Jueves, 14.12.2017 - 14:12 h

En época de escasez y hambre, el ejército venezolano trafica con alimentos

Una investigación de Associated Press, basada en entrevistas con más de 60 funcionarios, propietarios y trabajadores, desvela una trama de corrupción continúa desde que los alimentos llegan en barco.

“Ahora la comida da más que la droga'', asegura un general retirado que supervisó la seguridad fronteriza.

En época de escasez y hambre, el ejército venezolano trafica con hambre

Cuando el hambre hizo salir a las calles a miles de venezolanos el verano pasado, el presidente Nicolás Maduro recurrió al ejército para administrar los escasos alimentos en el país, poniendo a los generales a cargo de todo, desde las harinas para las arepas hasta el arroz y la leche. 

Pero en vez de combatir el hambre, el ejército se está lucrando con ella, según una investigación de The Associated Press. Eso es lo que el tendero José Campos encontró cuando se quedó sin alimentos básicos en julio. En medio de la noche, tenía que viajar hasta un mercado ilegal administrado por militares para comprar pallets de harina de maíz a 100 veces el precio fijado por el gobierno. “Los militares estaban allí pendientes de las bolsas de dinero. Siempre tuvieron lo que necesitaba'', denuncia Campos.

En un momento crítico para el mercado del petróleo debido a su escaso precio en el mercado, el tráfico de alimentos se han convertido en un gran negocio. Y las Fuerzas Armadas están en el corazón de todo, según documentos y entrevistas con más de 60 funcionarios, propietarios de empresas y trabajadores, entre ellos cinco ex generales. Como resultado, la comida no está llegando a los que más la necesitan. “Ahora la comida da más que la droga'', dijo el general retirado Cliver Alcalá, quien ayudó a supervisar la seguridad fronteriza.

Todo empezó hace ya más de diez años. El fallecido mandatario Hugo Chávez creó el Ministerio del Poder Popular para la Alimentación en 2004 para aumentar el control militar de estos productos ante los intentos de la oposición de derrocarlo. Su gobierno socialista nacionalizó y luego descuidó granjas y fábricas, y la producción doméstica se secó. Cuando el precio del petróleo se derrumbó en 2014, el gobierno ya no tenía recursos para importar todo lo que necesitaba el país.

Cuando el hambre provocó protestas y saqueos, Maduro entregó a los generales el poder total sobre la comida. El gobierno importa ahora casi todos los alimentos del país y los sobornos a los generales están incluidos en los altos precios de las importaciones, según Werner Gutiérrez, profesor de agronomía de la Universidad de Zulia.

Una cadena continúa de corrupción desde que los alimentos llegan en barco

En la actualidad, casi todas las importaciones llegan por barco a Puerto Cabello, controlado por la Guardia Nacional. Según AP, los oficiales dejan a los barcos esperando en el mar hasta que se les pague sobornos. "Es una cadena continua de corrupción, desde que los alimentos llegan en barco hasta que los transportan en camiones", afirmó un importador de alimentos.

En ocasiones, en espera de que quienes traen la comida en barco suban la cuantía de su pago, la mercancía se echa a perder. Hay estibadores de Puerto Cabello que han visto "contenedores de pollo y carne, mientras uno tiene que hacer cola todas las semanas, y solo te dan un pollo". Muchas contratos de importación se realizan a través de empresas fantasma, como varias vinculadas con Rodolfo Marco Torres, exministro de Economía y ahora titular de Alimentación.Aparición generalizada de la violencia por hambre

La publicación de esta exclusiva de AP, coincide con la publicación de un demoledor informe del Observatorio Venezolano de Violencia, que revela que 2016 ha sido un año particularmente violento y criminal en el país, con una tasa de 91,8 muertes violentas por cada 100.000 habitantes, es decir  28.479 fallecidos. Una de las tristes novedades de este informe independiente es la aparición de los delitos por hambre. 

La escasez de productos y de servicios ha fomentado la conflictividad en la sociedad, la población ha sido sometida a largas colas y otros requisitos arbitrarios que se les imponen para poder acceder a los alimentos cada vez más costosos; en este contexto surgen comportamientos y grupos delictivos que compiten por conseguir esos bienes o servicios. La carencia o deficiencia de los servicios básicos como la electricidad, el agua, el gas para cocinar, ha propiciado conflictos en diversas regiones del país que incluso llegan al asesinato,  bien sea por las disputas por adquirirlos o el incremento de los precios.Annus horribilis de Venezuela 

El país atraviesa una complicada crisis económica a la que se ha sumado la escasez generalizada de alimentos básicos y medicinas, hecho que causó de molestia entre la población. Los niveles de escasez del país, según los analistas, son los de “un país en guerra”. La falta de productos llegó a un 29% en 2014 y este año en algunos alimentos y medicinas esa cifra alcanza el 70% y 80%.  Además, Venezuela termina el año con una inflación de 500%, según el Fondo Monetario Internacional (FMI) y un caos monetario que difícilmente se resolverá en los próximos días.

Como consecuencia,  Nicolás Maduro finalizará el año con la popularidad más baja desde que asumió el poder en 2013, tras la muerte de Hugo Chávez. Sólo un 19,5% de los venezolanos apoya su gestión, según un sondeo de Datanálisis.

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