Alemania acentúa el boicot político a Ucrania ante una Eurocopa sin Plan B

  • Alemania ha intensificado la presión sobre Ucrania por el caso de la ex primera ministra Julia Timoshenko, a seis semanas del inicio de la Eurocopa -cuya organización comparten ese país y Polonia- y para el que, como advirtió la UEFA, no hay Plan B: o se celebra de acuerdo a lo previsto o se aplaza.

Gemma Casadevall

Berlín, 30 abr.- Alemania ha intensificado la presión sobre Ucrania por el caso de la ex primera ministra Julia Timoshenko, a seis semanas del inicio de la Eurocopa -cuya organización comparten ese país y Polonia- y para el que, como advirtió la UEFA, no hay Plan B: o se celebra de acuerdo a lo previsto o se aplaza.

El primer partido en territorio ucraniano será el Dinamarca-Holanda el día 9 en Charkow -un día después del encuentro inaugural, en Varsovia, entre Polonia y Grecia-, y es también en esa ciudad donde cumple condena Timoshenko, enferma y en huelga de hambre.

Los encuentros programados en Ucrania -incluida la final, en Kiev- se disputarán de acuerdo al plan o deberá aplazarse al completo el torneo, donde España defiende el título de campeón.

La posibilidad de desplazar esa parte de la Eurocopa, por ejemplo, a Alemania es impensable, advertía desde el diario alemán "Süddeutsche Zeitung" el director y responsable de la UEFA para el torneo, Martin Kallen.

"No se lograría en tan corto lapso de tiempo", afirma Kallen, quien afirmó que se sigue día a día la situación -no sólo en lo relativo al caso de Timoshenko, sino también en la cuestión de seguridad, después de los atentados con bomba del pasado viernes.

"Si no se puede celebrar el torneo tal cual, es decir, también en Ucrania, entonces la única posibilidad es aplazarlo a otro año", añade el funcionario suizo de la UEFA.

Mientras en Europa se suceden los pronunciamientos de líderes políticos a favor de Timoshenko, condenada a siete años de cárcel y con un segundo juicio aún pendiente, en Varsovia se guarda un silencio expectante.

Ucrania fue desde el principio el factor de incertidumbre en la celebración de la Eurocopa, tanto por razones infraestructurales -se dudaba de que lograra la puesta a punto de los estadios- como políticas.

En la recta final hacia el torneo, desde Alemania se ha incrementado la presión sobre el régimen del presidente Viktor Yanukovich por la situación de Timoshenko, quien denunció malos tratos y cuyas imágenes mostrando golpes y lesiones han dado la vuelta al mundo.

La líder de la oposición fue reconocida en Ucrania días atrás por un equipo de médicos de la clínica universitaria Charité, de Berlín, según los cuales todo tratamiento en su propio país contra la hernia discal que sufre tiene escasas perspectivas de éxito.

El médico jefe de la Charité, Max Einhäupl, reiteró su disposición a tratar a Timoshenko en Alemania, oferta en la que asimismo cuenta con el pleno respaldo del gobierno alemán.

El régimen ucraniano no sólo la ha rechazado, hasta ahora, por temor a que Timoshenko instrumentalice su caso políticamente, sino que habla incluso de guerra fría por parte de Alemania.

La canciller Angela Merkel, gran aficionada al fútbol y ferviente seguidora de la "Mannschaft" que entrena Joachim Löw, no piensa acudir a la Europa si antes no se ha resuelto positivamente el caso de Timoshenko.

El vacío del gobierno de la primera potencia europea será total, ya que la canciller ha recomendado, además, a sus ministros que tampoco acudan, según revelaba ayer el semanario "Der Spiegel".

Se trata de un boicot político, ya que hasta ahora el estamento futbolístico no baraja la posibilidad de un plante de la selección que salió subcampeona de la final frente a España, en 2008.

Pero al tirón de Merkel en favor de Timoshenko han seguido pronunciamientos de otros líderes europeos, como el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, decididos a no acudir a Ucrania durante el torneo.

La postura del gobierno alemán es compartida por la oposición, que casi unánimemente se ha pronunciado a favor de un boicot.

Además de la Eurocopa, peligra la celebración de la cumbre de jefes de Estado centroeuropeos convocada en mayo por Yanukovich en Yalta, en la ucraniana península de Crimea.

El presidente alemán, Joachim Gauck, ha suspendido ya su visita debido al caso Timoshenko, y parece que podrían sumarse sus homólogos de Austria, Eslovenia y las repúblicas bálticas.

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