Lunes, 16.07.2018 - 18:20 h
A petición del fiscal que investiga la trama rusa

EEUU imputa a doce agentes rusos por 'hackear' la campaña electoral de Clinton

Son acusados de conspiración para cometer delitos informáticos, con agravante por robo de identidad para lavar dinero y cometer una ofensa contra EEUU

El fiscal especial que investiga la presunta injerencia del Kremlin en las elecciones de 2016 a la Casa Blanca, Robert Mueller (EFE)
Robert Mueller pide imputar a 12 agentes rusos por 'hackear' la campaña de Clinton / EFE

Un gran jurado federal de EEUU ha imputado a doce agentes de inteligencia rusos por 'hackear' la campaña de la candidata demócrata y rival de Donald Trump, Hillary Clinton, en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, así como al Comité Nacional Demócrata (DNC), para interferir en los comicios. La imputación, a petición de Robert Mueller, se enmarca en las pesquisas sobre la supuesta coordinación entre la campaña de Trump y el Gobierno de Vladímir Putin. 

Once de los agentes son imputados de conspiración para cometer delitos informáticos, con agravante por robo de identidad en ocho de estos, y conspiración para lavar dinero, y dos de los acusados son vinculados a un delito de conspiración para cometer una ofensa contra Estados Unidos. El Departamento de Justicia precisó que en el escrito de imputación no se alude a la participación de ningún estadounidense

El vicefiscal general, Rod Rosenstein, ha informado de que el fiscal especial que investiga la trama rusa, Robert Mueller, solicitó al gran jurado la imputación de doce agentes de inteligencia del Kremlin por haber accedido a datos de una red de ordenadores de la campaña de Clinton y del secretariado del Partido Demócrata. 

Los cargos anunciados hoy por Rosenstein hacen referencia a funcionarios del servicio de inteligencia militar creado por el Kremlin en 2016 y conocido como GRU, del que dos de sus unidades cometieron supuestos robos de datos electrónicos para influir en las elecciones estadounidenses.

Según el 'número dos' de Justicia de EEUU, los militares participaron en un "esfuerzo constante" por penetrar en las redes de computadoras del DNC y en la campaña presidencial de Clinton para conseguir unos datos que luego difundieron en internet. No obstante, ha aclarado en rueda de prensa que no hay pruebas de que esta conducta alterara "el recuento o el resultado de las elecciones de 2016", que culminaron con Trump en la Casa Blanca.

Los responsables comenzaron en 2016 a inocular virus en las cuentas de correo electrónico de voluntarios y trabajadores del equipo de la política demócrata, una práctica mediante la cual lograron contraseñas que les permitieron entrar en otras cuentas y documentos y controlar la actividad de decenas de empleados.

En el momento de difundir los datos robados, los rusos se hicieron pasar por activistas estadounidenses y se sirvieron de Facebook y Twitter para diseminar la información. Después de que se acusara a oficiales del Kremlin de estar tras el 'hackeo', estos supuestamente crearon una plataforma para alegar que el autor de los hechos era un pirata informático rumano. Además, trataron de entrar en contenidos de agencias estatales y diferentes áreas del Gobierno estadounidense.

El Kremlin subraya que "nunca" interfirió

El asesor del Kremlin para Asuntos Internacionales, Yuri Ushakov, ha destacado que Rusia "nunca" ha interferido en los procesos electorales de Estados Unidos, después de conocer la noticia de la imputación de los doce agentes. "Quisiera subrayar otra vez (...) que el Estado ruso nunca ha interferido y no busca interferir en los procesos internos de Estados Unidos, especialmente en los procesos electorales", ha dicho Ushakov en declaraciones a la prensa preguntado sobre esta decisión judicial.

No obstante, el asesor presidencial ha indicado que, si las autoridades estadounidenses tienen pruebas de la supuesta injerencia rusa en las pasadas elecciones, Rusia está dispuesta a analizarlas, según informa la agencia de noticias oficial Sputnik. En este caso concreto, ha propuesto crear "un grupo de trabajo conjunto sobre ciberseguridad", algo a lo que los presidentes de Estados Unidos y Rusia, Donald Trump y Vladimir Putin, respectivamente, se comprometieron en su reunión durante la cumbre del G-20 en Hamburgo, pero que todavía no se ha materializado.

La decisión judicial llega en vísperas de que Trump y Putin celebren su primera cumbre bilateral el próximo lunes en Helsinki.

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