Máxima tensión

El precio del CO2 marca un récord en la UE y presiona al alza el recibo de la luz

Este instrumento, clave para la formación del precio de la electricidad, se ha disparado más del 75% en lo que va de año hasta los 57,51 euros por tonelada a los que ha cerrado el viernes

Ya nadie puede obviar sus emisiones de gases de efecto invernadero / Pixabay
Ya nadie puede obviar sus emisiones de gases de efecto invernadero / Pixabay

En el mercado europeo, los derechos de emisión de Co2 (dióxido de carbono) empiezan a cotizar a precio de oro. Podría ser solo un símil, pero lo cierto es que han despedido la semana en niveles récord, en los 57,51 euros por tonelada, aunque han llegado a cotizar por encima de los 58 euros, de forma que su precio se ha disparado un 75% en lo que llevamos de año. Este instrumento es clave para la formación del precio de la electricidad y explica, en parte, que el bolsillo de los consumidores esté teniendo que afrontar estos días el segundo recibo de la luz más caro de la historia

El Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (RCDE) de la UE está diseñado para poner precio a las emisiones de gases de efecto invernadero de las industrias contaminantes. Actualmente, el RCDE cubre el 40% (unos 1.600 millones de toneladas) de las emisiones europeas. El sistema limita, en concreto, las emisiones de alrededor de 12.000 centrales eléctricas, fábricas y aerolíneas que deben entregar uno de estos derechos por cada tonelada de CO2 que emiten al año. En el caso de las centrales que producen electricidad, los derechos de CO2 los pagan solo aquellas que hacen uso de combustibles fósiles (como las de ciclo combinado, que usan gas natural), si bien todas las demás se benefician del aumento del precio que estos derechos provocan en la electricidad y que acaba repercutiendo de forma directa en la factura.

Pese a que en líneas generales el sector de la creación de energía es el más afectado por este instrumento, dentro de la propia UE el impacto también es diferente dependiendo del país, como explica Arianna Fox, analista de renta variable europea de Schroders. En Alemania y Polonia todavía hay mucho margen para descarbonizar el sector eléctrico. "Eso significa que un precio elevado del carbono es clave en esos países, ya que las empresas que dependen de los combustibles fósiles, como el carbón, para producir electricidad verán aumentar sus costes. En cambio, los sectores eléctricos de los países nórdicos, España y Francia ya están cerca de la descarbonización total", añade.

Otro factor a tener en cuenta es la especulación financiera. Un mercado en el que la oferta empieza a escasear puede ver cómo sus precios se disparan hasta niveles irracionales, alertan otros analistas. Sobre todo, porque el mercado del carbono está atrayendo a los 'hedge funds', "que ven en la tonelada de CO2 un nuevo activo con gran potencial de subida", tal y como alertaba Régis Bégué, de Lazard Frères Gestion, al inicio del segundo trimestre, cuando la escalada de los derechos empezaba a consolidarse. 

Un 'rally' de precios que llega para quedarse... de momento

Entre los inversores se da por hecho que este 'rally' está de momento para quedarse y además por un buen tiempo, es decir, hasta que dé lugar a la inversión y el desarrollo de tecnologías más limpias e innovadoras. Las compañías deben buscar alternativas de bajas y cero emisiones de carbono o arriesgarse a recibir elevadas multas. "Afrontar este reto depende fundamentalmente de su capacidad de innovación y ejecución", enfatizan también desde Schroders.

Los Veintisiete han visto en este mercado una herramienta con la que frenar la emisión de gases de efecto invernadero y situarse más cerca de cumplir los objetivos climáticos, como el de reducir las emisiones netas de estos gases nocivos como mínimo en un 55% para 2030. Sería un paso esencial para poder ceñirse a las dos metas establecidas en el Acuerdo de París de 2015 (alcanzar el nivel de cero emisiones netas y limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados centígrados en comparación con la época previa a la revolución preindustrial).

Alcanzar el cero neto en emisiones de carbono significa que las emisiones netas de gases de efecto invernadero a nivel mundial deben ser nulas. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha advertido de que, si se toman en conjunto los compromisos climáticos mundiales que hay ya sobre la mesa, los países no están siquiera cerca de acercarse a ese 'cero'. El organismo echa en falta una hoja de ruta clara sobre cómo algunos gobiernos pretenden alcanzar esos objetivos. De ahí que, con unas metas tan ambiciosas y tanto camino por andar, haya analistas que adviertan de que el precio de los derechos de emisión tiene todavía bastante recorrido al alza. 

Además, alcanzar esos hitos va a exigir un auténtico encaje de bolillos. "Para evitar crear un nuevo problema tratando de resolver otro, la transición energética debe ser inclusiva", incide Michel Wiskirski, gestor especializado en recursos naturales de Carmignac. El problema que ve el experto es que objetivos como los de cancelar la venta de nuevas calderas de combustibles fósiles desde 2025, dejar de abrir minas de carbón y de ampliar las existentes desde este año o dejar de vender coches nuevos con motor de combustión interna a partir de 2035 son "de muy difícil aplicación de manera uniforme en todo el mundo". 

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