Dueños de Dia

El fiscal sitúa a Fridman y los rusos 'alfa' de Letterone en la escena del crimen Zed

Anticorrupción pide la imputación del fundador del holding que controla los supermercados Dia por supuestas maniobras que hicieron quebrar a Zed.

Fridman
Anticorrupción ha pedido la imputación de Fridman / Letterone / Archivo.

La Fiscalía Anticorrupción quiere obtener la declaración del magnate Mijaíl Fridman para resolver el caso Zed, la quiebra de la tecnológica madrileña que golpeó el patrimonio de sus fundadores (familia Pérez Dolset), Grupo Planeta (principal accionista de Atresmedia), Torreal (Juan Abelló), Banco Santander y también dejó un agujero de considerables dimensiones en el erario público en forma de préstamos participativos fallidos (CDTI) o deudas con la Agencia Tributaria (AEAT).

Según 'Europa Press', que tuvo acceso al escrito, el fiscal José Grinda ha solicitado al juez de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, que impute al fundador de Letterone y dueño de supermercados Dia por su rol en la quiebra de Zed, en la que participaba a través de la operadora Veon (antigua Vimpelcom), que está controlada a su vez en un 47% por el holding Letterone, que surgió del conglomerado Alfa Group.

De hecho, tres de los cinco socios fundadores del holding que ahora controla Dia mantienen participaciones relevantes en Alfa Group, X5 Group (la mayor cadena ) son cofundadores de Letterone. Se trata del propio Fridman, Andrei Kosogov y Alexei Kuzmichev. En el documento del fiscal se coloca a Fridman y a sus socios como protagonistas en la escena del ‘crimen’ de Zed, cuya quiebra hizo que se esfumarán decenas de millones de dinero público.

La compañía había logrado subvenciones públicas por importe de 70 millones de euros entre 2010 y 2016 de las que dejó a deber más de 20 millones cuando quebró, según la investigación de la Operación Hanta que llevó a Pérez Dolset a la cárcel. En el escrito, la fiscalía considera que en el caso de Zed se produjo un 'raider' “ataque organizado contra una empresa, organización o institución con el fin de su incautación” que acabó con la empresa española en situación de concurso de acreedores y liquidación posterior.

“La finalidad es el apoderamiento total de una compañía mediante un procedimiento complejo que se vale de actuaciones de distinta intensidad, ejecutadas en diversas líneas y que culmina con una situación de bloqueo institucional y económico de la compañía (insolvencia), para adquirirla a un precio irrisorio”, señala el escrito de Grinda.

Fuentes financieras opinan que la descripción evoca al ‘modus operandi’ registrado en la toma de control de supermercados Dia desde mayo de 2017 hasta la opa de febrero de 2019 -a través de un complejo entramado de derivados- y la situación posterior que ha estado a punto de provocar también la quiebra del tercer grupo de distribución. De hecho, como informó este diario, Letterone no solo es el mayor accionista de la empresa sino que se ha convertido también su mayor acreedor.

La investigación que lidera Grinda se asienta en el testimonio de Javier Pérez-Dolset, el televisivo inversor y emprendedor dirigía Zed, además de investigaciones de la unidad de inteligencia económica de la Policía. Según su versión, todo empezó cuando el grupo con sede en Las Rozas (Madrid) consiguió un contrato de servicios con Vimpelcom a través de la filial Temafon, adquirida por Zed años atrás.

Aquella relación mercantil disparó la cifra de negocio del Grupo Zed justo cuando la empresa intentó salir a bolsa y cuando la compañía firmó un megapréstamo con ING para financiarse en el exterior. Entonces los gestores españoles de la compañía detectaron una serie de pagos no autorizados de sus filiales rusas a un miembro del Gobierno Putin. Desde Zed en España se negaron  a hacer esos pagos y comenzaron las tensiones de tesorería desde Rusia y las presiones de los acreedores, entre ellos, un banco de Alfa Group, aunque también había entidades europeas.

Sin embargo, hay otras versiones que señalan a la arriesgada carrera de internacionalización y problemas de gestión. Grupo Zed fue un grupo pionero en España en el desarrollo de contenidos de pago (SMS premium) para móviles. La empresa de los Dolset estuvo a punto de salir a bolsa por dos veces, durante la burbuja ‘puntocom’ y años más tarde, aunque siempre fracasó por distintos motivos que se achacaron a que la empresa no conseguía la valoración que exigía ante los inversores.

Pese a negocios insignia en el mundo de los videojuegos (Comandos), internet (Lanetro) o en la producción de cine (Planet 51), la compañía siempre estuvo ligada a los negocios de tarificación especial, SMS premium y venta de politonos, que se quedó obsoleto de la noche a la mañana con la aparición de los smartphones y las plataformas de mensajería como Whatsapp. Fue entonces cuando la alianza con los socios rusos, según la versión de Dolset, les llevó a crear un holding en Holanda y darles entrada en el accionariado, lo que provocó un cisma entre el resto de socios españoles como Planeta, Santander o Torreal.

Los cofundadores de Letterone: Aven, Kuzmichev, Khan y Kosogov.
Los cofundadores de Letterone: Aven, Kuzmichev, Khan y Kosogov. / L1 / L. I.

Los hombres de Alfa Group y Letterone

Detrás de Letterone, además de Mijaíl Fridman, se encuentran cuatro grandes fortunas surgidas en torno a Alfa Group en los años 90 y cuya suma patrimonial supera, en conjunto, los 30.000 millones de dólares.  Fridman se encuentra entre las 100 personas más ricas del planeta con una fortuna estimada de 13.600 millones de dólares.

El estonio Andrei Kosogov es la sombra de Fridman y está considerado el hombre fuerte del negocio de telecomunicaciones, tecnología e, incluso, las nuevas ramas de inteligencia artificial del grupo. Su fortuna, surgida a la sombra de la de Fridman, se estima en unos 1.200 millones de dólares. Es miembro de los consejos de administración de Alfa Group y Letterone, pero también presidente de Altimo, la división de telecomunicaciones de Letterone y principal accionista de Veon (Vimpelcom).

Junto a ellos se encuentra el ruso Alexei Kuzmichev, cuya fortuna estimada supera los 7.000 millones de dólares a través de sus participaciones en Veon, X5 Group y Alfa Group. También es confundador de Letterone. Según datos del holding con sede en Londres, sus fondos ya gestionan más de 22.000 millones de euros en activos en Europa.

El cuarto gran socio de Letterone es Petr Aven, ex ministro del efímero Gobierno de Boris Yeltsin (1991-1992) encargado de liberalizar la economía del país y ejercer la transición desde el régimen comunista de la antigua URSS hacia una economía de mercado. Su fortuna se estima en 5.000 millones, según Forbes. Aven ha liderado Alfa Bank, uno de los mayores bancos comerciales de Rusia. 

El quinto elemento de Letterone es German Khan, ucraniano como Fridman, que se unió al grupo también como creador de Alfa Group, aunque su fortuna estuvo ligada a los negocios relacionados con el petróleo y el gas. De hecho, Khan fue el cerebro de la operación que llevó a la petrolera británica BP a invertir en una filial rusa llamada TNK, desarrollar proyectos y capacidad de producción en Rusia hasta que acabó vendiendo a la estatal Rosneft en 2013 en una operación mareante que se valoró en unos 55.000 millones de dólares, la mitad para BP y el resto para Khan, Fridman y los demás de socios de Alfa en aquel pelotazo.

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