Miércoles, 27.03.2019 - 02:28 h

Estos son los puntos clave del acuerdo firmado por el Gobierno de Colombia y las FARC

Se crearán tribunales especiales con un total de 48 magistrados - 10 de ellos extranjeros - que juzgarán a guerrilleros, agentes del Estado y civiles involucrados en delitos graves.

Las FARC pasarán a ser una fuerza política, para lo cual recibirán garantías legales y de seguridad para competir en elecciones.

Estos son los puntos clave del acuerdo firmado por el Gobierno de Colombia y las FARC

Medio siglo de sangrienta lucha en Colombia está más cerca de concluir. La guerrilla de las FARC y el gobierno han suscrito un acuerdo definitivo de paz para comenzar a extinguir el último conflicto armado en América, que ahora deberá ser sometido a votación el 2 de octubre.

Durante casi cuatro años de diálogos en Cuba, las partes se ha puesto de acuerdo en seis grandes asuntos para terminar con un enfrentamiento que deja 260.000 muertos, unos siete millones de desplazados y 45.000 desaparecidos, según cifras oficiales.

De complejo contenido jurídico y técnico - y no exento de variadas interpretaciones-, el pacto de La Habana prevé en esencia que las FARC se desarmen y se conviertan en un partido político, lo que solo comenzará a concretarse con la aprobación del plebiscito.Los 6 puntos de acuerdo

Con Cuba y Noruega como garantes y Venezuela y Chile como acompañantes, además del apoyo de Estados Unidos, el papa Francisco y Naciones Unidas, el acuerdo de paz contiene los siguientes compromisos:

- El Punto 1 contiene el acuerdo "Reforma Rural Integral", que contribuirá a la transformación estructural del campo, cerrando las brechas entre el campo y la ciudad y creando condiciones de bienestar y buen vivir para la población rural. La "Reforma Rural Integral" debe integrar las regiones, contribuir a erradicar la pobreza, promover la igualdad y asegurar el pleno disfrute de los derechos de la ciudadanía.

- El Punto 2 contiene el acuerdo "articipación política: Apertura democrática para construir la paz" La construcción y consolidación de la paz, en el marco del fin del conflicto, requiere de una ampliación democrática que permita que surjan nuevas fuerzas en el escenario político para enriquecer el debate y la deliberación alrededor de los grandes problemas nacionales y, de esa manera, fortalecer el pluralismo y por tanto la representación de las diferentes visiones e intereses de la sociedad, con las debidas garantías para la participación y la inclusión política.

En especial, la implementación del Acuerdo Final contribuirá a la ampliación y profundización de la democracia en cuanto implicará la dejación de las armas y la proscripción de la violencia como método de acción política para todas y todos los colombianos a fin de transitar a un escenario en el que impere la democracia, con garantías plenas para quienes participen en política, y de esa manera abrirá nuevos espacios para la participación.

- El Punto 3 contiene el acuerdo "Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y la Dejación de las Armas", que tiene como objetivo la terminación definitiva de las acciones ofensivas entre la Fuerza Pública y las FARC-EP, y en general de las hostilidades y cualquier acción prevista en las reglas que rigen el Cese, incluyendo la afectación a la población, y de esa manera crear las condiciones para el inicio de la implementación del Acuerdo Final y la dejación de las armas y preparar la institucionalidad y al país para la reincorporación de las FARC-EP a la vida civil.

Contiene también el acuerdo "Reincorporación de las FARC-EP a la vida civil -en lo económico, lo social y lo político- de acuerdo con sus intereses". Sentar las bases para la construcción de una paz estable y duradera requiere de la reincorporación efectiva de las FARC-EP a la vida social, económica y política del país. La reincorporación ratifica el compromiso de las FARC-EP de cerrar el capítulo del conflicto interno, convertirse en actor válido dentro de la democracia y contribuir decididamente a la consolidación de la convivencia pacífica, a la no repetición y a transformar las condiciones que han facilitado la persistencia de la violencia en el territorio.

El Punto 3 también incluye el acuerdo sobre "Garantías de seguridad y lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores y defensoras de derechos humanos, movimientos sociales o movimientos políticos, incluyendo las organizaciones criminales que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo, y la persecución de las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz". Para cumplir con este fin, el acuerdo incluye medidas como el Pacto Político Nacional; la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad; la Unidad Especial de Investigación; el Cuerpo Élite en la Policía Nacional; el Sistema Integral de Seguridad para el Ejercicio de la Política; el Programa Integral de Seguridad y Protección para las Comunidades y Organizaciones en los Territorios; y las Medidas de Prevención y Lucha contra la Corrupción.

- El Punto 4 contiene el acuerdo "Solución al Problema de las Drogas Ilícitas". Para construir la paz es necesario encontrar una solución definitiva al problema de las drogas ilícitas, incluyendo los cultivos de uso ilícito y la producción y comercialización de drogas ilícitas. Para lo cual se promueve una nueva visión que dé un tratamiento distinto y diferenciado al fenómeno del consumo, al problema de los cultivos de uso ilícito, y a la criminalidad organizada asociada al narcotráfico, asegurando un enfoque general de derechos humanos y salud pública, diferenciado y de género.

- El Punto 5 contiene el acuerdo "Víctimas". Desde el Encuentro Exploratorio de 2012, acordamos que el resarcimiento de las víctimas debería estar en el centro de cualquier acuerdo. El acuerdo crea el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, que contribuye a la lucha contra la impunidad combinando mecanismos judiciales que permiten la investigación y sanción de las graves violaciones a los derechos humanos y las graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario, con mecanismos extrajudiciales complementarios que contribuyan al esclarecimiento de la verdad de lo ocurrido, la búsqueda de los seres queridos desaparecidos y la reparación del daño causado a personas, a colectivos y a territorios enteros.

El Sistema Integral está compuesto por la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición; la Unidad Especial para la Búsqueda de Personas dadas por desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto armado; la Jurisdicción Especial para la Paz; las Medidas de reparación integral para la construcción de la paz; y las Garantías de No Repetición.

- El Punto 6 contiene el acuerdo "Mecanismos de implementación y verificación" en el que se crea una "Comisión de implementación, seguimiento y verificación del Acuerdo Final de Paz y de resolución de diferencias", integrada por representantes del Gobierno Nacional y de las FARC-EP con el fin, entre otros, de hacer seguimiento a los componentes del Acuerdo y verificar su cumplimiento, servir de instancia para la resolución de diferencias, y el impulso y seguimiento a la implementación legislativa.

Adicionalmente crea un mecanismo de acompañamiento para que la comunidad internacional contribuya de distintas maneras a garantizar la implementación del Acuerdo Final y en materia de verificación se pone en marcha un modelo con un componente internacional integrado por los países que durante el proceso han tenido el papel de garantes y acompañantes y dos vocerías internacionales, todo ello soportado en la capacidad técnica del Proyecto del Instituto Kroc de Estudios Internacionales de Paz de la Universidad de Notre Dame de los Estados Unidos.

El acuerdo de La Habana deberá ser sometido a un plebiscito. Para su aprobación se requiere al menos de 4,4 millones de votos por el "Sí" y que esa opción no sea superada por el "No".

Solo entonces el Congreso podrá aprobar las leyes y reformas necesarias para los pactos, cuya implementación tardará en principio hasta 2018. Si se impone el "No", el acuerdo tal como fue negociado no podrá ser llevado a la práctica.¿Y si se impone el "No"?

Si se impone el "No", el gobierno de Juan Manuel Santos no podrá llevar a la práctica los compromisos pactados, aunque en teoría podrá intentar una nueva negociación con los rebeldes.

Es incierto el camino que tomarían las FARC frente a este último escenario. "Ahora se abre una etapa de gran incertidumbre política acerca del resultado de la refrendación del acuerdo", señaló a la AFP Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac).

Solo tras la victoria del plebiscito, se iniciará en firme el desarme del grupo rebelde.

El acuerdo busca que esa organización desista de conquistar el poder por las armas (una lucha de 52 años en la que desafió a 12 presidentes), y se convierta en una partido político que dispute elecciones. "El objetivo del gobierno es que las FARC desaparezcan como organización armada, y eso se verá 180 días después de la firma, y el objetivo de las FARC es participar en política", señala Ariel Ávila, analista del conflicto del Observatorio Paz y Reconciliación.

Es decir, que por un lado los rebeldes deponen las armas - por lo tanto no podrán seguir llamándose FARC - y por el otro, el gobierno les dará garantías legales y de seguridad para que aspiren a cargos de elección popular, sin que vayan a ser asesinados por sus ideas de izquierda, como en el pasado.Quedan otros grupos activos

Por otro lado, si bien las FARC son la mayor guerrilla de Colombia, con unos 7.000 combatientes según las autoridades - aunque la cifra exacta se conocerá después refrendado el acuerdo -, quedan activos: el Ejército de Liberación Nacional (ELN), una organización de ultraizquierda menos poderosa y que todavía no inicia diálogos de paz, y bandas armadas de origen paramilitar dedicadas al narcotráfico, la extorsión y la minería ilegal principalmente, que son perseguidas por el Estado.

"Esta economía de guerra va seguir más allá de las FARC. El problema es que muchos de esos grupos aspirarán a retomar territorios donde están esos mercados" ilegales, comenta Ávila. Unos 10.000 combatientes de grupos clandestinos diferentes de las FARC, seguirán actuando, según sus cálculos.

Quedará igualmente el narcotráfico, que no "nació ni va a acabar con las FARC", pero que gracias al acuerdo de paz podrá ser combatido con mayor eficacia, ya que la guerrilla es "el principal obstáculo en la política antinarcóticos por las condiciones de inseguridad que crea", comentó Restrepo.

Uno de los seis acuerdos que componen el pacto de paz con las FARC prevé amnistía para los combatientes que no estén implicados en delitos graves, que en principio deberían ser la mayoría de guerrilleros rasos.

Sin embargo, los responsables de delitos atroces como masacres, desplazamiento, ataques sexuales, reclutamientos de menores serán sometidos a tribunales especiales.

Si confiesan sus crímenes y ayudan a reparar a las víctimas, evitarán la cárcel y recibirán penas alternativas, de lo contrario, en caso de ser hallados culpables, pagarán penas de ocho a 20 años de prisión.

Los opositores del acuerdo con las FARC alegan que es "un trato injusto porque no castiga de manera suficiente a las FARC ni le da respuesta a las víctimas en la restitución de sus derechos", explica Restrepo.

Para Daniel Pécaut, de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (Ehess, con sede en Francia), parte de la opinión pública en Colombia desconfía de la "conversión política" de las FARC porque asume que nunca han reconocido toda "su responsabilidad en los crímenes cometidos"."Comienza el fin del sufrimiento"

Por su parte, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se ha dirigido a la nación para expresar su alegría por este acuerdo.

"Hoy comienza el fin del sufrimiento, el dolor y la tragedia de la guerra. Hoy, 24 de agosto del año 2016, podemos decir que esa esperanza nacional se ha vuelto realidad", ha manifestado.

Santos, tras agradecer el "esfuerzo titánico" realizado por las delegaciones, ha resaltado que el acuerdo alcanzado tiene carácter "definitivo" e "inmodificable", al tiempo que ha manifestado que supone "una oportunidad para construir juntos una paz estable y duradera para todos los colombianos".

Los ciudadanos colombianos tampoco han dudado en mostrar su alegría. Así, miles de personas se han concentrado espontáneamente en las calles para celebrar el acuerdo.Centenares de colombianos reciben con júbilo en Bogotá acuerdo de paz con FARC https://t.co/vqZiOWipMB pic.twitter.com/80gQfOFepm— El Nacional (@ElNacionalWeb) 25 de agosto de 2016

#Colombianos festejan en las calles el acuerdo de paz con las #FARChttps://t.co/kC99CDhDRw pic.twitter.com/OF1orr7UVQ— HispanTV (@Hispantv) 25 de agosto de 2016

En fotos: Colombianos salen a festejar a las calles el acuerdo de paz con las FARC https://t.co/XEN7x294UY pic.twitter.com/VzBaAS59E9— CNN en Español (@CNNEE) 25 de agosto de 2016

Momentos clave de la historia de las FARC

Estos son los momentos clave del enfrentamiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) con el Estado colombiano:

- 1964: la fundación

El 27 de mayo de 1964 es considerada la fecha fundacional de las FARC. Entonces tuvo lugar el primer combate de un grupo de campesinos, liderados por Pedro Antonio Marín, más conocido por su nombre de guerra Manuel Marulanda Vélez ("Tirofijo"), que resistían la ofensiva militar en Marquetalia, centro de Colombia, considerada por el gobierno conservador de Guillermo León Valencia como una "república independiente" de influencia comunista.

- 1984, 1991, 1999: los procesos de paz fallidos

El primer intento de negociación de paz entre el gobierno y las FARC comenzó el 28 de marzo de 1984, cuando el presidente Belisario Betancur y la guerrilla instalaron una mesa de diálogos en medio de una tregua bilateral. Esas conversaciones fracasaron en 1987, al igual que otras dos, iniciadas en 1991 con el presidente César Gaviria y en 1999 con el presidente Andrés Pastrana. Ese último proceso, que duró hasta 2002, fue conocido como Diálogos del Caguán, por la región de 42.000 km2 que el mandatario ordenó desmilitarizar en el sur del país para que la guerrilla se concentrara durante las pláticas.

- Años 1990: la escalada rebelde

Los años 1990 estuvieron marcados por una estrategia de guerra de las FARC que incluyó ataques a poblados, bases militares y cuarteles de policía. También recurrieron al secuestro de civiles para el cobro de rescates. La toma de la ciudad amazónica de Mitú, en 1998, con saldo de 37 muertos y 61 policías caídos en poder de los rebeldes, así como la masacre de Bojayá en 2002, donde murieron 79 personas en una iglesia en la que se refugiaban de combates, marcaron esa época.

Pero quizá el hecho que más recuerda el mundo fue el secuestro en 2002 de la precandidata presidencial colombo-francesa Ingrid Betancourt, liberada seis años después por el Ejército. Su cautiverio se convirtió en el símbolo del drama de civiles, policías y militares retenidos en Colombia, algunos de los cuales fueron rehenes hasta por 10 diez años.

- Años 2000: el Plan Colombia y la ofensiva oficial

Estados Unidos y el gobierno de Pastrana lanzaron en 2000 el Plan Colombia, una estrategia contra el narcotráfico ampliada luego a la lucha antiguerrilla, que ha enviado en 15 años 10.000 millones de dólares en fondos estadounidenses para equipamiento militar y entrenamiento en el país suramericano. Así se abrió una década de fuerte ofensiva oficial contra las FARC, liderada por el presidente Álvaro Uribe (2002-2010). Durante su mandato, la jefatura de las FARC sufrió duros golpes. En 2008, además de la muerte por aparentes causas naturales de "Tirofijo", cayó abatido Raúl Reyes, el responsable internacional de la guerrilla, en una operación del ejército colombiano en Ecuador. El descabezamiento de la guerrilla siguió con Juan Manuel Santos en la Presidencia: primero murió en 2010 en un bombardeo el jefe militar Jorge Briceño ("Mono Jojoy") y luego, en otra operación militar en 2011, Alfonso Cano, sucesor de "Tirofijo".

- 2012: hacia el fin de la confrontación

Tras la escalada militar, a instancias del presidente Santos y del nuevo jefe máximo de las FARC, Rodrigo Londoño, identificado como Timoleón Jiménez ("Timochenko"), se lanzó formalmente el 18 de octubre de 2012 en Oslo un diálogo de paz, cuya mesa se instaló en La Habana en noviembre de ese mismo año, con Cuba y Noruega como garantes, y Chile y Venezuela como acompañantes. El 24 de agosto de 2016 las partes anunciaron haber alcanzado un acuerdo de paz definitivo, que deberá refrendar el pueblo colombiano en un plebiscito.

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