Jueves, 12.12.2019 - 19:56 h
Crisis política en Austria

Caso Ibiza: los socios del canciller Kurz usaron España para subastar contratas

Cae el Gobierno de coalición en Austria entre populares y ultranacionalistas tras un vídeo comprometedor de 2017.

Sebastian Kurz, canciller austríaco
Sebastian Kurz es el canciller austríaco más joven en perder una moción de censura. / EFE

Sebastian Kurz pasará a la historia como el canciller más joven de Austria y cómo el primero desde 1945 en perder una moción de censura en el país. Y todo ello en menos de año y medio. Desde que asumiera el cargo en 2017, su Gobierno de coalición con los ultranacionalistas ha estado plagado de encontronazos con sus socios, dimisiones masivas en su gabinete y escándalos de corrupción. Pero lo que Kurz jamás habría imaginado es que su legislatura acabaría por una conversación grabada que ni siquiera mantuvo él, que no se produjo durante su mandato y en la que ni siquiera participó nadie de su propio partido, el OVP. El llamado 'caso Ibiza' ha terminado con Kurz y aún no tiene claro por qué.

Todo comenzó unos meses antes de las elecciones celebradas en Austria en 2017: justo en el verano de ese mismo año, Heinz-Christian Strache, hasta entonces vicecanciller y líder del Partido de la Libertad de Austria (el ultranacionalista FPO) y Johann Gudenus, su segundo en el partido, viajaron a Ibiza a mantener una reunión con una presunta mujer rusa multimillonaria. En las imágenes se ve a ambos prometer favores políticos y contratas públicas a la mujer a cambio de donaciones ilegales para su partido.

El vídeo fue destapado a apenas dos semanas de las elecciones europeas de este domingo por 'Der Spiegel' y 'Süddeutsche Zeitung', conjuntamente. Y, a pesar de que los medios han reiterado que el 'timing' de la publicación no ha sido deliberado con el objetivo de perjudicar al Gobierno de Kurz o para influir en los comicios, el canciller austríaco ha disparado en todas direcciones antes claudicar en su moción de censura. Según el periodista Wolf Wiedmann-Schmidt, de 'Der Spiegel', se ha tardado tanto en hacer público el vídeo porque contiene casi 7 horas de grabación y era necesario comprobar su autenticidad antes de desvelarlo.

Oleada de dimisiones y despidos en el gabinete de Kurz

Sin embargo, Kurz mantiene que se ha tratado de una conspiración en su contra para precipitar su salida. En la conjura estarían implicados los ultranacionalistas e incluso algunos miembros del Partido Socialdemócrata, en la oposición. Por eso, la primera reacción que tuvo el canciller tras destaparse el escándalo del vídeo (y tras la dimisión del vicecanciller implicado en la grabación) fue la de destituir al ministro de Interior, Herbert Kickl, del ultranacionalista FPO. La ruptura con el bloque 'ultra' se plasmó en la ola de renuncias de los ministros de Defensa, Exteriores, Transportes y Sanidad, todos ellos del FPO, que fueron sustituidos por perfiles tecnócratas independientes para sostener al Gobierno en la transición hasta las próximas generales, previstas para septiembre.

Sin embargo, ni siquiera los recién nombrados ministros han visto sostenible su Gobierno: en la votación del lunes, en la que 110 diputados se manifestaron a favor de destituir a Kurz y su gabinete, los cuatro expertos independientes que sustituyeron la semana pasada a cuatro ministros del FPO también votaron contra el canciller austríaco. Y solo 71 parlamentarios, entre ellos 61 del ÖVP y 10 del opositor partido liberal Neos, votaron a favor de mantener al Gobierno de expertos de Kurz hasta las elecciones.

Sea conspiración o no, lo cierto es que Kurz no solo ha perdido el Gobierno en la moción de censura, sino también buena parte de su crédito político. A pesar de que en su discurso de despedida ha defendido los logros de estos 17 meses de gestión, le han llovido críticas desde todos los ángulos: mientras la oposición de izquierdas le ha responsabilizado de traer a los 'ultras' al Gobierno y de tratar luego de acumular poder para acudir con ventaja a las elecciones, desde el FPO se le ha acusado de dinamitar la coalición por ambición personal. Durante el debate parlamentario, Kurz acusó a los ultranacionalistas y al socialdemócrata SPÖ de actuar movidos por "deseos de venganza" y aseguró que "nadie en el país puede comprender" la moción.

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