Lunes, 16.09.2019 - 15:48 h
Casos de éxito

El becario con más suerte del mundo: dos millones en un solo día gracias a la NASA

Gary George era un ingeniero en prácticas en la NASA cuando se hizo (sin saberlo) con las grabaciones originales del alunizaje de 1969.

Buzz Aldrin en la llegada a la Luna, en 1969
El becario con más suerte del mundo: dos millones en un solo día gracias a la NASA. Buzz Aldrin en la llegada a la Luna, en 1969. / EFE

Puede que la NASA adelantase durante la Guerra Fría a la agencia espacial rusa con la llegada a la Luna en 1969, pero lo cierto es que a lo largo de su historia ha cometido errores realmente garrafales: en 1999 perdió un satélite climático en Marte porque sus controladores utilizaban un sistema de medida distinto al del artefacto; otro satélite fue destruido por no atornillarlo correctamente; el Apollo 13 tuvo que volver a la Tierra tras explotar un tanque de oxígeno... Pero ninguno ha sido tan bochornoso (y caro) como el protagonizado por Gary George, un ingeniero en prácticas en la NASA que ganó casi dos millones de euros en un solo día.

Todo comenzó en 1973, cuando George, que estudiaba en la Universidad de Lamar, en Texas, había entrado como becario en la NASA, tal y como recuerda este artículo de 'Inc'. En aquella época, decidió comprar unas viejas cintas en una de las subastas que el Gobierno de EEUU hacía de sus grabaciones antiguas. En concreto, compró un camión lleno de cintas de vídeo en bruto usadas de agencias gubernamentales. Al poco tiempo, se dio cuenta de que podía sacar un gran rendimiento económico de su adquisición.

George pagó en 1973 aproximadamente 218 dólares (equivalentes a unos 981 dólares en la actualidad) por más de 1.150 cintas de vídeo. Poco tiempo después, vendió ocho de las cintas por 400 dólares, por lo que planeó donar el resto a una iglesia para ahorrarse impuestos. "No tenía idea de que hubiera algo de valor en ellos", explicaría tiempo después George en una entrevista con Reuters. Pero, más tarde, su padre se percataría de que tres de las cajas de cintas de vídeo restantes tenían notaciones similares: "Apollo 11 EVA". Lo que aún no sabía ninguno de los dos es que EVA hacía referencia a "actividad extra-vehicular".

El valor de tres cintas de vídeo 30 años después

La fecha era del 20 de julio de 1969, el día preciso en el que Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins llegaron a la Luna por primera vez en la historia de la Humanidad. Sin embargo, George nunca estuvo seguro del contenido de las cintas, porque no tenía el equipo adecuado para verlas. Así que, simplemente, las guardó durante más de tres décadas, llevándolas consigo a todos los lugares que se mudó durante su carrera como ingeniero mecánico.

En 2006, la NASA admitió que no podía encontrar las grabaciones originales del aterrizaje lunar en 1969. Curiosamente, dos años después, George se encontraba de vacaciones con uno de los miembros del equipo de la NASA que se encargaba de la búsqueda de los vídeos extraviados. Llegó a una acuerdo con la agencia para que copiase y digitalizase el contenido de las cintas, pero se guardó los originales, a pesar de que a día de hoy sin poder verlos por no disponer de los arcaicos aparatos para reproducirlos.

La semana pasada, coincidiendo con el 50 aniversario de la llegada a la Luna, la conocida casa Sotheby's sacó a subasta las tres cintas "sin restaurar, sin mejorar y sin modificar". De hecho, las llegó a presentar como "las mejores grabaciones en vídeo de la NASA que sobrevivieron" del Apollo 11, algo que convenció a un comprador anónimo que pagó por ellas 1,82 millones de dólares. Nada mal para un becario que se gastó 218 dólares en un camión lleno de viejas cintas en 1973.

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