Egipto restaura sus sinagogas en pleno apogeo de crisis israelo-palestina

  • Con todo el enfrentamiento actual y tras el reciente Día de la ira en el que palestinos y policías israelíes se manifestaron por la reinauguración de una sinagoga en territorio palestino, ahora El Cairo –pro palestino- está renovando sus sinagogas. Muchos ciudadanos están indignados.
Egipto restaura sus sinagogas en pleno apogeo de crisis israelo-palestina
Egipto restaura sus sinagogas en pleno apogeo de crisis israelo-palestina
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Por Sarah A. Topol – GlobalPost

(El Cairo - Egipto) En medio de un laberinto de estrechas callejuelas de piedra, en el antiguo barrio judío de El Cairo, se esconde la sinagoga Ben Maimon. Rodeada de iglesias, es una muestra más de la historia de diversidad y tolerancia de Egipto.

Hace unos días, en una ceremonia privada se inauguró la ahora renovada sinagoga, que forma parte de una iniciativa del gobierno egipcio para restaurar los 10 templos judíos del país.

La pequeña ceremonia de re-consagración de Ben Maimon se realizó sin incidentes. Sin embargo, el ministerio de Cultura egipcio decidió suspender la inauguración oficial, prevista para el domingo pasado. El motivo: Israel planea declarar patrimonio nacional dos templos musulmanes en Cisjordania. La cancelación también es una protesta contra el estado hebreo por restringir el acceso a la mezquita de Al-Aqsa.

"Podemos restaurar nuestros monumentos", declaró Zahi Hawass, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, pero "no puedo invitar a una gran celebración mientras los israelíes atacan los monumentos palestinos".

En un principio, el gobierno egipcio deseaba informar al mundo de la restauración de los lugares judíos, una iniciativa que según los expertos, no obedecía más que al interés del gobierno de aparecer ante Occidente como un aliado moderado en una región turbulenta.

Más allá de la imagen internacional, la suspensión de la ceremonia pone de manifiesto la dificultad del gobierno para equilibrar su política externa con el creciente sentimiento anti-israelí de la población egipcia.

"El presidente [Hosni] Mubarak y sus asesores intentan posicionar y presentar Egipto ante el mundo como un estado moderado", afirma Fawaz Gerges, profesor de Ciencia Política en la London School of Economics. "Mientras el presidente iraní niega el holocausto… aquí aparece Egipto diciendo, 'esto es Egipto, no sólo reconocemos nuestra compleja herencia cultural, sino que básicamente restauraremos las sinagogas usando dinero público'. Este es un mensaje claramente diseñado más para la comunidad internacional, que no se traduce en apoyo interno para Mubarak. De hecho, es un lastre".

El gobierno intenta ahora sacar provecho de la situación y convertirla en un activo a su favor. Como se trata de un proyecto polémico, las autoridades han asumido ahora una posición más acorde con la población y se oponen a la inauguración oficial.

"Están intentando utilizar el tema", afirma Emad Gad, analista político de Al-Ahram Center for Political and Strategic Studies, un centro de estudio financiado por el gobierno, con sede en El Cairo. "Hablan de temas palestinos, solidaridad con los palestinos, con los sitios sagrados árabes y musulmanes en Jerusalén. Están usando el tema para ganarse el apoyo del egipcio de a pie porque [los egipcios] ven el conflicto palestino como un asunto islámico y árabe".

En Egipto, el sentimiento anti-israelí sigue siendo importante, pese al tratado de paz firmado entre ambos países en 1979. La gran interrogante es saber si el cambio de actitud del gobierno [hacia la restauración cultural], ha convencido a la prensa o si simplemente es una medida insignificante, que ha llegado demasiado tarde.

En las calles de El Cairo los egipcios tienen opiniones encontradas. Mientras a algunos no les importa que el gobierno restaure sinagogas con dinero público, otros creen que la decisión del régimen es de mal gusto. Y si bien la mayoría parece estar de acuerdo con la decisión del gobierno de cancelar la ceremonia de inauguración, otros creen que no es suficiente.

"Es un lugar santo, debería parecer una mezquita. Es mejor renovarla", afirma Um Hesham, de 50 años, mientras camina a rezar a la mezquita cercana a la sinagoga Ben Maimon. A Hesham no le importa que se use dinero público para reconstruir templos. "Somos todos hermanos, estamos todos emparentados".

Otros consideran la restauración de sinagogas como un evidente acercamiento político hacia Israel. "Es más impresionante. Tiene que ver con la civilización, no con la religión… para mantener las relaciones entre nosotros e Israel, porque existen intereses mutuos, intereses comunes entre nosotros y ellos", afirma Ahmed Ali, de 22 años, que trabaja como contable en El Cairo. Ali está de acuerdo que el gobierno haya suspendido la inauguración "porque es una especie de protesta contra lo que los israelíes están haciendo en Palestina".

Sin embargo, otros rechazan abiertamente el proyecto del gobierno, independientemente de que se haya anulado la inauguración. Argumentan que la cancelación es una medida insuficiente ante la actuación de Israel.

"Somos musulmanes y no queremos judíos aquí", afirma Khaled Saaid, de 34 años, propietario de un kiosco de prensa en el centro de la capital. "Somos musulmanes y mientras haya dinero deberían usarlo para renovar las mezquitas, construir más, hacer donaciones a hospitales contra el cáncer, nuevas escuelas, cosas que beneficien a los musulmanes".

De hecho, el uso de dinero público parece ser el aspecto más polémico de la idea del gobierno.

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