Domingo, 24.03.2019 - 17:38 h

Los crímenes de las FARC que el pueblo colombiano no olvida ni perdona

Los colombianos han votado 'no' este domingo al pacto que buscaba poner fin a 52 años de guerra entre las FARC y el gobierno. 

Repasamos los crímenes más atroces y de más repercusión que ha llevado a cabo la guerrilla desde los años 90. 

Los crímenes de las FARC que el pueblo colombiano no olvida ni perdona

El pueblo de Colombia no olvida... y tampoco perdona. La firma del acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC. El país votaba 'no' este domingo al pacto que buscaba poner fin a 52 años de guerra. La opción del 'no', con un 50,24% se imponía a la del 'sí' (49,75%). Unos 34,9 millones de colombianos fueron convocados para que pronunciaran su opinión sobre el acuerdo firmado el 26 de septiembre entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el gobierno de Juan Manuel Santos.

El diario 'El Espectador' ha recogido en un vídeo el porqué de la importancia de esta firma de paz, que podría significar el fin de más de cincuenta años de desigualdad, pobreza, falta de justicia y "corrupción" en Colombia. Aunque no hay que echar las campanas al vuelo. Este acuerdo solo serviría, de base, a una reducción del conflicto, "menos violencia y por ende, menos víctimas", aseguran en este vídeo del diario colombiano.

"Se podría decir adiós por completo a la posibilidad de que la guerrilla vuelva a cometer actos de tal magnitud", aseguran. Pero ¿cuáles han sido los crímenes más sangrientos de las FARC? Repasamos los que más marcaron a los colombianos, y al resto del mundo:

En los años 90, FARC comenzaron su 'andadura' en la época más actual arrasando pueblos y atacando a población civil artefactos caseros -los conocidos como cilindros-bomba-. Hasta el año 2012 no dejaron de llevar a cabo secuestros como método de financiación; privaron de libertad a más de 500 policías y militares. Mientras secuestraban, en la madrugada de terror del 24 de enero de 1994, veinte guerrilleros de las FARC asesinaban con ametralladoras M-60 a 35 habitantes del barrio La Chinita de Apartadó, en Antioquía.

En esta misma década, el 30 de agosto de 1996, la guerrilla atacaba la base militar de Las Delicias y causaba 27 militares muertos, 60 secuestrados y 17 heridos. Ya el 1 de noviembre de 1998 se registraba un ataque en Mitú, capital del departamento de Vaupés; allí se asesinó a 11 civiles y 30 policías y se secuestró a otras 61 personas.

Para finalizar una década de terror, el 25 de febrero de 1999 las FARC asesinaron a sangre fría a tres voluntarios de EEUU que trabajaban en una comunidad indígena de Arauca, al este del país.Los secuestros, uno de sus métodos de financiación 

A partir del año 2000 el número de políticos secuestrados comenzó a incrementarse. Buen ejemplo de ello fue el rapto de la ex candidata a la presidencia de Colombia Ingrid Betancourt, o la actual congresista Ingrid Rojas -ambas estuvieron secuestradas cinco años-. También fue secuestrado el que en la actualidad es el director de la Unidad de Víctimas, Alan Jara.

En el año 2000 la guerrilla asesinaba en una carretera de Caguán a Diego Turbay, su madre y cinco acompañantes. Era el senador que presidía en ese momento la comisión de paz. Un año después, el 26 de julio de 2001, un comando secuestraba a 15 vecinos del edificio Miraflores, en el centro de la ciudad de Neiva. Entre ellos, tres menores que estuvieron tres años en cautividad. La madre de dos de ellos, Gloria Polanco, estuvo secuestrada siete años y a su marido lo asesinó el mismo grupo mientras ella estaba cautiva.

2001 fue sangriento en Colombia y también se registró el asesinato de la ex ministra de Cultura Consuelo Araújo. Llevaba secuestrada unos días, pero la mataron de un tiro a pesar de que el ejército intentara rescatarla. La masacre de Bojayá

En 2002 se producía la conocida como masacre de Bojayá, en Chocó, que dejó 119 víctimas, todas civiles, como consecuencia de un combate entre guerrilleros de las FARC y grupos paramilitares. Gran parte de las víctimas eran menores de edad.

En 2003 un coche bomba con 200 kilos de explosivo C-4, similar a los usados por el narcotraficante Pablo Escobar, destrozó tres pisos del club El Nogal en Bogotá. Allí murieron 36 personas y resultaron heridas otras 200. Ese mismo año las FARC asesinaban al matrimonio Bickenback, una pareja de jubilados que llevaba un tiempo secuestrada. Ella, Doris Gil, había sido miss Colombia.

Otro de los crímenes que hizo más daño al país se producía en el año 2007. Once diputados de la Asamblea del Valle, entre ellos el gobernador de Antioquía, que llevaban cinco años secuestrados, fueron asesinados en uno de los campamentos de la guerrilla, en un supuesto enfrentamiento con un grupo armado que nunca apareció.Los niños 'correo-bomba' 

A partir del año 2010, las FARC siguieron con sus secuestros y matanzas indiscriminadas. buen ejemplo fue el niño Heriberto Grueso, de 11 años, que se convirtió en un 'correo-bomba'. Al pequeño se le pidió que entregara uno en la comisaría y no sabía que llevaba una bomba.

Ya en 2011, en Torbio, Cauca, las FARC hicieron estallar un artefacto en la plaza principal; allí murieron cuatro personas y destruyeron medio millar de viviendas.

A finales de ese mismo año asesinaron a tres policías y un militar. Uno de ellos ostentaba un récord terrible: José Libio Martínez era el secuestrado más antiguo del mundo, con 14 años que pasó en cautividad.

En 2012 las FARC atentaron contra el ex ministro del Interior y director de una emisora, Fernando Londoño, que resultó herido, pero murieron sus dos escoltas. En mayo de 2012 asesinaron a 12 militares en La Guajira y un año más tarde hacían lo propio cerca de la frontera con Venezuela, asesinando a 13 militares. Ya en 2014 torturaron y degollaron a dos policías desarmados.

Estos son solo algunos de los crímenes cometidos por la guerrilla. El pueblo colombiano ha votado 'no' tras recordar todas y cada una de las atrocidades. Todavía queda mucho camino por recorrer, ya que según 'El Espectador', al menos 688 municipios todavía viven atemorizados por las minas, que han causado desde que comenzó la guerra más de 11.000 víctimas. ¿Se podría decir adiós a las masacres? Esa es la esperanza que tienen todos los colombianos, pero tampoco olvidan que sigue existiendo el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

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