Domingo, 15.09.2019 - 13:04 h
Bajo el pretexto de preservar la soberanía brasileña

¿Ha resucitado Bolsonaro un plan militar de los 80 para deforestar el Amazonas?

El portal 'Open Democracy', financiado por George Soros, desvela que el 98% de la partida de Defensa va a un proyecto llamado 'Calha Norte'.

Un policía militar brasileño observa un camión con árboles talados
Un policía militar brasileño observa un camión con árboles talados. / EFE

Jair Bolsonaro no quiere la ayuda de nadie para controlar los incendios que están devorando el Amazonas este verano. Así se lo ha hecho saber a las ONG brasileñas, las cuales cuestionan la liberalización del entorno selvático a empresas mineras y madereras desde que asumió el poder el pasado enero (y a las que el presidente acusa de estar detrás de los fuegos provocados). Y así se lo ha trasladado este martes a Emmanuel Macron, rechazando su oferta de que los países del G7 enviasen 20 millones de euros en ayudas para combatir los incendios. El Gobierno de Bolsonaro no ha dudado en sugerir que Emmanuel Macron debería cuidar "su hogar y sus colonias", en lugar de preocuparse por Brasil.

"Brasil es una nación democrática y libre que nunca tuvo prácticas colonialistas e imperialistas, como quizás es el objetivo del francés Macron", acusaba este martes Onyx Lorenzoni, jefe de gabinete de Bolsonaro. Una acusación en línea con el argumentario del proyecto 'Calha Norte' (Canal Norte, en castellano), que estos días tiene en jaque al presidente de Brasil. Se trata de un plan elaborado por los militares durante los años 80, en plena Guerra Fría, para proteger la frontera del norte del país de potenciales enemigos. Para llevarlo a cabo, se necesitaría deforestar un territorio de 1,5 millones de kilómetros cuadrados del Amazonas.

¿Y qué tiene que ver esto con Bolsonaro? El portal Open Democracy, dedicado a la transparencia institucional y financiado por George Soros, desvela que, en 2019, el 98% de la partida de Defensa de Brasil está destinada al plan 'Calha Norte', con el objetivo de aumentar las "infraestructuras estratégicas para la defensa de la frontera norte del país", tal y como se explicita en el proyecto concebido en los 80, en el que se incluyen ocho estados dentro del territorio a deforestar: Acre, Amapá, Amazonas, Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Pará, Rondônia y Roraima. El tamaño total constituiría un área más grande que todo el territorio de Perú o la mitad de Argentina.

Los enemigos de Brasil en los años 80 se alineaban con los de EEUU, que ejercía como paraguas internacional ante el comunismo que se extendía por Sudamérica y América Central. Por eso, el objetivo de 'Calha Norte' era crear una primera línea de defensa para frenar la amenaza de algunos núcleos militares cubanos establecidos en Surinam (al este de Venezuela y Guyana), así como de los guerrilleros colombianos, tanto del Ejército de Liberación Nacional (ELN) como de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Sin embargo, tras la caída del Telón de Acero, la amenaza comunista se esfumó, a la par que la preocupación de los políticos brasileños por expoliar el Amazonas para crear un espacio de Defensa. Al menos, hasta ahora. En sus primeros meses de Gobierno, el 75% de las enmiendas aprobadas por Bolsonaro han ido a parar a la partida de Defensa, mientras el 98% del presupuesto concedido a los militares, cerca de 32 millones de euros, se ha concentrado en un solo proyecto: el 'Calha Norte'.

Tal y como señala 'Open Democracy', ya en febrero de este año los ministros Gustavo Bebianno (Secretaría General de la Presidencia), Ricardo Salles (Medio Ambiente) y Damares Alves (Mujer, Familia y Derechos Humanos) tenían planeado un viaje a Tiriós (Pará) para discutir con líderes locales la construcción de un puente sobre el Río Amazonas en la ciudad de Óbidos, una hidroeléctrica en Oriximiná y la extensión de la carretera BR-163 hasta la frontera de Surinam. Esta reunión fue cancelada.

Sin embargo, otra reunión entre miembros del Gobierno de Bolsonaro se llevó a cabo esa misma semana. "Si todavía quedaba alguna duda sobre las verdaderas intenciones del Gobierno con respecto a resucitar el proyecto 'Calha Norte', un PowerPoint al que ha tenido acceso 'Open Democracy', presentado durante la reunión detallando las obras anunciadas por el Gobierno Bolsonaro para la región, no deja lugar a interpretaciones", apunta la web.

Las diapositivas que presuntamente se utilizaron durante dicha reunión evidenciarían que el plan 'Calha Norte' consiste en ocupar una amplia región amazónica en el norte de Brasil con infraestructuras estratégicas para prevenir que otro proyecto multilateral de protección de la selva, denominado corredor ecológico 'Triple A: Andes–Amazonas-Atlántico', pueda ser implementado en el futuro.

"Hay que implementar el 'Calha Norte' sobre la cuenca del Amazonas e integrarlo al resto del territorio nacional, para hacer frente a las presiones internacionales por la implantación del proyecto denominado Triple A. Para ello, es necesaria la construcción de la hidroeléctrica del río Trombetas, el puente de Óbidos sobre el río Amazonas y la implementación de la carretera BR 163 hasta la frontera con Surinam", dice una de las diapositivas filtradas de la presentación.

Actualmente, la Amazonía se extiende sobre 7,4 millones de kilómetros cuadrados, que son equivalentes al 5% de la superficie total de la Tierra y a casi el 25% del continente americano. Un 60% de ese territorio está en suelo brasileño y es considerado como la mayor reserva de flora tropical del mundo, representando más de la mitad de los bosques húmedos que existen en el planeta, que junto con las plantas marinas es clave para la generación de oxígeno. Por todo ello, es considerado actualmente como el principal pulmón del planeta.

Según datos divulgados esta semana por el estatal Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE), la región amazónica ha registrado más de la mitad de los 71.497 incendios forestales detectados en Brasil entre enero y agosto de este año, una cifra un 83% superior al del mismo período de 2018. En cualquier caso, el Gobierno de Bolsonaro ha negado cualquier tipo de responsabilidad en el sensible incremento de los focos de incendio en lo que va de año y, de hecho, en los últimos días ha movilizado al Ejército para sumarse a la lucha contra el fuego.

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