Punto de inflexión

El reto petrolero: cómo sobrevivir a los desafíos de la gran transición energética

El sector energético ha ofrecido un perfil de rendimiento pobre que le ha llevado a redudcir su peso en la mayoría de los índices de renta variable a la mitad de lo que representaba en 2010.

El Brent y el West Texas vuelven a situarse por encima de los 60 dólares por barril.
El Brent y el West Texas vuelven a situarse por encima de los 60 dólares por barril.
EP / Archivo

El mercado del petróleo continúa desahogando cierta presión con el resurgimiento de los temores pandémicos que presionan los precios hacia los 60 dólares por barril en el Brent. La consolidación parece impulsada por el flujo más que por los fundamentales, aunque es probable que algunos participantes decidan recoger beneficios. Esta situación invita a pensar qué puede suceder a partir de ahora para el crudo, teniendo en cuenta también la previsión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y cómo puede repercutir, también, en las compañías ligadas al oro negro.

El contexto invita a no quitar los ojos de la evolución del petróleo. Al menos en los próximos meses. La OPEP expuso a mediados de marzo que la recuperación en la demanda de petróleo se estabilizará en la segunda mitad del año, ya que el impacto de la pandemia persiste como un viento en contra para el cártel y sus aliados. En su último informe mensual, el cártel concretó que la demanda aumentará en 5,89 millones de barriles por día (bpd) en 2021, o un 6,5%. Cifras algo por encima que las del pasado mes. Sin embargo, el grupo recortó sus previsiones para el primer semestre.

“El crecimiento de la demanda de este año no podrá compensar el gran déficit a partir de 2020, ya que se prevé que la movilidad se vea afectada a lo largo de 2021”, aseguró la OPEP en ese último informe. Frente a este panorama de mercado las dudas siguen dirigiéndose a cuál es la situación que puede acompañar al oro negro a partir de ahora. “Las luchas de Europa para manejar la pandemia, los confinamientos prolongados en economías clave como Alemania, retrasan, pero no descarrilan la recuperación de la demanda de petróleo”, analizan los expertos de Julius Baer en un informe.

Con todo, la mayor movilidad por carretera y la actividad del tráfico aéreo apuntan a un repunte ligeramente más rápido de lo esperado, incluso después de tener en cuenta el efecto temporal de las vacaciones de primavera. “Seguimos creyendo que la demanda debería recuperarse de cara al verano, ya que el progreso de los estímulos y la vacunación desata la actividad de ocio y viajes”, ahondan desde el banco privado.

Del superciclo de las materias primas a la transición energética

"Consideramos que los precios del petróleo se moverían sobre los 70 dólares el barril a mediados de año", anticipan. En este sentido, actualmente, se cuestiona si nos encontramos al comienzo de otro superciclo de precios y rentabilidades de las materias primas, entre las que se encuentra el crudo. Cada vez un mayor número de inversores observan  similitudes estructurales entre los principios de la década de 2020 y los principios de la de 2000: la última vez que las materias primas comenzaron un largo y poderoso ascenso a precios récord.

Ahora, como entonces, se ha observado una importante reducción de la inversión en el suministro de materias primas con el capex en las empresas de petróleo y gas y minería cayendo alrededor del 40% desde 2011.

A principios de la década del 2000, China representaba una fuente importante de demanda de materias primas. “Hoy, podemos estar a punto de entrar en un período sin precedentes de inversión de capital global coordinada para facilitar la transición energética”, asegura James Luke, gestor de fondos de Schroders. El cambio a fuentes de energía limpia y vehículos eléctricos puede provocar una aceleración de la demanda de materias primas, pero quizá un trasvase hacia otros recursos que no tienen que ver con los combustibles fósiles.

El sector energético ha ofrecido un perfil de rendimiento pobre, no sólo en los últimos años sino desde hace bastante tiempo. De hecho, el peso del sector en la mayoría de los índices de renta variable es la mitad de lo que representaba en 2010.

Algunos dirán que se debe a la sobreponderación del sector de tecnología y quizás otros sectores considerados ‘de más calidad’, pero también hay varios factores fundamentales que hay que tener en cuenta”, explica Pilar Gómez-Bravo, directora de renta fija europea en la gestora global MFS Investment Management.

“El primero es que la rentabilidad del sector ha sido baja durante la mayor parte de la última década, desde luego por debajo del coste de capital de la mayor parte de las compañías; y también el sector ha vivido por encima de su flujo de caja libre, especialmente en Estados Unidos con el ‘shale gas’”, analiza.

La apuesta de Repsol por la transformación

Pese a esa transición de más largo plazo, compañías como Repsol, penalizadas en bolsa durante la pandemia esperan en un marco temporal más cercano la recuperación de la movilidad como agua de mayo por el efecto del incremento de los precios de los combustibles. El rebote es necesario para agilizar sus cuentas.

Firmas como Entidades como Goldman Sachs, JP Morgan, Citi, Mediobanca, Bank of America, Credit Suisse, Barclays, Societé Genérale, Barclays, UBS y Morgan Stanley se subieron al carro de la petrolera española, junto a firmas nacionales, como Bankinter o Caixabank.

Debe ser una de las pocas empresas a nivel mundial y en todos los sectores que redujo la deuda neta durante la pandemia”, destacan los analistas de Societé Genérale. La compañía, participada en un 7,54% por Sacyr, en un 0,58 por JPMorgan y en un 4,76% por BlackRock, sus principales accionistas, espera que estos vientos de recuperación económica puedan servir para construir una senda más alcista. A ello hay que añadirle que se está posicionando en esa transición energética con el hidrógeno verde.

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