La Asamblea nepalí fracasa por decimotercera vez en la elección del primer ministro

  • Katmandú.- La Asamblea de Nepal fracasó hoy por decimotercera vez en su intento de elegir al nuevo primer ministro, un resultado sintomático de la parálisis política que vive el país y que evidencia la división profunda entre los maoístas y los demás partidos.

La Asamblea nepalí fracasa por decimotercera vez en la elección del primer ministro
La Asamblea nepalí fracasa por decimotercera vez en la elección del primer ministro

Katmandú.- La Asamblea de Nepal fracasó hoy por decimotercera vez en su intento de elegir al nuevo primer ministro, un resultado sintomático de la parálisis política que vive el país y que evidencia la división profunda entre los maoístas y los demás partidos.

A la votación parlamentaria de hoy sólo se presentaba Ram Chandra Poudel, vicepresidente del Partido del Congreso nepalí (NC, segunda mayor formación nepalí), quien sólo obtuvo 98 votos afirmativos de la Asamblea cuando requería una mayoría de 300 (de los 599 escaños ocupados).

Tras la séptima ronda de votación, el mes pasado, el presidente del Partido Maoísta, Pushpa Kamal Dahal "Prachanda", se retiró de la carrera por el puesto, tras comprobar que le sería imposible lograr la mayoría absoluta requerida.

"Prachanda", que justificó esa decisión en la necesidad de llegar a un consenso nacional, llegó hoy de regreso desde China, país al que se desplazó esta misma mañana el presidente nepalí, Ram Baran Yadav.

Según las reglas de la Asamblea Constituyente, que actúa como una suerte de Parlamento interino en Nepal, mientras Poudel siga presentándose al cargo en votación parlamentaria no puede abrirse un nuevo proceso de negociaciones entre partidos para lograr, por consenso, designar al jefe del Gobierno.

"Queremos un compromiso de los maoístas sobre los aspectos más destacados del proceso de paz y la Constitución antes de retirar la candidatura", explicó hoy a Efe el portavoz del Partido del Congreso nepalí, Arjun Narsingh K.C.

Los maoístas firmaron un acuerdo de paz con el Gobierno a fines de 2006, pero no han logrado pactar con las demás fuerzas la integración en el Ejército de sus 19.000 ex combatientes, que viven en campamentos supervisados por la ONU, y la aprobación de una nueva Constitución.

Según Narsingh, los maoístas tendrán que presentar un "plan firme" para la integración de sus combatientes en las fuerzas de seguridad o en la sociedad, y expresar un compromiso para los asuntos más importantes de la Constitución.

Además, las armas de los maoístas, que están en la actualidad en depósitos de los campamentos supervisados por la misión de la ONU en Nepal (UNMIN), deberán ser destruidas o entregadas al Estado para alcanzar ese consenso, añadió el portavoz.

Los maoístas lucharon contra el Ejército nepalí durante diez años para poner fin a la Monarquía en el país del Himalaya, hasta que se avinieron a firmar la paz en 2006.

La falta de avances en el proceso de paz está haciendo mella en la comunidad internacional: el Consejo de Seguridad de la ONU extendió el mandato de UNMIN hasta el 15 de enero de 2011, pero matizó que esta sería la última prórroga.

"El Partido del Congreso no puede ceder en materia de pluralismo, democracia multipartidista, elecciones períodicas, derechos fundamentales y una justicia independiente en la nueva Constitución", afirmó Narsingh.

Según este portavoz, los maoístas quieren, por ejemplo, imponer cláusulas restrictivas para fundar un nuevo partido, aunque el vicepresidente maoísta, Narayan Kaji Shrestha, aseguró a Efe que el Partido del Congreso no quiere en realidad consenso alguno.

"Hemos dicho que podemos discutir el plazo para el proceso de paz y los aspectos de la nueva Constitución, pero acabemos antes con la formación del Gobierno", demandó Shrestha.

"¿Qué quieren? ¿Que no haya Gobierno en otros tres meses?", añadió en referencia al fin del mandato de la UNMIN.

El último primer ministro, el marxista-leninista Madhav Kumar Nepal, dimitió a fines de junio pasado a cambio de que los maoístas aceptaran una prórroga de un año del mandato de la Asamblea, encargada de redactar la futura Constitución del país.

Los maoístas obtuvieron alrededor del 40 por ciento de los escaños en las elecciones de 2008, que supusieron el paso de hecho de Nepal hacia la República, tras siglos de Monarquía, por lo que esperan encabezar un hipótetico Gobierno de consenso.

La parálisis política está ya teniendo su efecto sobre la economía del país: los presupuestos no han podido ser presentados en el Parlamento -pese a que el año fiscal comenzó en julio-, porque el Gobierno en funciones no tiene competencia legal para ello.

El Ejecutivo quiere presentar unos presupuestos la semana que viene sobre la base de un acuerdo con los distintos partidos para poder pagar a sus funcionarios, aunque los maoístas han dicho que se opondrán a ello.

La próxima votación para elegir primer ministro está prevista para el 29 de octubre, aunque los analistas consideran que tampoco servirá para superar el estancamiento político que sufre Nepal.

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