Crecen un 412% y 65% interanual

El Gobierno esconde el incremento de las compras de petróleo a Venezuela y EEUU

La estadística oficial en noviembre destaca la diversificación de fuentes de “hasta 33 tipos de crudo” sin mencionar los dos países que más crecen.

Pedro Sánchez y Trump
Trump, Robles y Sánchez / La Moncloa

Para los productores el petróleo es un 'arma' de presión; para los consumidores, un elemento esencial de su 'diplomacia' económica. España, uno de los países más dependientes del ‘oro negro’ pero también uno de los grandes consumidores del planeta, ha redistribuido el aprovisionamiento de las importaciones de petróleo para volver a colocar a la Venezuela de Nicolás Maduro en el 'top 10' de socios comerciales en energía, al tiempo que da oxígeno a un país asfixiado por las sanciones internacionales impulsadas desde EEUU. La última estadística confirma la tendencia hasta octubre como publicó 'La Información'.

Según los datos actualizados a noviembre de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), la agencia tutelada por el Ministerio de Transición Ecológica y los operadores petrolíferos, las compras de petróleo en los dos países americanos son las que más crecen de enero a noviembre de 2019: un 412% interanual en el caso de Venezuela y un 65% en el de EEUU. Sin embargo, el informe publicado ha llamado la atención del sector por la omisión. El crudo venezolano vuelve a ocupar así una posición de privilegio como uno de los principales proveedores históricos de la industria española, y pasa a representar el 3,6% del petróleo (2,14 millones de toneladas) que llega a España.

La importación de crudo americano se aceleró a partir del verano de 2019 tras la cumbre del G-20 en Osaka (Japón), antes de la crisis de la primera crisis de los petroleros en el estrecho de Ormuz y tras la imposición de nuevas sanciones a Irán. En noviembre de 2019, las importaciones de crudo a España alcanzaron los 5 millones de toneladas, lo que supone una caída del 10% con respecto al mismo mes de 2018.

En el acumulado de once meses del pasado año, las compras ascendieron a 60,8 millones de toneladas, un 2,1% menos tras el récord de 2018. Es el equivalente a unos 444 millones de barriles de petróleo. Precio, calidad del crudo o seguridad son algunos de los criterios de aprovisionamiento por países determinados por la potente industria española que refina el crudo y exporta destilados como gasolinas, gasóleos y querosenos. Cuentan, eso sí, con la participación y mano del Gobierno de Sánchez a través del ente conjunto Cores ya que supone una factura-país que se acerca hasta los 40.000 millones de euros anuales.

EEUU supera a Rusia en cuota

Más relevante es todavía el cambio en las relaciones con EEUU, que comenzó a exportar crudo a otros países gracias al boom del ‘fracking’ y los petróleos no convencionales (shale oil). A partir de 2016 comenzó a exportar crudo de forma constante a mercados como el europeo por primera vez desde la crisis energética de los años 70. Desde la llegada de Sánchez, la importación de crudo estadounidense se ha disparado hasta máximos históricos y representa el 2,4% del total, más que Rusia (2,2%) por primera vez en casi medio siglo.

Hasta noviembre, España importó desde EEUU 1,6 millones de toneladas o unos 11,7 millones de barriles, un 300% más en dos años y un 65% más en términos interanuales. El incremento de las compras tiene todavía un mayor significado en un momento en el que las relaciones bilaterales entre las Administraciones de Trump y Sánchez no atraviesan un buen momento debido a la imposición de aranceles a productos agrícolas como el vino, el aceite o a la industria aeronáutica española.

Son los efectos colaterales de la pérdida del arbitraje que mantenían Europa y EEUU en la OMC a cuenta de las ayudas públicas a Airbus y que han acabado con derrota y aranceles instantáneos a productos de otros sectores. Pese a las proclamas de Moncloa sobre el uso de contramedidas legales, lo cierto es que la falta de gobierno y de un plan concreto han retrasado esa respuesta. Como paso previo para engrasar las relaciones, Sánchez se presentará ante Trump en 2020 como uno de los principales compradores de su petróleo y un baza millonaria con la que negociar.

Por detrás de Venezuela y EEUU, las entradas de petróleos procedentes de Nigeria, Libia, Guinea Ecuatorial, Azerbaiyán o Noruega compensaron en los once primeros meses de 2019 los acusados descensos de Irán (-100%), Brasil (-52%), Angola (-21%) o, incluso, México, que ha comenzado a decrecer a partir de noviembre en su aportación pese a mantenerse como segundo socio de referencias por detrás de Nigeria. África representa cerca de 4 de cada 10 barriles de crudo que compra España y crecerá todavía más en las próximas mediciones debido a los descensos de las importaciones de Irak e Irán.

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