Inacción de Boris Johnson

Capital chino, turco y ruso... La sombras de la quiebra del imperio Thomas Cook

El touroperador, símbolo del turismo británico, tenía el respaldo de inversores y bancos antes de la llegada de Boris Johnson

Peter Fankhauser, histórico primer ejecutivo de Thomas Cook.
Peter Fankhauser, histórico primer ejecutivo de Thomas Cook. / L. I.  / Archivo

Thomas Cook Group cerró el pasado viernes con un desplome del 22% en la Bolsa de Londres, hasta los 3,45 peniques, con un valor en bolsa de apenas 50 millones de libras. Hace un año valía más de 2.000 millones. Fue la última cotización del centenario touroperador antes de declararse en quiebra este lunes por la imposibilidad de refinanciar su deuda.

Según la prensa británica, el grupo turístico dirigido por el suizo Peter Fankhauser hizo una petición de última hora de 200 millones de libras (226 millones de euros) que provocó que los bancos e inversores que ya había comprometido 900 millones de libras (1.000 millones de euros) se levantasen de la mesa de negociación y dejasen caer al mayor grupo turístico británico.

Thomas Cook finalizó en julio la elaboración de su plan de rescate y solo faltaba rubricarlo en septiembre, pero la falta de respaldo, sintonía y garantías del nuevo Gobierno británico de Boris Johnson han hecho descarrilar el rescate, según fuentes financieras. La falta de confianza de los inversores en detonó la declaración de bancarrota que ha dejado a 600.000 clientes sin servicio en todo el mundo, 150.000 de ellos británicos. También 22.000 empleados han visto volatilizarse su empleo y la deuda del grupo con bancos y proveedores se eleva por encima de los 1.700 millones de libras (unos 2.000 millones de euros).

[Te interesa leer: Quiebra de Thomas Cook: qué y cuánto dinero pueden reclamar los afectados]

"La compañía debe ser rescatada pase lo que pase. Ningún gobierno británico en su sano juicio toleraría la pérdida de tantos empleos y la perspectiva de que un solo operador de viajes importante, TUI, controle el mercado de masas", señaló en una carta al Gobierno el representante de los sindicatos, Manuel Cortés. Sin embargo, el Ejecutivo de Boris Johnson ha dejado caer al grupo en una especie de 'Brexit sin control y por adelantado' para el sector turístico a nivel europeo. El primer ejecutivo del grupo, Peter Fankhauser, ha pedido disculpas a los clientes, empleados de la empresa y proveedores que ahora tendrán que afrontar "decisiones difíciles en el ámbito financiero por su cuenta".

Dinero ruso embarcando

Thomas Cook contaba con un fuerte respaldo de inversores de China, Rusia y Turquía. El multimillonario Guo Guangchang, fundador de Fosun International, mantenía el 18% de las acciones de la empresa hasta este verano y había comprometido cerca de 500 millones en la reestructuración financiera, a cambio de hacerse con el 75% de la matriz y el 25% de la aerolínea, según los términos del acuerdo.

Además, en las últimas semanas, el empresario turco Neset Kockar, fundador del touroperador Anex, se había hecho con el 8% del capital de la empresa, mientras que una desconocida inversora rusa, Liliana Rodionova, había declarado que controlaba el 3,5% del capital. Esta última incorporación al accionariado de Thomas Cook despertó el recelo de otros grandes inversores de la compañía. 

Estampida de Invesco

De hecho, las grandes firmas que poblaban su capital habían salido en estampida en las últimas semanas. A la cabeza de los vendedores se encuentran diversas firmas que gestionan el dinero de los pensionistas y ahorradores británicos. Invesco, el segundo mayor socio de Thomas Cook tras la china Fosun, ha terminado liquidando su posición de forma acelerada desde el 15% que tenía en julio a menos del 3% en septiembre.

La firma de inversiones ha sido una de las causantes del desplome bursátil del 75% que ha registrado Thomas Cook en el último mes y medio. Otras gestoras de fondos de pensiones como Aberdeen Standard Life, que tenía otro 6% antes de verano, o Marathon Asset Management (5%) y Orbis IM (4,9%) también redujeron de forma visible sus participaciones. La compañía no tenía accionistas españoles relevantes.

En cambio, Thomas Cook cuenta con fuertes lazos de negocio en España como principal suministrador de turismo británico de masas a las Islas Canarias, Baleares o Cataluña. El touroperador, que factura 10.000 millones de euros anuales, cerró el primer semestre con unas pérdidas de 1.600 millones y al cierre de 2018 ya había perdido otros 180 millones.

La incertidumbre por el Brexit, la caída de la libra y la competencia de aerolíneas de bajo coste se sitúan como principales causantes de su crisis, así como su modelo de negocio a la antigua usanza como agencia de viajes con sucursales físicas.

Dos tercios de su negocio (67%) provenían de la venta de paquetes de vacaciones (vuelos, transferencia, alojamiento, seguro de viaje, etc) y el resto de servicios aéreos en líneas regulares y charters. A finales de 2018, Thomas Cook poseía 186 hoteles y operaba una flota de 100 aviones. Las ventas netas se desglosan geográficamente de la siguiente manera: Reino Unido (24%), Alemania (37,8%) y Europa (28,2%). Entre sus principales destinos está España, donde se alojaban millones de sus clientes cada año con el reclamo de sol y playa a bajo coste.

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