Ante el desafío de Trump

Alerta en las empresas españolas con planes industriales pendientes de Biden

Aunque no será fácil superar los conflictos comerciales abiertos, la necesidad de recuperar el liderazgo en tecnología y entrar en la lucha contra el cambio climático acerca al nuevo presidente al Viejo Continente.

Biden
Alerta en las empresas españolas con planes industriales pendientes de Biden.
EFE

Joe Biden llegará a la Casa Blanca el próximo 20 de enero con una mochila muy cargada de trabajo, tanto en la recomposición de la inestabilidad social que subyace tras el asalto al Capitolio por los seguidores de Trump, como por una agenda económica que debe devolver a la clase media del país las oportunidades de recuperar el modo de vida americano, recuperar el liderazgo industrial en sectores vinculados a la tecnología y la energía, y frenar con ello las posibles embestidas de los seguidores de Trump. Esa es la percepción que tienen de la situación algunas de las grandes industrias españolas con intereses en aquel mercado, que ven en ese proceso una oportunidad para llegar a alianzas con la Administración Biden y las empresas norteamericanas en ámbitos como la automoción, el sector aeroespacial o las renovables, y desarticular el enfrentamiento comercial y arancelario que ha provocado el presidente saliente.

La escasa incidencia de los disturbios de Washington en los mercados financieros, a pesar de los cuatro muertos y de la amenaza latente de los millones de seguidores del magnate, generan en los analistas una percepción positiva a corto plazo, por aquello de no hay mal que por bien no venga: después del golpe a la reputación como país que se lleva EEUU y del miedo a la falta de seguridad interna, el rechazo mundial a la violencia y los planteamientos de Trump abre paso a una nueva época en la que Biden puede empezar de cero a recomponer la situación económica, con las vistas puestas en el nuevo paradigma del cambio climático, la diversidad y las nuevas tecnologías.

Pero esa percepción teórica se puede quedar en un planteamiento miope cuando se analiza el largo plazo, en el que nadie conoce “la capacidad de rearme de los seguidores de Trump” y la tremenda dificultad de encauzar el malestar de un colectivo social amplio avalado por los 74 millones de votantes del todavía presidente, explican los analistas de una de las principales multinacionales españolas con intereses en aquel país.

En ese proceso entra en juego la capacidad de regeneración del Partido Republicano fuera de la órbita de Trump, de la mano de Mike Pence y el resto de senadores que han admitido la derrota en las urnas para normalizar la situación. “Mientras los seguidores de Trump sigan viendo a Wall Street o la capital federal como los grandes enemigos que atienden a sus intereses financieros, y no a las necesidades del estado de bienestar y el estilo de vida americano de siempre, el problema seguirá latente en la sociedad americana”, asegura un alto ejecutivo del Ibex 35 con grandes intereses en aquel mercado.

Hacia la 'Industria 5.0' de la UE

Las grandes aseguradoras de riesgo internacional quieren ver cuanto antes una clara vuelta a la normalidad del juego entre demócratas y republicanos en EEUU, donde incluso vendría bien poner en marcha una campaña de imagen contra Trump, sus peleas con la Justicia, sus problemas fiscales y todo lo que le pueda desacreditar ante el mayor número de votantes posible. Aún así, admiten que el momento histórico es muy delicado, pues llevará mucho tiempo equilibrar una economía dominada por “la teoría de los juegos aplicada al sector financiero”, para darle vida a un sector productivo e industrial que tenga en cuenta el desarrollo de la clase media (blanca) perjudicada por la deslocalización industrial.

En ese contexto es donde en el seno de la Unión Europea se puede ver con buenos ojos un acercamiento de la próxima Administración Biden hacia el nuevo paradigma de la 'Industria 5.0', que sostiene que el progreso a medio y largo plazo, sostenible y resiliente, debe tener en cuenta también las opciones de desarrollo social de la juventud, azotada todavía por la falta de oportunidades y los salarios bajos. El problema es que todo se centra en un planteamiento sobre el papel, contradictorio con la realidad de los aranceles a la industria del acero y a los alimentos que impuso Trump, o la guerra comercial y tecnológica con China, aliada de Europa en muchos de esos ámbitos. “No es fácil que veamos la retirada de los aranceles a corto plazo, los problemas seguirán, pero el clima y el tono ya serán otros, con opciones de solucionar las cosas y no de empeorarlas, como hasta ahora”, asegura uno de los consejero comerciales con más experiencia en aquel mercado.

Tanto en el ámbito empresarial europeo (y español) como en el propio Ejecutivo se han puesto grandes esperanzas en la labor que llevará a cabo el nuevo jefe de la diplomacia que Joe Biden tendrá a su lado como secretario de Estado, Antony Blinken, conocedor de la realidad europea desde su infancia en Francia y que apuesta claramente por renovar la alianza a ambos lados del Atlántico, para hacer frente al poderío de China o Rusia, que ven en las imágenes de este miércoles en el Capitolio un reforzamiento de sus políticas centralistas y controladas. “La política de Trump se basaba en que ‘lo que yo gano, tu pierdes’; y Biden, con Blinken, apostará más por que juntos, podemos ganar todos”, asegura el experto en comercio internacional. 

Mostrar comentarios