Jueves, 09.04.2020 - 11:22 h
El 'boom' de las importaciones

Venezolanos que conducen un coche de lujo: una 'burbuja' del 5% en todo el país

Los vehículos de alta gama y las latas de Pepsi ya forman parte de la panorámica del régimen de Maduro, aunque no todos pueden posar para la foto.

Venezuela
Venezolanos que conducen un coche de lujo: una 'burbuja' del 5% en todo el país / EFE

Concesionarios abarrotados de clientes 'a la caza' de un coche de alta gama, tiendas donde la Pepsy y el Nesquik dominan los escaparates... Venezuela está viviendo una regeneración cuyos símbolos ya forman parte de su panorámica... aunque no todos pueden posar para la foto.  Solo una burbuja del 5% de los que se quedaron en el país muestran los signos de esa recuperación, ajena a una gran mayoría de ciudadanos que viven (o sobreviven) con cincuenta euros mensuales y cuyas acciones se ciñen a un férreo control estatal. Ese pequeño porcentaje disfruta de cierta flexibilidad frente a los controles del régimen de Nicolás Maduro, circunstancia que no fue suficiente para retener a otros adinerados que optaron por abandonar el país, concretamente, cinco millones de venezolanos.

Esta radiografía coincide con las conclusiones del analista Henkel García, que habla de un "fenómeno nuevo" en el que algo más de ese 5 % de la población disfruta de la flexibilización de la vigilancia del Estado sobre la economía, el mismo porcentaje que muestra "signos" de una recuperación que no es generalizada ni lo será hasta que se tomen otros correctivos. Es para este grupo de privilegiados para quienes se hace posible comprar un vehículo nuevo, comer en un restaurante de lujo o viajar libremente al exterior, junto a otros pequeños placeres impensables para el común de los mortales que habitan Venezuela.

El 'boom' de los coches de alta gama

Estas transformaciones han sido relativamente recientes. Concesionarios que pasaron años cerrados y ahora están abarrotados de vehículos de lujo, restaurantes de comida internacional o tiendas de moda de firmas exclusivas son algunos de los espacios naturales para quienes viven en la burbuja, sitios en los que la privacidad es obligatoria. Como si se tratara de una logia, es difícil conocer a esa minoría, pero su presencia y proliferación es innegable, especialmente en Caracas, donde la burbuja es más fuerte por ser la única región del país exenta de fallos eléctricos o escasez de gasolina.

Venezuela concesionarios
Venezolanos que conducen un coche de lujo: una 'burbuja' del 5% en todo el país / EFE

Por ejemplo, solo el año pasado se abrieron en la capital venezolana decenas de "bodegones", como llaman en el país a las tiendas que venden principalmente productos importados y en las que los precios son más caros que en cualquier supermercado. Allí, un kilo de harina de maíz precocido, que en Venezuela se consumen millones a diario, cuesta casi el doble de su precio regular, pero los clientes prefieren pagar más porque son "apurados de la clase media que no quieren hacer colas en los supermercados", confesó a la agencia 'Efe' un propietario de un bodegón que pidió el anonimato.

Aunque el país ya no registra largas colas en supermercados, pues la escasez de alimentos se alivió con importaciones y una parcial liberación de precios, ese 5 % prefiere acudir a bodegones para conseguir variedad y comprar manjares que no hay en los abastos y que a cualquier obrero le costaría el salario de un año.

Para quienes pueden desembolsar varios miles de dólares

Al menos una docena de concesionarios ofrecen en Caracas coches modernos, después de la sequía automotriz que entre 2015 y 2018 dejó al país sin producción local, brindando así más opciones a los que se pueden permitir un desembolso de varios miles de dólares. Ahora, con la parcial apertura gubernamental y cuando la mayoría de las transacciones se hacen en dólares, el brillo de los vehículos nuevos ha vuelto a destellar en estas tiendas que manejan precios entre los 20.000 y los 100.000 dólares por unidad.

"El número de venezolanos que tiene eso ahorrado es bien pequeño", precisa García, para quien el despertar del mercado automotriz es "reducido" e ínfimo en comparación con cualquier país de Suramérica. El director de la firma "Econométrica" atribuye a la flexibilidad económica el surgimiento de esta burbuja que, adelanta, crecerá un poco en 2020 y marcará más el contraste entre quienes flotan y los millones para los que el país con las mayores reservas de petróleo sigue siendo "invivible".

El "lujo" de unos zapatos nuevos

Fuera de la burbuja, la mayoría de venezolanos es consciente de la existencia de esa nueva élite cuyos hábitos de consumo, normales de la clase media o alta, son vistos como extravagancias en un país que atraviesa su más severa contracción económica: el PIB de hoy es un tercio de lo que fue en 2013. Sin saber los precios de los vehículos o sin haber entrado nunca a un bodegón, los excluidos de la pequeña recuperación económica sueñan con obtener un poco más de dinero, 100 dólares tal vez, para darse un "lujo" como un par de zapatos nuevos o unas cremas de cuidado personal.

Ese es el caso de la economista Diosa Rodríguez, de 72 años, a quien le llama la atención la proliferación de bodegones "en un país donde el salario mínimo es de 250.000 bolívares" (unos tres dólares), comenta a Efe. Desde otra acera en el este de Caracas, el motorista Luis Contreras, de 51 años, calcula que con 500 dólares podría "vivir tranquilo". Ese monto, cree, le permitiría hacerse su propia burbuja, una más modesta sin duda: "Aquí lamentablemente no son todos los que tienen plata", lamenta Rodríguez.

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