Sábado, 21.10.2017 - 14:23 h

Corea, en alerta máxima: la guerra más vieja sigue dando miedo

Corea del Norte ha bombardeado una isla de Corea del Sur y ésta responde enviando cazas de combate a la zona. Podríamos estar hablando de los años '50, pero estamos en 2010. La guerra más vieja del mundo sigue dando que hablar.

Llevamos más de 60 años hablando de la tensión entre las dos Coreas, pequeños países separados por la frontera más blindada del mundo, un recuerdo de dos bloques extintos hace años cuya pervivencia se ha congelado en el tiempo en una esquina del planeta. Dos polvorines nucleares en una de las zonas más prósperas del mundo, una férrea dictadura dinástica y un país emergente que ha crecido bajo la amenaza de la guerra son los ingredientes de una película que aterroriza a medio mundo.

Esta madrugada el régimen comunista del Norte ha atacado una isla de la capitalista república del Sur. Te contamos en diez claves de dónde viene el odio de ésta, la guerra más vieja de cuantas siguen vigentes:La guerra de Corea, como ha sucedido con otras muchas, vino por algo similar a un mal proceso de 'descolonización'. En este caso japonesa, cuyo régimen ocupó la Península en pleno apogeo de la Segunda Guerra Mundial. Con su rendición se hizo en Oriente lo mismo que en Alemania: dividir el país en dos zonas de control, una al Norte, bajo influencia de la Unión Soviética, y una al Sur, bajo mandato estadounidense.Todo cambió con el triunfo de la revolución comunista en China, país que comparte frontera con el norte de Corea. En plena escalada de la Guerra Fría, el auge de la influencia comunista en la zona -con la URSS, China y Corea del Norte-, hizo que el 25 de junio de 1950 Stalin diera luz verde a la invasión del Sur, donde un Gobierno radical anticomunista resistía como una isla al sur del paralelo 38º, que se estableció la frontera.Estados Unidos acudió a una recién nacida ONU para pedir el apoyo internacional para comandar un Ejército que respondiera la agresión, aval que consiguió gracias a la ausencia del delegado soviético, con capacidad de veto. Las agresivas operaciones emprendidas por el Ejército aliado comandado por el general Mac Arthur hizo que en apenas dos meses se recuperara el terreno perdido y se conquistara Pyongyang, capital del Norte.La guerra volvió a dar un vuelco cuando China decidió intervenir: desde su frontera con Corea del Norte envió un enorme contingente de soldados que expulsó a los aliados del territorio del Norte y les hizo replegarse hasta el punto de que Seúl volvió a caer bajo dominio comunista a principios de 1951. En apenas medio año la guerra había dado dos vuelcos y el número de víctimas mortales crecía de miles en miles.El conflicto llegó a un punto de no retorno: el siguiente paso que se planteó fue el conflicto nuclear, algo que congeló la contienda y lo redujo a sangrientas escaramuzas hasta que, con la muerte de Stalin, se pudo firmar un armisticio que devolvió la situación al punto anterior: tras tres años de guerra, ambos sistemas pervivirían como lo hicieron. En total se estima que fallecieron casi dos millones de personas a ambos lados del paralelo 38º. La retirada de las injerencias extranjeras, primero con la salida de las tropas de EEUU y después con la caída de la URSS, no cambiaron la situación: en una península casi tan grande como el Reino Unido convivirían dos sistemas antagónicos, como al principio. Dos bloques que han enquistado sus diferencias en el tiempo y cuyo crecimiento siempre ha estado condicionado a lo que ha hecho su vecino, con un presupuesto volcado en la industria armamentística.En el Norte pervive uno de los pocos régimenes comunistas que quedan en el mundo, una férrea dictadura hereditaria que, recientemente, ha empezado a dar tímidos pasos hacia su tercera generación. Tras Kim il Sung vino el actual líder, Kim Jong-Il, y justo en estos meses se preparaba la sucesión en favor de Kim Jong-Un. Los designios de la política norcoreana son tan oscuros que hasta China ha tenido que intervenir para proteger la vida del primogénito del 'Querido Líder' después de que Corea del Norte le haya señalado como un traidor por abandonar el país y abrazar los valores capitalistas. Corea del Norte no existe, por ejemplo, ni para Google Maps.En el Sur se vive una república de corte liberal, democrática y próspera, aunque siempre condicionada a la amenaza del Norte. Empujada por el antiguo apoyo de los aliados, la economía surcoreana concentra algunas de las empresas más prósperas e influyentes del mundo moderno, como Samsung, Hyundai, Daewo, Kia o LG.Muchos intentos se han hecho por lograr la reunificación de Corea, hasta el punto que en los tres últimos Juegos Olímpicos ambos países han desfilado bajo una misma enseña. Recientemente se inauguró una línea férrea entre ambos países que, a pesar de lo que se esperaba, no ha traído una simbiosis tan profunda como para propiciar un rápido progreso hacia la reunificación.El fin de la guerra de forma formal no trajo consigo la paz: en las otras cinco décadas de tensión latente se han encadenado constantes escaramuzas, encadenadas con algunos pasos hacia la suavización del conflicto. El altercado más sonado fue el presunto ataque del Ejército del Norte a un submarino del Sur con 24 marinos a bordo.

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