Viaje de Trump a Tokio

¿Logrará Japón adelantar a China por la izquierda? En juego, el pacto comercial

Donald Trump es el primer mandatario extranjero en aterrizar en Tokio desde la proclamación del nuevo emperador, Naruhito, el pasado 1 de mayo

Fotografía de Donald Trump y Shinzo Abe
Donald Trump se convierte en el primer mandatario en viajar a Japón tras la proclamación del nuevo emperador, Naruhito. / EFE

Es mucho más que un gesto simbólico. El viaje que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arranca este sábado en Tokio le convierte en el primer mandatario extranjero en pisar el país desde la proclamación del nuevo emperador, Naruhito, el pasado 1 de mayo. Los expertos consulados dan por hecho que Trump aprovechará para tratar de cerrar o dejar prácticamente atado un acuerdo comercial con Japón de aquí al martes. Las grandes potencias se están jugando el equilibrio geopolítico de los próximos cincuenta años y nadie quiere quedarse atrás, sobre todo en plena batalla entre Washington y el rival común, Pekín. 

A Trump le toca enseñar sus cartas a Japón, la tercera mayor economía del mundo por detrás de EEUU y China, si quiere poder sacar adelante los acuerdos comerciales que vienen detrás: con Corea, con Australia, con Colombia... y por supuesto con la propia China. Hace alrededor de un mes, en un viaje del primer ministro nipón, Shinzo Abe, a Washington el líder estadounidense anunciaba que las dos potencias podrían alcanzar un acuerdo comercial en mayo, lo que ha llevado a los japoneses a preparar esta cita con máximo detalle. Tanto, como para que los dos puedan escenificar su buena relación y hasta qué punto se mantienen unidos en la política respecto a Corea del Norte, explica a La Información Patricia García, de la consultora de análisis de mercado MacroYield.

"El multilateralismo ha muerto", añade el economista Javier Santacruz, y por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial el cambio en el equilibrio geopolítico de cara a los próximos cincuenta años se está activando sin un conflicto bélico de por medio. China es la que abrió la veda en 2013 y desde entonces ha ido sellando alrededor de 80 acuerdos bilaterales con diferentes países en lo que se ha dado en llamar la Nueva Ruta de la Seda. Con Trump al frente, EEUU ya no negocia con instituciones, sino que lo hace con cada Gobierno en concreto, y Japón lo ha entendido y ahora espera jugar su baza en medio de la actual guerra comercial y tecnológica. 

El marco parece el adecuado para lograr un pacto con el que los norteamericanos quieren reducir el déficit de su balanza comercial (la diferencia entre lo que importan y lo que venden al país asiático), si bien existen algunas dificultades, como la propia estrategia del primer ministro japonés Abe, que se enfrenta a elecciones el próximo julio y que podría querer dilatar el acuerdo si considera que le perjudica. En cualquier caso, los expertos consultados aseguran que gracias a la buena relación de Abe y Trump, suceda lo que suceda la visita se venderá como un buen avance.

Japón depende demasiado de sus exportaciones y la guerra comercial entre sus dos principales socios ya le afecta

Lo cierto es que la guerra comercial entre Estados Unidos y China ya está empezando a tener efectos negativos sobre la economía nipona debido a que ambos países son sus principales socios comerciales. Hay que tener en cuenta que, en general, Japón depende demasiado de sus exportaciones puesto que opera como una gran fábrica flotante donde por un lado entran las materias primas del exterior y por otro lado salen los productos manufacturados.

De hecho, la correlación que tiene el yen japonés con el Nikkei se debe precisamente a que el índice está compuesto en su mayoría de empresas multinacionales que dependen de la venta de sus productos en el exterior, indica Alexander Londoño, analista colaborador del broker ActivTrades. Cuando el yen sube, los productos japoneses se encarecen en el extranjero y eso presiona al índice a la baja. Lo contrario sucede cuando el yen pierde terreno, aumentando la demanda por sus productos.

Por otro lado, las firmas japonesas han empezado a tomar partido en el veto que el Departamento de Comercio norteamericano ha impuesto al fabricante chino de móviles Huawei, Así, tanto el grupo tecnológico japonés Panasonic, como Toshiba, suspenderán el suministro a la empresa de telefonía de ciertos componentes sujetos a las restricciones impuestas por Washington.

el dato

Japón ya nota el impacto de la guerra comercial

Las exportaciones de Japón cayeron un 2,4% anual en abril en su quinto mes consecutivo a la baja y lo hicieron, así, muy por encima de lo que preveía el consenso de los analista. Las que van a China se hundieron un 6,3% en su cuarto descenso de los últimos cinco meses. En medio de la actual guerra comercial y tecnológica, los los productos que más lastraron las ventas japonesas al exterior fueron los equipos de semiconductores, los buques, y los componentes tecnológicos. 

Los aranceles al automóvil... aparcados seis meses más

Y en mitad de la guerra comercial se han colado las negociaciones que afectan al sector de la automoción. Al igual que ha hecho con Europa, Estados Unidos ha pospuesto otros seis meses la subida de los aranceles a los automóviles japoneses. Para que Tokio pueda evitar ese incremento de tarifas a una de sus principales industrias, Trump ha puesto varias exigencias sobre la mesa, como el aumento de la inversión de las compañías del sector en EEUU; la imposición de cuotas a la exportación y la inclusión de la agricultura en el acuerdo (rebajando lo impuestos a los productos estadounidenses.

Hace unos días, el líder estadounidense aseguraba que la industria del automóvil japonesa invertirá alrededor de 40.000 millones de dólares (35.694 millones de euros) en EEUU, y esa cifra parece demasiado elevada en opinión de los expertos consultados. De hecho la nipona Toyota, el tercer mayor fabricante del mundo por ventas en 2018, ya se ha comprometido a invertir en el país 13.000 millones de dólares (11.600 millones de euros). Además, Japón no se había mostrado hasta ahora a favor de las cuotas de exportación, por lo que incorporar la agricultura en el acuerdo será difícil de vender al electorado por parte de Abe.

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