Sábado, 24.08.2019 - 22:32 h
Un caso de éxito

El joven con síndrome de Down que gana millones vendiendo calcetines originales

John Cronin ha fundado junto a su padre John's Crazy Socks, una empresa de calcetines pintorescos que ha comprado hasta el primer ministro de Canadá.

Fotografía de John Cronin, fundador de John's Crazy Socks.
John Cronin, fundador de John's Crazy Socks. / Facebook John's Crazy Socks.

No tienen la fama de un actor de Hollywood ni la de un futbolista. No llenan portadas de revistas ni abren telediarios, pero nos están dando lecciones de vida y empleo. Si hace unos meses conocíamos la historia de Collette Divito, la joven americana con síndrome de Down que tras ser rechazada en múltiples trabajos ha creado un imperio con sus galletas caseras, ahora es el turno de contar y elogiar la hazaña de John Cronin, otro joven con el mismo trastorno genético que factura millones gracias a la venta de calcetines extravagantes.

Con 21 años, tras graduarse, le comentó a su padre Mark que quería abrir un negocio. Ambos pensaron en la posibilidad de montar un 'foodtruck', una de las fórmulas culinarias más de moda en la actualidad, pero descartaron la idea ante sus escasos conocimientos cocina.

¿En qué eran expertos? John miró para sus pies y ahí encontró la respuesta: calcetines. Al joven siempre le ha gustado vestir calcetines coloridos y estampados con cientos de objetos, una seña de identidad que quería compartir con el resto del mundo.

“John ha vestido calcetines coloridos y extravagantes durante toda su vida así que sugirió que vendiésemos calcetines”, explica Mark en declaraciones recogidas por la 'BBC'.

Fotografía de John y su padre Mark.
John y su padre Mark / Facebook de John's Crazy Socks.

 Así que se pusieron manos a la obra. Mark, con experiencia en el lanzamiento de startups y empresas online creó la web y entre ambos eligieron los diseños.

Su crecimiento en tan solo un año ha sido increíble. 1,14 millones de euros en beneficios, recaudando 24.500 euros para caridad y siendo una referencial mundial: el primer ministro de Canadá Justin Trudeau y el antiguo presidente de los Estados Unidos Georg H. W. Bush hicieron pedidos a la empresa de John, denominada 'John's Crazy Socks'(Los calcetines locos de John), vendiendo cada par por alrededor de 8 euros.

Fotografía de los calcetines de John's Crazy Socks.
 

Más de 30.000 envíos al año

“Los calcetines con divertidos, creativos y coloridos, y me permiten ser yo mismo”, explica John. Él dirige el negocio, asiste a eventos, habla con clientes y proveedores y se saca de la manga iniciativas como la de "El calcetín del mes". 

Por su parte, su padre Mark se encarga de los aspectos técnicos de una empresa que tiene en la originalidad su factor diferencial: 1.200 tipos diferentes de calcetines a la venta con dibujos de gatos, perros, balones de fútbol, tiburones, la cara de Donal Trump, astronautas, zanahorias... Y cada uno de ellos es recibido por el cliente acompañado por dulces y una carta de agradecimiento escrita a mano por John.

Fotografía de John Cronin, de John's Crazy Socks.
John Cronin, de John's Crazy Socks.

De este modo, tras llevar a cabo en el primer mes 452 envíos, tres meses más tarde ya gestionaron 10.000 y decidieron donar el 5% de lo ganado a 'Special Olympics', una asociación que se dedica a organizar eventos para gente con discapacidad.

Y es que además del éxito económico, en John's Crazy Socks persiguen el éxito social: un tercio del personal de la empresa está formado por personas con discapacidad.  

"Se está demostrando que podemos construir una empresa basada en dar oportunidades y que podemos tener éxito gracias a eso", explica Mark. No en vano, uno de sus lemas es "una empresa tan única como su fundador".

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