Menos tensión comercial

Vídeo | El 'Ucraniagate' y el aniversario chino bajan los humos a Trump y Pekín

Las delegaciones de ambos países se reunirán al más alto nivel los próximos 10 y 11 de octubre en Washington 

Primer cara a cara Trump Xi Linping
Pekín y Washington rebajan las tensiones (por ahora)

Los presidentes Donald Trump y Xi Jinping han rebajado los humos y la tensión en sus negociaciones comerciales ha ido a menos desde principios de septiembre. Un sector del mercado interpreta este paso adelante como un intento del líder estadounidense de desviar la atención de su juicio político o 'impeachment'; y en el caso de Pekín, como un modo de correr un tupido velo de cara a la celebración del 70 Aniversario de la República China. Son dos de los motivos que esgrimen los expertos, aunque no son los únicos que pueden tener un impacto directo en una eventual solución del conflicto. Las delegaciones de ambos países se reunirán al más alto nivel los próximos 10 y 11 de octubre en Washington.

La primera incógnita que el mercado querrá que se despeje es cómo va a plantearse la campaña de reelección a las presidenciales de noviembre del año que viene el propio Trump, sobre todo después de que los demócratas le hayan declarado la guerra abiertamente con el juicio político por supuesto abuso de poder a raíz del escándalo del 'Ucraniagate'. Por contradictorio que pueda parecer, a China no le interesa que este asunto prospere o que el líder estadounidense quede debilitado de cara a los comicios y puedan cambiar los jugadores de esta negociación a mitad de partido.

El motivo es que ese cambio podría retrasar el acuerdo, porque, tal y como explica a La Información Javier Santacruz, economista e investigador en la Universidad de Essex, los chinos "no van a firmar nada que no sepan a ciencia cierta que va a cumplirse aunque haya un cambio en la Administración estadounidense". Además, temen un desembarco en la Casa Blanca de los Demócratas, contrarios a que los dos países negocien de forma bilateral un acuerdo comercial, saltándose a la Organización Mundial del Comercio y al resto de sus socios.

Desde el banco suizo Julius Baer ven el problema en las mismas filas republicanas, donde el 'establishment' y el vicepresidente, Mike Pence, tienden a ser aún más hostiles hacia China que el mismísimo Trump, lo que podría generar más incertidumbre de cara a lo que queda de negociaciones: le sería difícil hacer efectivo un "trato" con China cuando él necesita competir por el apoyo de los votantes y senadores republicanos.

Y el frenazo económico, detrás de todo

A las consideraciones políticas, los analistas añaden las puramente económicas. La parte alta del ciclo ha quedado atrás para ambas economías (o lo está haciendo) y ambas necesitan medidas comerciales para evitar un frenazo en seco que arrastre consigo al resto del mundo. En el caso chino, preocupa además la deuda y, el cambio de modelo que está registrando el país. China ha visto desaparecer de forma gradual su déficit por cuenta corriente. "Ya no necesita exportar lo que antes porque ahora una parte importante empieza a absorberla el consumo interno y eso genera presiones inflacionistas", apunta Santacruz. 

El Gobierno de Xi Jinping debería hacer lo posible por acelerar ese cambio de modelo hacia una economía basada en el consumo. Así lo cree Amélie Thévenet, gestora de mercados emergentes de la firma británica Jupiter AM, quien recuerda cómo el gobierno chino ha dejado claro su interés por impulsar de una vez el consumo privado y reducir la tasa de ahorro de los hogares. "Creo que es razonable esperar que respalden el consumo con medidas ad hoc en caso de que la desaceleración sea más pronunciada y se centren en reequilibrar la economía de una dependencia excesiva de gasto en infraestructura y crecimiento industrial", señala.

Otros dos factores están llevando al ejecutivo chino a suavizar su postura: de un lado, el hecho de que pese a que vienen trabajando en sus propios sistemas a raíz del veto a Huaweii, los chinos dependen aún demasiado de la tecnología estadounidense; de otro, la epidemia de gripe porcina que está asolando el país y le obliga a importar más cedo estadounidense del que quisiera. Además, el gobierno de Pekín se ha visto obligado a poner en circulación 10.000 toneladas de carne de cerdo congelada de sus reservas centrales, en un intento por estabilizar los altos precios.

el dato

Los flecos más importantes que quedan por cerrar

Pese a que el número de reuniones extraoficiales y oficiales entre las delegaciones china y estadounidense ha aumentado de forma notable desde el pasado 4 de septiembre, fiesta nacional china, los expertos consultados recuerdan que aún quedan muchos aspectos que aclarar, entre ellos, qué va a pasar con el resto de sus socios comerciales y cuál va a ser el encaje de su futuro acuerdo en los estatutos de la Organización Mundial del Comercio (OMC). En las negociaciones se están discutiendo asuntos como los términos de la propiedad intelectual, el comercio de patentes, elementos relacionados con la seguridad alimentaria o las barreras al sector tecnológico, entre otros.

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