Miércoles, 22.11.2017 - 10:48 h

La tasa de mortalidad por fenómenos meteorológicos aumentará como consecuencia del cambio climático, según la OMM

El cambio climático supone una mayor amenaza de mortalidad para el planeta, ya que a medida que se produce paralelamente el crecimiento de la población mundial con el del cambio climático, una mayor parte de la humanidad se verá amenazada por numerosos fenómenos climáticos y meteorológicos.

La tasa de mortalidad por fenómenos meteorológicos aumentará como consecuencia del cambio climático, según la OMM

Esta es la principal conclusión a la que ha llegado la Organización Meteorológica Mundial (OMM), institución dependiente de la ONU, que ha realizado una investigación para recopilar cuáles son los mayores impactos mortales provocados por determinados fenómenos meteorológicos extremos.

La investigación ha sido realizada por un comité de 19 expertos, que han publicado sus conclusiones en el artículo 'Weather, Climate and Society (Tiempo, clima y sociedad)' de la Sociedad Meteorológica de los Estados Unidos.

"No obstante, la vulnerabilidad depende tanto del riesgo de que se produzca un fenómeno como de la adaptación o resiliencia al fenómeno", señalan los expertos, que ponen de ejemplo la mortalidad relacionada con una ola de calor. "Tiende a disminuir cuando se generaliza el aire acondicionado --aseguran--. De igual modo, el número de víctimas originadas por un rayo decrece cuando se instalan pararrayos en los almacenes de municiones y se establecen protocolos de seguridad para casos de rayos en los programas de atletismo".

En cambio, la OMM considera que la tasa de mortalidad puede disminuir gracias a la mejora continua de las infraestructuras de predicción y aviso. Tal es el caso del sistema 'Meteoalarm' en Europa, un servicio en línea concebido para proporcionar avisos de fenómenos meteorológicos extremos en tiempo real a las personas que viajan por Europa.

"Aun con estas mejoras, seguirá habiendo mortalidad por causa de los fenómenos meteorológicos", afirma el comité, cuya investigación ha tratado sobre los registros fehacientes de casos de mortalidad relacionados con cuatro fenómenos meteorológicos específicos: ciclones tropicales, tornados, rayos y tempestades de granizo.

Para el estudio se han considerado los casos de mortalidad por fenómenos meteorológicos extremos a partir de 1873 --fecha en la que se creó la Organización Meteorológica Internacional, predecesora de la OMM--, y no se han tenido en cuenta fenómenos como olas de calor y frío, ni sequías o inundaciones, aunque se espera que en el futuro estos puedan añadirse al Archivo oficial de fenómenos meteorológicos y climáticos extremos de la OMM.

El objetivo de la investigación era obtener documentación directa sobre cada fenómeno y establecer el número de víctimas asociado a cada fenómeno con la mayor precisión posible, con el fin de establecer procedimientos y directrices para posibles evaluaciones futuras de otros fenómenos como las olas de calor o las inundaciones.

UN CICLÓN EN PAKISTÁN DE 1970, EL FENÓMENO MÁS MORTÍFERO

Así, se ha revelado que el ciclón tropical que ha causado la mortalidad más alta fue el que en 1970 arrasó Bangladesh (entonces el Pakistán Oriental) los días 12 y 13 de noviembre. Se estima que este ciclón, también denominado 'el Bhola' en algunas ocasiones, causó entre 300.000 (estimaciones mínimas) y 500.000 (estimaciones máximas) víctimas mortales (en su mayoría como resultado de una gran marea de tempestad que arrolló las islas y las marismas situadas a lo largo de las costas del golfo de Bengala).

En segundo lugar, el 26 de abril de 1989 un tornado asoló el distrito de Manikganj, en Bangladesh, destruyendo dos ciudades y dejando a unas 80.000 personas sin hogar. Esta violenta tormenta, de una anchura cercana a 1,6 kilómetros, dejó más de 12.000 heridos y se le atribuye un elevado número de víctimas mortales que, según las estimaciones más fiables consideradas por la OMM, fue de 1.300 personas. Este es el récord de mortalidad causada por este fenómeno.

A la tempestad de granizo que ocurrió cerca de Moradabad (India) el 30 de abril de 1888 se le atribuyen unas 246 víctimas, que murieron a causa de los pedruscos de granizo que caían del cielo.

Asimismo, un rayo incendió tres tanques de almacenamiento de petróleo, cada uno de los cuales contenía unas 5.000 toneladas de combustible para aeronaves o gasóleo. El combustible prendió fuego con la descarga del rayo y, con motivo de fuertes tormentas, el combustible inflamado fue empujado hasta el pueblo. Este suceso, que tuvo lugar en Dronka (Egipto) el 2 de noviembre de 1994, registró 469 muertos.

Igualmente, la OMM determinó que el mayor número de víctimas mortales causadas directamente por un rayo era de 21 personas. El hecho se produjo el 23 de diciembre de 1975, momento en que esas personas se encontraban en una choza en las tierras tribales en fideicomiso de Manica en la Rhodesia Oriental (actual Zimbabwe).

"Resulta útil tener conocimiento de cómo han ido evolucionando los datos sobre la mortalidad asociada a los fenómenos meteorológicos, recogidos durante los últimos 150 años de registros meteorológicos internacionales oficiales", destaca el comité.

Según declara el portavoz de la OMM sobre fenómenos meteorológicos y climáticos extremos, Randall Cerveny, el conocimiento detallado de estos fenómenos extremos del pasado confirma que la OMM tiene la "responsabilidad permanente no sólo de predecir y vigilar el tiempo y el clima, sino también de utilizar esa información para salvar vidas en todo el mundo, de modo que se atenúe el impacto de este tipo de desastres o incluso se elimine en el futuro".

Los datos se han anunciado con motivo de la celebración de dos conferencias sobre la mejora de los sistemas de alerta temprana multirriesgos y el fortalecimiento de la reducción del riesgo de desastres, que tendrán lugar en Cancún (México) del 22 al 26 de mayo. Las jornadas están organizadas por la OMM y la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres.

La OMM ha asegurado que está intensificando su colaboración con las organizaciones asociadas de las Naciones Unidas para contribuir a mejorar los conocimientos sobre los efectos de los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos en los ámbitos humanitario y ambiental, y ha empezado a tener en cuenta esta información en sus informes sobre el estado del clima.

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