
En una ciudad de cuatro millones de habitantes fundada en 1642 puede parecer que ya no existen secretos... hasta que un grupo de espeleólogos descubre bajo el corazón de la urbe unas cuevas que datan de la última Edad de Hielo de la Tierra, hace más de 10.000 años.
Nos referimos a Montreal, capital del Quebec, una de las ciudades más importantes de Canadá. En el centro, concretamente bajo el parque Pie-XII, se había encontrado en 1981 la cueva de Saint Leónard, pero los investigadores sospechaban que podría existir alguna otra cavidad oculta en las inmediaciones.
A pesar de haberse realizados excavaciones para instalar alcantarillas, nadie hizo realidad esas sospechas, nadie hasta que los espeleólogos Luc Le Blanc y Daniel Caron culminaron una investigación iniciada en 2014: por fin en octubre de este año hallaron más cuevas, concretamente unas pertenecientes de la Edad de Hielo.
Des spéléologues ont trouvé des galeries souterraines vieilles de 15 mille ans sous un parc à Montréal.
— Anne-Marie Dussault (@AMarieDussault) 2 de diciembre de 2017
Entrevue avec François Gélinas, de la Société québécoise de spéléologie #rdi2460 pic.twitter.com/4VcZHdGXrq
El hallazgo, publicado por la Sociedad de Espeleología de Quebec y recogido por la revista 'National Geographic', es de enorme envergadura ya que los pasadizos entre las nuevas cuevas de seis metros de altura se extienden a lo largo de 213 metros y en buena parte de sus tramos es necesario ir en una embarcación dada la presencia de un acuífero.
La búsqueda de Le Blanc y Caron se llevó a cabo con un kit de radiolocalización y una barra detectora para identificar cavidades vacías o agua cayendo al otro lado de la cueva de Saint Léonard, y tras investigar hasta la extenuación, en 2015 encontraron una pequeña cavidad en una de las paredes de roca caliza.
Con la ayuda del también espeleólogo François Gelinas, introdujeron una pequeña cámara y descubrieron una gran sala tras los muros. Sin embargo, no consiguieron entrar en ella hasta dos años más tarde.
La dureza de las paredes dificultó la entrada pero finalmente el pasado 12 de octubre lo consiguieron. “Las paredes son totalmente lisas y el techo es perfectamente horizontal”, explica Le Blanc. En los muros también hallaron estalactitas y estalagmitas.
Al final de la excavación, los descubridores detectaron un acuífero, justo lo que sospechaban y que es clave en la explicación de la formación de las cuevas.
La mayoría de ellas, ya pertenezcan o no a la Edad de Hielo, se forman cuando el agua disuelve la roca que tiene situada justo debajo. En este caso, las frías temperaturas de Quebec propiciaron un agua mucho más ácida de lo normal, ralentizando el proceso de creación de la cueva.
Con las cavidades ya aseguradas para la entrada de personas, se espera que Le Blanc y Caron continúen con sus investigaciones, y así seguir desenterrando tesoros ocultos de Montreal.
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