Martes, 23.07.2019 - 16:10 h
Valorada en 964.000 euros

Un hombre okupa una casa, la alquila y la ley dice que es el propietario legítimo

Bill Gertos ha ganado una batalla legal aprovechando una ley que favorece a los okupas en Australia.

Fotografía de la casa ocupada por Bill Gertos en Australia.
La casa ocupada por Bill Gertos en Australia. / Captura de vídeo.

Un caso de okupas ha copado en los últimos días la actualidad de los medios de Australia. Si en 2017 se destapaba en Madrid la situación de unos okupas de lujo que habían entrado en grupo a vivir en un chalé VIP, la historia del Bill Gertos va un paso más allá.

Hace dos décadas encontró una casa vacía en Sídney. Cambió la cerradura, remodeló la propiedad  al completo y la comenzó a alquilar a inquilinos. 

Ahora Gertos ha ganado una batalla legal por la que será declarado propietario de la casa, que se estima que tiene un valor de 1,1 millones de dólares (964.000 euros), según informa la 'BBC'.

Se ha hecho con la propiedad amparándose en una ley que reconoce los derechos de los okupas. Y es que en New South Wales, estos pueden llegar a ser propietarios de una vivienda si la han ocupado durante más de 12 años.

Gertos había remodelado y mantenido la propiedad desde 1998 y por ello la ley le dio la razón a pesar de entablar una batalla legal con los anteriores propietarios. 

Efectivamente, estaba deshabitada

Gertos explicó en la Corte Suprema de New South Wales que se interesó por la casa, en el suburbio de Ashbury, porque estaba "en mal estado". Entró en la vivienda en 1998 y dio por sentado que estaba abandonada, y que en ese estado era inhabitable.

A partir de ahí se gastó 95.000 euros en las reparaciones y renovaciones antes de alquilarla. Los descendientes del anterior propietario, Henry Thompson Downie (fallecido en 1947), comenzaron una batalla legal el año pasado después de que Gertos reclamase la propiedad.

Los familiares de Downie testificaron que la familia había dejado la casa antes de la Segunda Guerra Mundial debido a una plaga de hormigas, después de la cual fue alquilada a un inquilino, hasta que este murió en abril de 1998.

Al juez Rowan Darke no le convencieron estos argumentos y falló lo siguiente: "El señor Gertos hizo lo correcto al acceder a la propiedad y mantener su custodia física después de que fuera abandonada por otros". 

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