Se desploma un  6,4%

Renault se hunde en bolsa al retirar Fiat su plan de fusión por los recelos de París

Decepción entre los inversores tras el anuncio de ruptura de negociaciones entre los dos gigantes del automóvil europeos.

La fusión fallida de Fiat y Renault
Fusión fallida Renault-Fiat

La operación para crear el tercer grupo automovilístico a nivel mundial, por delante de las todopoderosas Volkswagen y Toyota, ha hecho aguas. Fiat Chrysler (FCA) ha retirado finalmente su oferta de fusión 'entre iguales' con Renault por las presiones del ejecutivo francés, accionista de referencia del grupo con un 15,1% del capital junto a la japonesa Nissan, con otro 15%. Habría sido uno de los movimientos más destacados del sector en los últimos años, puesto que las sinergias entre ambas firmas suponían 5.000 millones de euros y entre las dos alcanzan los 170.000 millones al año en ventas con 8,7 millones de unidades.

No ha podido ser y la que más lo ha pagado en bolsa es Renault. Sus títulos se hundieron un 6,4%, hasta 52,6 euros; mientras que los de Fiat se han dado la vuelta tras haber llegado a desplomarse un 4% en la apertura de la Bolsa de Milán y terminaron en positivo, con un alza del 0,1%, hasta 11,71 euros. Al cierre de Tokio, Nissan perdió un 1,7%.

La junta del grupo automovilístico controlado por la familia italiana Agnelli ha hecho pública su decisión mediante un comunicado donde asegura que no se dan las condiciones políticas en Francia para que la operación, valorada en 40.000 millones de dólares (35.596 millones de euros) sea un éxito. FCA añade que sigue "firmemente convencida" de la razón convincente y transformadora" de su propuesta. Previamente, el consejo de la gala no quiso pronunciarse sobre la propuesta de fusión "debido al deseo expresado por los representantes del Estado francés de aplazar el voto a un consejo posterior". 

Tanto París como Nissan han estado poniendo trabas a la operación, "con una postura muy intervencionista por parte del Ejecutivo francés, como suele ser habitual en este país en todo lo relacionado a las grandes operaciones corporativas", explica Juan J. Fernández-Figares, responsable de Análisis de Link Securities. Parte de la explicación está en que la unión de las matrices de Fiat y Renault incorporaba a la ecuación a marcas como Chrysler o Jeep, bajo control de los italianos, así como Dacia, 100% francesa, o a las niponas Nissan y Mitsubishi, que se encuentran participadas por Renault.

En concreto, Renault tiene el 43,4% de las acciones de Nissan Motor y estaba a la vez en proceso de avanzar hacia una mayor integración con su socio, pero los japoneses han frenado esta operación después de la crisis generada por la detención y destitución de Carlos Ghosn. El máximo directivo de la asociación entre las automovilísticas Renault, Nissan y Mitsubishi, fue detenido en noviembre pasado en Tokio por supuestas irregularidades fiscales, cuando trataba de negociar que esa alianza se convirtiera en fusión empresarial.

Los desafíos del sector... y de las dos protagonistas 

El movimiento fallido de Fiat y Renault no era el único dentro del sector del automóvil. A lo largo de los últimos años las firmas más emblemáticas de la automoción buscan ganar músculo y posicionarse para los cambios que ya se están produciendo: la transición hacia vehículos menos contaminantes, con el endurecimiento de las políticas medioambientales, o los nuevos hábitos de consumo.

Con estos desafíos por delante, Fiat se enfrenta al problema de su elevada huella de carbono, que ha tratado de paliar recientemente con el pago de "cientos de millones de euros" al fabricante de vehículos eléctricos Tesla Motors para incorporar a su flota modelos eléctricos de la compañía de Elon Musk y rebajar esas emisiones medias de CO2. Renault sí que está mejor posicionada en lo que al coche eléctrico se refiere. 

La nueva normativa de la Unión Europea sobre la emisión de gases contaminantes entrará en vigor en 2020 y obligarán a los fabricantes automovilísticos a reducirlas hasta los 95 gramos por kilómetro. La Comisión Europea permite a los fabricantes de automóviles que compensen sus emisiones, bien de forma interna (por ejemplo Volkswagen nivela las emisiones de VW, Seat y Skoda con las de Porsche y Audi) o bien a través de operaciones entre compañías separadas como la de FCA y Tesla.

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