De aquí al 13 de diciembre

Vídeo | La agenda 'endiablada' de once días que puede cambiar el futuro de la UE

Once días dan para mucho o para casi nada... según se mire. En el caso de la Unión Europea en las próximas jornadas se avecinan curvas. Los Veintisiete van a vivir, pocas horas después del estreno de sus nuevos altos cargos, otras elecciones en Reino Unido, la primera rueda de prensa de la primera mujer en presidir el Banco Central Europeo (BCE) y una cumbre clave que tiene pendiente abordar los dos asuntos más espinosos que a nivel económico tiene ahora mismo sobre la mesa el bloque: los presupuestos comunitarios y los entresijos de la Unión Bancaria.

A la francesa Christine Lagarde le va a tocar compartir protagonismo el próximo jueves día 12 con el proceso electoral en Reino Unido y con el arranque de la citada cumbre. La responsable del BCE ya apuntó hace algunos días en el Congreso Bancario Europeo que la inversión pública en la zona euro se mantiene por debajo de los niveles previos a la crisis y que los presupuestos nacionales son también un instrumento para la convergencia y la competitividad de los países del área, incluso en el caso de "los gobiernos necesitan consolidar sus finanzas".

La que fuera directora gerente del FMI avanzó, además, que la política monetaria se someterá próximamente a una "revisión estratégica", lo que hace que las palabras que pronuncie tras la reunión del consejo de gobierno de la entidad vayan a ser seguidas con una atención especial, sobre todo teniendo en cuenta la fuerte oposición de los conocidos como 'halcones' a la política de estímulos que ha venido manteniendo la entidad en los últimos tiempos. 

La trascendencia de la próxima Cumbre de los Veintisiete es que va a tener que abordar los presupuestos plurianuales de 2021 a 2027 para la Unión, en los que los Estados no se ponen de acuerdo fundamentalmente en lo que respecta al techo de gasto. Los contribuyentes netos, considerados como la línea más dura (Alemania, Austria, Finlandia u Holanda) no quieren que el techo o tope de gasto en esas cuentas supere los 1,3 billones de euros. Otro nutrido grupo de países pretende ir algo as allá, de forma que los presupuestos no solo atiendan a las prioridades actuales, sino que también permitan afrontar nuevos desafíos como la inmigración o la inversión en I+D+i, entre otros.

La 'patata caliente' de la Unión Bancaria

El problema está, tal y como explican desde la consultora de análisis de mercado MacroYield que el ruido en torno a Reino Unido se imponga -al celebrarse las elecciones el mismo día 12- y "una vez más, por tanto, puede que el Brexit sirva como excusa para dar una nueva patada hacia adelante o seguir descafeinando la idea inicial". No se refieren solo al tema de las cuentas para el próximo sexenio, sino también al tercer pilar de la Unión Bancaria, el futuro Fondo de Garantía de Depósitos europeo. éste no solo está poco avanzado, sino que apenas conlleva una mutualización del riesgo según su diseño actual. Esto es así, entre otras cosas, porque hay gobiernos que no tragan con esa idea tal cual está la situación de la banca italiana y ante la beligerancia de su anterior Gobierno.

Recientemente Berlín ha propuesto fijar unas condiciones previas para poder acceder a los fondos comunes. El hecho de que sea precisamente Alemania el promotor de la propuesta es un aspecto positivo, pero no será fácil generar consenso. El motivo es que se han creado ciertas suspicacias en ambos sectores (hasta ahora se había alineado con los halcones para frenar el avance del mecanismo, pese a los problemas que continúa sufriendo su banca).

En concreto, el Gobierno de Angela Merkel pretende moderar algunas de las reticencias de la línea dura pero también “les ha pisado un callo”, explican: es verdad que pretende limitar a un 5% el máximo de créditos morosos por sistema bancario y limitar, también, la exposición y recargo al exceso en el capital; pero a la vez apuesta por armonizar el impuesto sobre Sociedades, desincentivando la competencia fiscal entre estados miembros (y este punto es el que rechazan los halcones, como Países Bajos, pero también Irlanda.

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