Se han perdido cerca de 400 millones

Los ricos también lloran: sus sicavs no escapan del desplome en los mercados

Las grandes fortunas españolas como la familia March o las Koplowitz se han visto afectadas por su exposición a los parqués bursátiles.

Gráfico sicavs 31 de octubre de 2018
    

Las grandes fortunas del país también están padeciendo, algunos con fuerza, la sangría en los mercados de las últimas semanas. En lo que va de 2018, las mayores sicavs de España han registrado pérdidas de patrimonio por 400 millones de euros. Desde los 4.400 con los que comenzaron en 2017, hasta quedarse levemente por debajo de los 4.000, lo que supone un 9% menos. La principal razón, aunque no toda, es la  caída en la rentabilidad que ofrecen sus inversiones y que ha afectado a grandes fortunas españolas como la familia March o la perteneciente a Sandra Ortega, hija de Amancio Ortega.

Antonio Hernández Callejas, presidente de Ebro Foods, es uno de los que peor rendimiento le está sacando a la inversión de su patrimonio. Su sicav, Soixo, es el farolillo rojo en cuanto a rentabilidad entre sus pares con una caída del 9,67% desde que empezó el año. El fuerte varapalo se concentra sobre todo en el último mes donde acumula un derrumbe del 7,39%. Los problemas de Hernández con Soixo se añaden a las malas cifras de la compañía que preside, cuyos beneficios cayeron un 22% en los nueve primeros meses de 2018.

La sicav Bellver, cuyo accionista de referencia es la familia March, ocupa el segundo puesto entre las que más pierden en lo que va de año. Al igual que ocurría con Soaxe, la mala evolución de sus inversiones en el último mes ha provocado que su rentabilidad se haya desplomado un 6,52% en lo que va de año. Por el contrario, el otro gran instrumento de inversión en el que está presente dicha familia, Torrenova de Inversiones, ha conseguido limitar los números rojos hasta el 3,17%. La principal razón es que la segunda invierte en bonos de renta fija, tanto corporativos como deuda pública, mientras que la primera tiene una parte importante en acciones, entre ellas: Total, Wells Fargo, Bayern o el banco italiano Intensa San Paolo.

Entre las que mejor están surfeando el temporal en lo que va de 2018, destacan Morinvest y Elitia. La primera tiene como inversor de referencia a Alicia Koplowitz y apenas registra una caída del 0,96%. El vehículo inversor, que cuenta con un patrimonio de 527 millones, mantiene una diversificación enorme entre sus activos que van desde bonos corporativos, participaciones en distintos fondos, deuda subordinada o acciones en gigantes como Alphabet, Nestlé, Amazon o Airbus. La segunda, Elitia Invest, que está vinculada a la familia Gallardo Ballart (fundadora del laboratorio fabricante de Almax, Almirall), invierte directamente sobre un conjunto de fondos de renombre internacional como Carminag, Vanguard o Aberdeen, lo que la ha permitido ceder un 2,39% solamente.

Mención especial tiene la Sicav Soandres, cuya referencia es Sandra Ortega, que en apenas unos años ha reducido un 30% su patrimonio. Desde 2014, el brazo inversor de la heredera de Amancio Ortega ha pasado 402 millones de euros hasta los 289 que mantenía a finales de octubre. 

Los futbolistas ‘también lloran’

Los futbolistas Gerard Piqué, Álvaro Negredo o Roberto Carlos tampoco han logrado escapar de la fuerte caída del mercado. La sicav del catalán, Kerad 3, pierde en lo que va de año hasta un 6,3%. Algo mejor le va al vehículo de su excompañero de selección, New Goal, aunque no escapa de los número rojos (-4,94%). Por su parte, el exjugador del Real Madrid sufre en su brazo inversor, Rodasil, hasta una caída del 5,66%.

El desplome de la rentabilidad de muchos de estos vehículos de inversión llega en un momento de incertidumbre para los mismos. La llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa y el nuevo papel de Podemos, partido que ha criticado con dureza este tipo de instrumentos, han vuelto a poner en el punto de mira a las sicavs. Pese a que todavía no hay nada oficial, el Ejecutivo ha lanzado diversos globos sonda para tantear el terreno.

El primero es la posibilidad de que dichos vehículos de inversión vuelvan a estar bajo el control del Ministerio de Hacienda, en lugar de la CNMV como hasta ahora. También, otras de más calado como establecer un porcentaje máximo del capital por inversor, y fijar un periodo máximo de las plusvalías acumuladas sin que tributen. Ambas se encuentran recogidas en el propio programa político del PSOE.

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