Domingo, 21.01.2018 - 21:19 h

Nada puede frenar el horror de las violaciones en la India: 100 abusos al día

A pesar del endurecimiento de las leyes y de futuras iniciativas como la del 'botón del pánico' en los móviles de las víctimas, en lo que va de año hay récord de casos.

El último hecho que ha consternado a la sociedad es el de una estudiante que fue salvajemente mutilada, que recuerda el caso de otra joven violada en grupo en 2012.

"Cuelguen a los violadores", dice el grafiti en un paredón de la India.

Por desgracia, desde hace décadas la India es sinónimo de violaciones y casos de ultraje más aberrantes. Según el portal digital International Women´s Travel Center, el país asiático encabeza el ranking mundial por índice de abusos en el mundo. Desde 2012 los casos se han disparado un 200% solo en la capital del país, Nueva Delhi. Pero nuevas cifras oficiales presentan un panorama aún más sombrío.

De acuerdo a los datos de la Agencia Nacional de Registro de Crímenes de la India, las violaciones crecieron un 31% en 2014 a nivel nacional. En 2015 el escenario fue aún peor: hubo 36.735 casos confirmados. En lo que va de año, por su parte, se ha producido una media de 100,10 casos diarios reconocidos oficialmente por el mencionado organismo.

Esta cifra, no obstante, es aún muy inferior a lo que sucede en la realidad, ya que las organizaciones de derechos humanos consideran que la mayoría de las víctimas siguen sin denunciar a sus agresores.

Alcanza con repasar lo que ha ocurrido en los últimos días. Semanas atrás, una estudiante fue abusada, mutilada sexualmente y asesinada en la localidad de Perumbavoor, 220 kilómetros al norte de Thiruvananthapuram (capital del estado de Kerala). La víctima presumiblemente conocía a su agresor: no había ninguna señal de que la puerta de su casa hubiera sido forzada.

Cuando su madre encontró el cuerpo en un charco de sangre, los intestinos parecían haber sido extraídos del cadáver tras la introducción brutal de un cuerpo extraño, según declaró posteriormente la Policía.

Fue tal el impacto que tuvo el suceso en los medios locales, que todos asemejaron este brutal caso con el de la estudiante en Nueva Delhi que fue salvajemente violada y asesinada en grupo, en el interior de un autobús, en diciembre de 2012. La víctima murió pocos días después en un hospital de Singapur.

Desde aquel hecho aberrante, el Gobierno endureció entonces su legislación pero los casos continúan inexplicablemente en aumento. Así y todo, nuevas medidas intentan frenar un problema crónico.

El ministro de Comunicaciones indio, Ravi Shankar Prasad, informó recientemente que los próximos móviles de la India tendrán, desde enero del año próximo, un 'botón de pánico' contra las violaciones. Pero nada ni nadie parecen poder frenar por ahora la tendencia dramática de violaciones. 

Los terminales tendrán que contar, desde 2018, con un sistema de satélite (GPS) para su localización "en caso de acoso o peligro", destacaron las fuerzas de seguridad del país asiático. 

El objetivo es proveer de una red de seguridad a millones de mujeres que encaran situaciones de peligro en su vida diaria, según ha anunciado el Gobierno indio. A pesar de que el problema de las violaciones en el país sigue latente, hay algunos tenues indicios que son positivos. 

La ministra india de la Mujer, Maneka Gandhi, ha admitido que el número de denuncias de víctimas y de sus familiares también viene en aumento. En buena medida, esto se produce porque existe una mayor concienciación social.

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