Lunes, 10.12.2018 - 12:40 h
Un nido de enfermedades

Alerta roja con los patos de goma para el baño: son fuentes de bacterias y hongos

Un estudio realizado por investigadores suizos y estadounidenses publicado en la revista 'Nature' destapa los peligros de este juguete de baño.

Fotografía de patos de goma para el baño.
Patos de goma para el baño. / Pxhere.

Se puede decir que no hay baño familiar en España que no tenga uno o varios patos de goma. Este juguete que flota y a menudo expulsa agua se ha convertido en toda una tradición entre los más pequeños. Hasta el momento nadie había detectado ningún tipo de riesgo para la salud en su utilización, pero después de leer este artículo más de uno se lo pensará dos veces a la hora de permitir a sus hijos jugar con los patos. 

Y es que el asunto es de tal gravedad que ha llevado hasta el Consejo Federal de Suiza, órgano ejecutivo del país. Este organismo se hacía eco este martes de un estudio publicado en la revista especializada 'Nature' en el que se establece que todo objeto de plástico que entra en contacto con un líquido ya contaminado con suciedad producida por el cuerpo humano se convierte en "una verdadera bomba de bacterias y hongos"

Los suizos han titulado el comunicado sobre la investigación como “Los villanos pequeños patos de baño”.  El estudio fue realizado por expertos del instituto de investigación sobre el agua Eawag, la Escuela Politécnica Federal de Zúrich y de la Universidad de Illinois (Estados Unidos). 

Para probar sus teorías colocaron patos de goma nuevos durante once semanas en agua limpia, y otros tantos en "agua de baño utilizada con restos de jabón, suciedad, sudor y otras bacterias procedentes del cuerpo humano".  

El resultado señala que entre cinco y 75 millones de células habían encontrado su lugar en cada centímetro de la superficie del pato. Eran portadores de hongos, y el 80% de todos los patos habían desarrollado gérmenes potencialmente patógenos (seres vivos diminutos que pueden provocar enfermedades) concretamente del género de legionela y bacterias muy resistentes.

El problema viene sobre todo del interior del juguete, difícil de limpiar. Cuando se llenan de agua y posteriormente sale el chorro puede llegar a ser de color marrón. En un principio, esta situación puede reforzar las defensas del sistema inmunitario de los niños, pero también puede provocar irritaciones de ojos y orejas o infecciones gastrointestinales.

La solución según Frederik Hammes, científico citado en la investigación, es endurecer la reglamentación sobre los polímeros utilizados en la fabricación de juguetes destinados a flotar en nuestras bañeras.

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