América Latina está en manos de los ex guerrilleros

  • Tras años de intentos para llegar al poder por las armas, los ex grupos guerrilleros de América Latina están pasándose a la política. En Colombia, un ex miembro de la guerrilla M-19 es ahora senador. Varios antiguos rebeldes de El Salvador son legisladores y uno de ellos resultó electo vicepresidente del país en marzo pasado. El ejemplo más reciente es el uruguayo José Mujica, ex miembro de los Tupamaros que pasó 14 años en prisión por luchar contra el Estado.
Tyler Bridges | GlobalPost para lainformacion.com
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(Lima, Perú). A finales de noviembre José Mujica ganó las elecciones presidenciales de Uruguay.“¿Hay algo mejor que tener a la gente que pensaba que matando, secuestrando y robando se llegaría al poder y que después decidan participar en el proceso político y logren la presidencia sin necesidad de arreglar las elecciones?”, pregunta Arturo Porzecanski, uruguayo y profesor de la American University.

Aquellos que alguna vez participaron en las guerrillas no tienen remordimientos por haber recurrido a las armas. “Hoy, en muchos casos, tenemos gobiernos democráticos debido a la lucha heroica”, afirma Sigfrido Reyes, ex miembro de la guerrilla FMLN de El Salvador que actualmente es el vicepresidente del congreso de su país. “George Washington tuvo que dirigir una lucha armada contra los británicos. Simón Bolívar también usó las armas para derrocar a los españoles”, añade.

En los años 70 y 80, los rebeldes normalmente optaban por la lucha violenta para combatir las dictaduras militares o los gobiernos autoritarios que restringían las libertades y reprimían a los disidentes con la excusa de acabar con el comunismo. En los años 80 y 90, los generales regresaron a sus cuarteles. Los nuevos gobiernos, democráticamente elegidos, ofrecieron amnistías a los guerrilleros, lo que les permitió volver a vida civil a cambio de renunciar a la violencia.

Actualmente, los únicos grupos guerrilleros que quedan en América Latina son las FARC y el ELN, ambos en Colombia. “El éxito político de los partidos y movimientos de izquierdas en la región debilitó la idea de que se necesitaban estrategias violentas para imponer grandes cambios, con lo cual se fortaleció la legitimidad de los procesos electorales y la democracia representativa”, afirma William Avilés, experto en América Latina, en la Universidad de Nebraska.

Las ex guerrillas comenzaron a ganar los comicios en los años 80 en Centroamérica. Desde entonces se han anotado victorias cada vez más importantes en toda América Latina a medida que se han ido ganando la confianza de la población. Su éxito ha contribuido al giro hacia la izquierda que ha experimentado la región en los últimos años.

Diversos ex grupos guerrilleros controlan ahora posiciones clave en toda América Latina. Álvaro García, que acaba de ser reelegido vicepresidente de Bolivia, fue uno de los líderes del ejército guerrillero Tupac Katari, una organización que hizo estallar 48 oleoductos y torres de alta tensión a finales de los 80 y principios de los 90. García fue capturado en 1992 y torturado. Pasó cinco años en prisión antes de convertirse en un respetado académico y analista político.

El vicepresidente de El Salvador, de nombre Salvador Sánchez, y al menos una decena de legisladores (incluido Reyes) lucharon al lado de las guerrillas del FMLN contra la dictadura militar del país.

Dilma Roussef, ex ministro del presidente Luis Inácio Lula da Silva y candidato a sucederle en el poder en las elecciones del año que viene, participó en un movimiento guerrillero contra la dictadura militar de Brasil y pasó tres años en la cárcel antes de convertirse en economista. El actual legislador brasileño Fernando Gabeira fue parte del grupo que secuestró al embajador norteamericano Charles Elbrick, en 1969, para protestar por el gobierno militar apoyado por EEUU. El grupo liberó a Elbrick cuatro días después a cambio de 15 prisioneros políticos.

Uno de ellos era José Dirceu, que se convirtió en el asesor jefe de Lula en el Partido de los Trabajadores. El presidente nicaragüense Daniel Ortega llegó al poder a través de las armas de la guerrilla sandinista antes de ganar la presidencia en dos ocasiones. El congreso de Nicaragua tiene entre sus miembros a ex guerrilleros que lucharon con los sandinistas y los llamados “contras” que trataron de derrocarlos en los años 80.Víctor Hugo Tinoco declara que él es uno de los ex guerrilleros sandinistas que está en el congreso y que se opone a Ortega porque el gobierno “no respeta los derechos individuales”.

Yehude Simón estuvo detenido durante ocho años por conspirar con las guerrillas MRTA (Tupac Amaru) en Perú, antes de ser indultado y salir elegido gobernador del estado de Lambayeque. Entre 2008 y 2009, fue primer ministro de Perú. “No mucha gente sale mejor de la cárcel, pero Yehude es uno de esos casos”, afirma Curt Struble, ex embajador de EEUU en Perú. “Su experiencia personal sirvió para convencerle que en política el exceso de pasión es extremadamente peligroso y que era mejor la conciliación de intereses divergentes. Creo que en ese sentido Yehude es un demócrata ejemplar”.

Más de una decena de miembros del congreso uruguayo (de 130 representantes) lucharon con los Tupamaros contra el gobierno autoritario en los años 70. Entre ellos está Juan José Domínguez, un senador suplente que pasó casi 16 años en prisión y que fue liberado tras la amnistía de 1985. “Hemos decidido luchar a través del proceso electoral”, afirma Domínguez.

"Hemos instituido el programa de un ordenador para cada niño", dice Domínguez. "Hemos mejorado los salarios de los trabajadores y queremos que las mucamas [sirvientas] tengan un salario más justo. Estamos haciendo muchas de las cosas que queríamos entonces". Domínguez añade: "Mujica ha dicho a los militares que no deberían involucrarse en el negocio de odiar a la gente".

Varias antiguas guerrillas han dicho que la caída del muro de Berlín en 1989 y el contacto con socialistas moderados de Europa les habían convencido de que podrían conseguir más cosas renunciando a las armas y entrando en políticas.Varios de los que se trasladaron a vivir a la Unión Soviética se encontraron con que no era el paraíso de los trabajadores que se imaginaban.

En el caso del senador Gustavo Petro, de la antigua guerrilla colombiana M-19, ha asegurado que decidió que podía lograr más cosas volviendo a la vida civil."La lucha por la igualdad social y la democracia es la misma", dice Petro. "Mis métodos ahora son pacíficos. Los tiempos han cambiado".

De todas formas, lo que aprendió en su época de guerrillero le puede ser útil ahora: Petro guarda un AK-47 en su dormitorio, porque sus descubrimientos de casos de corrupción política han producido una avalancha de amenazas de muerte.

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