Viernes, 16.11.2018 - 05:12 h

Nadia Murad agradece a España su apoyo a las minorías en Siria e Irak

Murad subraya que este “terrible crimen” es un ejemplo de cómo “esos criminales buscan destrozar la vida de hombres, mujeres y niños inocentes”.

Nadia Murad durante su discurso ante la ONU en el mes de diciembre
Nadia Murad durante su discurso ante la ONU en el mes de diciembre

Nadia Murad, joven miembro de la minoría yazidí que fue esclava sexual del grupo terrorista autodenominado Estado Islámico (EI), ha enviado una carta al ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Alfonso Dastis, en la que muestra solidaridad con las víctimas de los atentados en la Rambla de Barcelona y Cambrils (Tarragona) y agradece a España su apoyo a las minorías en Siria e Irak.

En la misiva, Nadia Murad subraya que este “terrible crimen” es un ejemplo de cómo “esos criminales buscan destrozar la vida de hombres, mujeres y niños inocentes”.

Al mismo tiempo, recuerda la Conferencia Internacional sobre Víctimas de Violencia Étnica y Religiosa en Oriente Medio celebrada en Madrid el pasado 24 mayo para poner de manifiesto que la comunidad internacional es consciente del “mal que esos criminales representan”.

Por último, se solidariza con las víctimas y con las ciudades de Barcelona y Cambrils, al tiempo que aprovecha para agradecer al Gobierno y al pueblo español su apoyo a las minorías en Siria e Irak.

El 3 de agosto de 2014 milicianos del EI entraron en Kojo, un pueblo agrícola situado en el norte de Irak, donde Nadia Murad vivía con su madre y sus doce hermanos. Los terroristas les dieron a elegir entre convertirse al islam o morir.

Días después los reunieron en la escuela del pueblo, donde separaron a las mujeres de los hombres y los niños. A los hombres los mataron, entre ellos a seis de sus hermanos, mientras que a su madre se la llevaron con las mujeres jóvenes y nunca ha vuelto a verla.

A los 19 años, Nadia Murad fue secuestrada, maltrata y usada como botín de guerra y esclava sexual por elementos del EI. Logró huir de su cautiverio y pedir asilo en Alemania, donde recibió una vivienda, ayuda económica y asistencia médica y psicológica.

Gracias a Yazda, una organización creada por miembros yazidíes en EEUU, decidió contar su historia y denunciar lo que considera un genocidio, siendo escuchada en el Parlamento británico, el Bundestag, los senados de Francia y EEUU y siendo recibida por el presidente del Parlamento Europeo, el presidente de Egipto y el primer ministro noruego.

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