Tras el adiós de Draghi

Ya es oficial: Christine Lagarde se estrena en el BCE en pleno ataque de los halcones

Los expertos consideran que le será más fácil presionar a los gobiernos para que adopten las medidas fiscales que refuercen la política de la entidad

Christine Lagarde FMI
Christine Lagarde es desde hoy presidenta del BCE / EFE

Primer día de Christine Lagarde, la hasta ahora directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), al frente del Banco Central Europeo (BCE). La francesa, que pasa a convertirse este 1 de noviembre en la mujer con más poder de la zona euro (la primera que capitanea el BCE), ha asumido el cargo para los próximos ocho años tras el adiós de Mario Draghi. Lo hace en un momento crítico para la entidad y para los países que comparten moneda. El organismo le ha dado la bienvenida a través de un comunicado que publica en su página web

Su llegada supone un 'giro político' en la cúpula de los bancos centrales que hasta la fecha no se había producido. Pero ése es también su fuerte, puesto que los expertos consideran que le será más fácil presionar a los gobiernos para que adopten las medidas fiscales que refuercen la política de la entidad y eviten males mayores.  

Precisamente, en su audiencia ante la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios de la Eurocámara, Lagarde defendió la necesidad de continuar con los estímulos monetarios de su predecesor para conseguir que la inflación aumente e impulse el crecimiento de la eurozona. Un mensaje que tuvo lugar antes del último paquete de medidas anunciado por Draghi en la pasad reunión de septiembre.

La nueva presidenta del emisor incidió en que los países con superávit presupuestario como Alemania o Países Bajos no han hecho lo suficiente para apoyar el crecimiento mediante un mayor gasto público. Lo hizo alzando la voz en medio de las fuertes críticas de los 'halcones' u ortodoxos de la entidad que, también por primera vez en la historia del organismo, han hecho más que explícitas sus críticas a la hoja de ruta seguida por la entidad, ante la pérdida de influencia que el Bundesbank alemán ha tenido en los últimos ocho años con su antecesor al frente del BCE.

Esa línea dura la representan el jefe del banco central holandés, Klaas Knot, abiertamente contrario a las compras de activos. El jefe del Bundesbank, Jens Weidmann, quien se quejaba hace poco a los medios de su país de que "se ha convertido en un hábito que la gente mire hacia los banqueros centrales y reclame reacciones a gran escala". Así como el presidente del Banco Nacional de Austria, Ewald Nowotny, quien lamentaba no hace mucho que en los últimos años el organismo tal vez ha seguido "las expectativas de los mercados con demasiada intensidad", evitando decepcionarlos.

Lagarde también estuvo presente en la última reunión del BCE para abordar la política monetaria de la eurozona que tuvo lugar el pasado 24 de octubre, según confirmó en la rueda de prensa posterior el propio Mario Draghi. No obstante, aseguró que no intervino en las discusiones y evitó pronunciar ninguna palabra que pueda ser tomada como una recomendación a la exdirectora del Fondo Monetario Internacional. "Ella sabe perfectamente lo que hay que hacer. No necesita consejo", precisó el italiano.

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