Autocensura para entrar en su mercado

La conquista de Occidente: cómo China somete a Hollywood y a los intelectuales

Su poder demográfico es también su poder económico. Los productores han convertido en un tabú temas relacionadas con derechos humanos, Taiwán, Hong Kong... La clave es agradar al Partido Comunista.

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La conquista de Occidente: cómo China somete a Hollywood y a los intelectuales
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Chris Fenton es un productor de Hollywood que entre otras cosas estuvo detrás de películas como 'Iron Man 3'. A mediados de 2020 publicó un libro polémico, 'Alimentando al Dragón: el dilema de billones de dólares que afronta Hollywood' (Feeding the Dragon: inside the trillion dollar dilema facing Hollywood). El libro expone cómo la industria del cine de Hollywood se está prosternando ante el Partido Comunista Chino. “[Los chinos] tienen una influencia asombrosa sobre Hollywood… cualquier tipo de temas delicados, ya sea que tenga que ver con Taiwán, Hong Kong o Tíbet... cosas que tienen algo que ver con los derechos humanos, esos problemas, son esencialmente tabú en Hollywood".

Fenton se refería a que los productores de Hollywood estaban haciendo filmes para agradar a los chinos, o mejor dicho, para evitar todo lo que molestaba al Partido Comunista. Así se aseguraban un mercado de cientos de millones de espectadores chinos. El poder demográfico chino (más de 1.300 millones de habitantes) es también su poder económico.

Para Fenton, esa forma de doblar la cerviz ante China "no formaba parte del estadounidense patriota". En una entrevista a 'La Voz de América', Fenton recordaba que en 2019 los chinos se pusieron furiosos cuando el director general del equipo de baloncesto Houston Rockets, Daryl Morey, dio su apoyo a las protestas de Hong Kong contra el Gobierno chino diciendo en Twitter: “Lucha por la libertad. Apoya a Hong Kong”. La reacción de sus seguidores chinos, sus patrocinadores del gigante asiático y sus socios comerciales fue tan virulenta que Morey tuvo que retractarse. Estaba poniendo en juego mucho dinero.

Precisamente esa humillación fue lo que hizo tomar conciencia a Fenton y a muchos estadounidenses de cómo China estaba conquistando las mentes de Occidente pues la forma de comportarse de empresas e individuos ante China era de sometimiento (“kowtowing)”.

"No es solo un problema de Hollywood, no solo es un problema de la tecnología, no es solo el tema del baloncesto o los deportes, o varias otras industrias... Es todo en todos los ámbitos. Para llevar productos y servicios a ese mercado [China], hay ciertas reglas que se deben seguir para obtener la aprobación del PCC, de modo que le permitan acceder a los consumidores. Pero esas regulaciones… han ido de mal en peor y se han ensanchado más con el tiempo.”, explicó Fenton.

Algunos ejemplos ilustran las denuncias de Fenton. En la película 'The Martian' dirigida por Ridley Scoot, un astronauta se queda aislado en Marte (Matt Damon), y desde la Tierra no se encuentra la manera de recuperarlo. Hasta que la NASA acepta una oferta de China para usar la lanzadera Taiyang Shen, que permite realizar la maniobra y salvar al astronauta.

La presencia de actores chinos, de temas chinos o de soluciones salvadoras chinas cada vez está más presente en los guiones de Hollywood, desde 'Megalodon', hasta 'La Gran Muralla'. En esta última película otra vez Matt Damon defiende a China del ataque de monstruos. Hollywood de nuevo trata a China con un tono positivo. En ningún momento se mencionan en las películas las violaciones a los derechos humanos, la censura, la inexistencia de partidos políticos, la falta de transparencia del Partido Comunista Chino, o la represión en Tíbet o Hong Kong. Todos los valores que son los fundamentos de Occidente (libertad, equidad, transparencia), y que no se practican en China, se dejan de lado por las industrias occidentales con tal de monetizar las enormes inversiones.

La venganza china a cualquier que ose desafiarles va más lejos. "Eso lo vimos con 'Red Dawn' en 2012, en el que China fue presentada como el villano”, dice Fenton. "Las productoras Sony y MGM, terminaron rehaciendo el film, pero el daño ya estaba hecho. China dijo: ‘Sabemos que la volvieron a filmar, pero ni aún así vamos a dejar que entre en nuestro mercado. Y además, vamos a hacer que sea muy difícil para Sony y MGM colocar otras películas para el próximo año", afirma Fenton. Como resultado, para no ofender a China, las productoras de Hollywood ya practican la autocensura.

Ahora los chinos no solo quieren que se corten las escenas como esas en las que Tom Cruise salía en 'Top Gun' luciendo una cazadora con la bandera de Taiwán. Según Fenton, China quiere actualmente que esas películas no se vean en ninguna parte del mundo.

Ai Weiwei: "Occidente está perdiendo sus valores"

La censura china ni siquiera tiene que hacer mucho esfuerzo para lograr sus objetivos. El artista chino Ai Weiwei realizó un documental durante el confinamiento en China. Logró unir trozos de vídeos filmados por amigos con teléfonos inteligentes, donde se relataba el lado desconocido y truculento del régimen chino. Su documental, 'Coronation' ni siquiera fue estrenado en los grandes festivales de cine de Occidente, ni fue programado en las plataformas más populares. Desconsolado, Weiwei dijo: "Occidente está perdiendo sus valores". La razón que había detrás de esta censura era monetaria. "Occidente está totalmente colapsado por la necesidad de capital y por la búsqueda de beneficios. Han abandonado las libertades y otros argumentos", añadió Weiwei.

El manejo propagandístico de la pandemia ha sido otro de los ejemplos de la conquista de Occidente. China logró que la OMS insistiera en que no se hablase de "virus chino", porque eso era crucificar a todo un país. Pero ha logrado que ahora todo el mundo hable sin tapujos de la cepa británica, la cepa sudafricana y la cepa brasileña.

"Occidente está totalmente colapsado por la necesidad de capital y por la búsqueda de beneficios. Han abandonado las libertades y otros argumentos"

También tomó el pelo literalmente a la OMS. Hace pocos días, la OMS hizo público su informe sobre la visita científica a Wuhan, epicentro del virus chino. El resumen fue que se encontraron muchas trabas para realizar su trabajo y que el gobierno chino no fue transparente ni colaborador. Es decir, en la crisis sanitaria más grave que se recuerda en un siglo, el Gobierno del país donde se originó todo impidió a los científicos hacer su trabajo para esclarecer el origen de la pandemia. Pekín tardó un año en autorizar la misión. Estados Unidos, Reino Unido y una docena de países emitieron un comunicado donde mostraban su preocupación por el escaso rigor del estudio de la OMS. Una vez más, China doblegaba a Occidente.

En el terreno comercial, los iconos chinos más dictatoriales han conquistado Occidente. Las marcas de ropa denominan a determinados tipos de camisas "con cuello Mao". Mao provocó la muerte de unas 60 millones de chinos. Los grupos terroristas maoístas estaban considerados los más sanguinarios de la historia. Solo en Perú, Sendero Luminoso asesinó a más de 20.000 personas.

Un guiño a Mao aparece como reclamo en la portada de 'El libro rojo de la publicidad', escrito por el mejor publicitario de España: Luis Bassat. El título juega con 'El libro rojo' escrito por Mao para explicar los fundamentos de su ideología. Mao también aparece en un enorme busto a la entrada de un restaurante chino muy caro en Madrid, situado en el estadio Santiago Bernabéu.

El artista islandés Gudmundur Gudmundsson (Erro) pintó a Mao visitando ciudades del mundo con una candidez enorme, y sus exposiciones se exhiben por medio mundo. Lo mismo sucede con Thomas Ruff, un fotógrafo alemán, que hace montajes con fotos de Mao sacadas de publicaciones chinas y las pixela para que parezca que son modernas. Los críticos afirman que es "arte conceptual".

La mejor representación de esa sumisión intelectual es la obra del artista pop Andy Warhol: elaboró un póster con la cara de Mao. Ese mismo póster se reproduce en camisetas que se venden por internet, y hasta se reproduce en mascarillas contra la pandemia.

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Hoy Mao sigue presente en China, pues su retrato aparece por todas partes. Millones de personas visitan su mausoleo, donde el cuerpo está embalsamado. Todos los años el partido celebra con fervor su nacimiento, como sucedió en diciembre de 2020, cuando se conmemoró el 127 aniversario.

Muchos importantes intelectuales de Occidente también parecen haber sucumbido ante China. Con motivo de la presentación de su libro 'Pandemia', el intelectual esloveno Slavoj Žižek, afirmó lo que pensaba de China: "No tengo ninguna simpatía por China, pero cuando la catástrofe explotó, pusieron la salud de la gente por delante de la economía. Y resultó eficaz incluso económicamente… Un amigo chino disidente me dijo: ‘El Partido tiene una ventaja sobre Occidente; no se preocupa por las próximas elecciones'".

En marzo de 2020, Byung Chul-han, un filósofo coreano asentado en Alemania, escribió con admiración sobre la forma en la que el autoritarismo chino había servido para detener la expansión del Covid, imponiendo medidas de estricto control sobre millones de personas. "En comparación con Europa, ¿qué ventajas ofrece el sistema de Asia que resulten eficientes para combatir la pandemia? Estados asiáticos como Japón, Corea, China, Hong Kong, Taiwán o Singapur tienen una mentalidad autoritaria, que les viene de su tradición cultural (confucianismo). Las personas son menos renuentes y más obedientes que en Europa. También confían más en el Estado", decía en un artículo de opinión en 'El País'.

Mientras aquí en Europa el concepto de la libertad del individuo ante el Estado es una de las bases de la modernidad, lo contrario es lo que parece admirar el pensador. "En China no hay ningún momento de la vida cotidiana que no esté sometido a observación. Se controla cada clic, cada compra, cada contacto, cada actividad en las redes sociales. A quien cruza con el semáforo en rojo, a quien tiene trato con críticos del régimen o a quien pone comentarios críticos en las redes sociales le quitan puntos", afirmaba el pensador. "Toda la infraestructura para la vigilancia digital ha resultado ser ahora sumamente eficaz para contener la epidemia".

En cambio, cuando un intelectual europeo se muestra crítico con China, recibe presiones de los representantes chinos en el mundo. El francés Antoine Bondaz, profesor asociado de Ciencias Políticas e investigador de la Fondation pour la Recherche Strategique (FRS) francesa, siempre ha manifestado sus recelos frente a China. En marzo de 2021, Bondaz denunció las presiones chinas sobre parlamentarios franceses que deseaban visitar Taiwán (país que se separó de la China comunista, no reconocido por China). La embajada china se lanzó contra Bondaz insultándole: "Matón de poca monta", "troll ideológico", "hiena chiflada". El Partido Comunista chino aplaudió a su embajador en Francia.

La nueva diplomacia china

Esta actitud agresiva de los chinos se llama la diplomacia de los  "wolf warriors", los lobos guerreros. Los chinos se basan en un personaje de película que defiende China frente a agresiones exteriores. Por eso movilizan a sus "wolf warriors" en todos los frentes (redes sociales o prensa) cada vez que alguien amenaza sus intereses. "Algunos diplomáticos más jóvenes y nacionalistas chinos, animados por un creciente patriotismo, están usando este tipo de diplomacia para contrarrestar lo que ellos consideran 'el sesgo occidental", decía a 'El confidencial' Zhiqun Zhu, profesor de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la Universidad de Bucknell (Pensilvania) y autor de 'La nueva diplomacia china' (China’s New Diplomacy: Rationale, Strategies and Significance’).

Tras analizar el agresivo lenguaje de la diplomacia china, el intelectual francés Mondaz afirmó en una entrevista a 'Le Journal du Dimanche' que había que responder. "Solo quiero que China sea objeto de un debate libre y razonado. Sin embargo, en este momento no hay debate sobre China en Francia… China nos está poniendo a prueba: tenemos que demostrarle que hay un límite y que se ha alcanzado".

Por ahora, esa batalla para conquistar Occidente, desde sus empresas hasta sus mentes, la está ganando China. Incluso está controlando el relato de la verdad. Como decía el productor Chris Fenton: "Tenemos que detenerla ahora y luchar; si no, simplemente vamos a perder porque estamos llegando a un punto de no retorno”.

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