Lunes, 19.08.2019 - 10:35 h
Un capitalismo más social

Por qué los alemanes se han ganado el derecho a ser los más influyentes de la UE

Alemania ha pasado en 70 años de país rescatado a país rescatador. Es la economía más poderosa, la más exportadora y la que más dinero pone para todo.

Puerta de Branderburgo
Puerta de Branderburgo - Berlin / Marin Fisch Flickr.com

La cadena norteamericana PBS realizó en 2012 un reportaje audiovisual sobre la crisis europea: Grecia estaba en bancarrota, y los alemanes tenían que salir en su rescate. Lo cual aceptaban de mala gana. “Los griegos se jubilan con 50 años y nosotros con 65”, decía un empresario alemán. Eso no era justo.

Alemania ha pasado en 70 años de país rescatado a país rescatador. Es la economía más poderosa de Europa, la más exportadora, y la que más dinero pone para todo: para el Banco Central Europeo, para los rescates financieros, para sostener el euro y para evitar que se hunda Grecia.

La demostración del poder alemán ahora se refleja en el más alto cargo de la UE. La presidenta de los europeos es desde hace pocos días la alemana Ursula von der Leyen. Había sido ministra de Defensa, ministra de Trabajo y ministra de la Tercera Edad, Mujeres y Juventud en su país, y ahora dirigirá los destinos de millones de europeos.

Muchos analistas se han llevado las manos a la cabeza cuando se conoció la candidatura de Von der Leyen. No tiene experiencia en temas europeos, dijeron los críticos. Parece como si no se hubieran dado cuenta de que con o sin Von der Leyen, Alemania seguirá siendo la potencia más influyente en Europa, desde la política medioambiental hasta la inmigración.

Desde que se fundó la UE con la alianza de Francia y Alemania en la posguerra, los destinos de esta comunidad han sido orientados por estas dos naciones, especialmente por Alemania.

Con 80 millones de habitantes y un PIB de 4 billones de euros en 2018, es la nación más poblada de la UE, y la mayor economía. La segunda era el Reino Unido, pero la previsible salida de los británicos de la UE dejará el continente con una nación influyente menos.

Eso significa que perderá peso la visión económica de los británicos sobre la alemana. Y la verdad es que son visiones diferentes. Un estudio sobre la eficacia empresarial alemana elaborado por la Oficina para la Ciencia del Reino Unido (Foresight), destacaba lo siguiente: “La organización de las economías del Reino Unido y Alemania difieren significativamente en que la actividad en la primera se coordina principalmente a través de los mercados, mientras que las empresas alemanas se benefician de las redes de colaboración que producen una coordinación no de mercado”. En otras palabras, el capitalismo anglosajón es liberal y lo importante es el mercado, mientras que el capitalismo alemán es más social, pues lo importante es la comunidad.

La canciller alemana, Angela Merkel, asiste al desfile militar anual del Día de la Bastilla. /EFE
Angela Merkel durante el desfile militar anual del Día de la Bastilla. /EFE

Si en España se hubiera copiado el modelo empresarial alemán, la crisis de 2008 habría sido menos profunda. “En Alemania aprendimos durante la crisis financiera que es mejor optar por trabajo a tiempo parcial en tiempos de crisis y así evitar despidos masivos”, dijo esta semana Von der Leyen en una entrevista con El País. “De esa manera se retiene a los trabajadores cualificados y siguen en el lugar de trabajo cuando la economía rebota de nuevo”.

Si los españoles hubieran ahorrado más y gastado menos en los años anteriores a la crisis, el impacto del decrecimiento económico habría sido mucho menor. Por ejemplo, una de las costumbre alemanas es su tacañería, la cual ayudó a mitigar la crisis. “El alemán medio se asegura de que aprieta la última porción de pasta del tubo dentífrico y, a veces, incluso lo corta por la mitad con unas tijeras para no desperdiciar nada. Enseña a sus hijos exactamente lo difícil que es presionar el dispensador de jabón líquido para evitar el uso excesivo. Nunca deja las luces encendidas, cierra el grifo de la ducha mientras se enjabona el cabello y siempre usa sus bolsitas de té dos veces”. Esto lo decía el periodista alemán Peter Zweick en un artículo publicado en Deutsche Welle, el portal de la emisora nacional pública, titulado “Esos frugales alemanes”.

Pero Alemania es más cosas para Europa, incluso para España. La Constitución española es una copia de la alemana porque los padres de nuestra Carta Magna vieron que el sistema federal alemán basado en Ländern (estados federados) con enorme autonomía era ideal para la España de la Transición.

Una enorme parte de las directivas europeas sobre medio ambiente que se implantaron hace años en España proceden del espíritu verde alemán: el reciclado, la sostenibilidad, el aprovechamiento energético y la eficiencia. Si España no hubiera entrado en la UE en 1986, los españoles aún estarían metiendo envases y residuos orgánicos en los mismos contenedores. Gran parte de la forma de empaquetar, señalar y marcar los productos de consumo que se ven en los supermercados son la herencia de la organización alemana.

Las normas de calidad alemanas, que han hecho tan apreciada su industria manufacturera, han sido las que han hecho prevalecer a sus compañías contra la competencia asiática. Las fábricas de coches y de motos de Gran Bretaña casi se han extinguido o han sido compradas por… empresas alemanas. Las fábricas italianas y francesas tienen que concertar alianzas mundiales para sobrevivir. Las alemanas son las más poderosas de Europa.

Soldados alemanes llevan coronas durante una ceremonia conmemorativa del puente aéreo en Berlín, Alemania. /EFE/EPA/OMER MESSINGER
Una ceremonia conmemorativa del puente aéreo en Berlín, Alemania. /EFE 

Alemania es el tercer exportador mundial a pesar de que tiene el 1% de la población del planeta, según las estadísticas de CIA Factbook. Tiene por delante a China (18% de la población) y a EEUU (más del 4% de la población mundial).

Gran parte del éxito de sus empresas se debe a que los alemanes han desarrollado un ejemplar sistema de formación, que permite integrarse a los jóvenes desde muy temprano como aprendices en las fábricas (pymes, sobre todo) bajo la supervisión de un tutor con experiencia. Ese tutor es quien les forma, y con 25 años, cualquiera de esos jóvenes sabe más que un ingeniero recién salido de una universidad.

Lo cual no quiere decir que sus universidades sean deficientes. Todo lo contrario. La educación universitaria (que es gratuita) es un polo de atracción de estudiantes internacionales. Hay más de 350.000 jóvenes extranjeros, un tercio de los cuales, como es de suponer, se dirigen a las facultades de ingeniería. La mayor parte de esos estudiantes, casi un 70% se queda en el país porque se requieren sus conocimientos, según afirma el portal orientativo Studying in Germany.

Desde el punto de vista político, los partidos tradicionalmente más poderosos de Alemania, el SPD (socialdemócrata) y la coalición CDU-CSU (conservadores), se han unido en una gran coalición varias veces en la historia reciente para garantizar la estabilidad, cosa insólita por ejemplo en España.

En resumen, ¿qué es lo que Alemania quiere para Europa? Von der Leyen propuso un acuerdo verde europeo; una economía que funcione para las personas; una Europa apta para la era digital; proteger nuestro modo de vida europeo; una Europa más fuerte en el mundo; y, por último, un nuevo impulso a la democracia europea.

Por ahora, los europeos pueden decir que en los últimos 70 años, han gozado del periodo de paz más largo de su historia. La Pax Europaea. Pero los próximos años se presentan desafiantes: ¿cómo revertir el suicidio demográfico? ¿Cómo contener la expansión comercial china? ¿Cómo competir con EEUU? ¿Cómo unir más a los europeos? ¿Cómo cambiará la inmigración “el modo de vida europeo”?

La responsabilidad para encontrar soluciones corresponde a todos los líderes europeos. Pero sobre todo a los de Alemania, principal protagonista de las guerras europeas desde el siglo XVII, y ahora, principal protagonista de lo que vaya a ser Europa. Sea lo que sea.

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