Lunes, 21.10.2019 - 02:48 h
Un fenómeno deportivo y político

Megan Rapinoe: el icono LGTB que podría ganar a Trump en las elecciones

El 42% de los electores apoyaría a la cocapitana de la selección estadounidense de fútbol femenino en unas elecciones para presidir EEUU.

Megan Rapinoe, cocapitana de la selección estadounidense de fútbol femenino
Megan Rapinoe: el icono LGTB que puede ganar a Trump en las elecciones de 2020. / EFE

Incluso antes de que EEUU se coronase campeona del Mundial de fútbol femenino que se disputó en Francia a principios de verano, Megan Rapinoe ya se convirtió en todo un fenómeno de masas al plantar cara a Donald Trump. "No iré a la puta Casa Blanca", espetaba entonces la cocapitana de la selección estadounidense durante una entrevista, en referencia a una eventual invitación del presidente del país si ganaban la Copa del Mundo, como terminó sucediendo. En la celebración del título, ya en Nueva York, buena parte de las 300.000 personas que recibieron a las jugadoras le pidieron a Rapinoe que se presentase como candidata a presidenta de EEUU, a lo que ella respondió con un modesto: "Lo siento, estoy ocupada".

Pero, como le sucedía a Dustin Hoffman en la genial película de 1992, Rapinoe podría convertirse en una 'heroína por accidente' porque, quiera o no iniciar una fulgurante carrera política para convertirse en la primera presidenta de EEUU, buena parte de los estadounidenses cree que su discurso proLGTBI, ácido y directo contra las políticas de Donald Trump es exactamente lo que necesita el país. De hecho, una reciente encuesta de Public Policy Polling le otorgaba una virtual victoria electoral contra el actual presidente, con un 42% de los votos frente a un 41% que lograría aquél.

En la encuesta, que también enfrenta a Trump en unas hipotéticas elecciones a ocho de los candidatos demócratas que en estos momentos se encuentran en plena carrera para ser el rival del actual presidente de EEUU, los apoyos al líder republicano siempre oscilan entre el 40% y el 42%, mientras que sus detractores se anclan en el 52%, lo que parece indicar que, a día de hoy, Trump perdería contra cualquier demócrata (o contra Megan Rapinoe). Claro que también perdía contra Hillary Clinton en todos los sondeos previos a las elecciones de 2016.

Rapinoe, de 33 años y conocida futbolísticamente como Pinoe, es una de las capitanas de la selección nacional estadounidense y juega de centrocampista o extremo en el Seattle Reign de la primera división femenina de Estados Unidos. Pero en el país su reputación ha traspasado lo futbolístico y ha entrado de lleno en el plano sociopolítico. Y su discurso cuando EEUU logró el Mundial femenino solo ha servido para agrandar su perfil como icono LGTBI. "Tenemos el pelo rosa y el pelo morado, tatuajes y rastas, tenemos chicas blancas, negras y lo que hay en medio. Tenemos chicas heterosexuales y chicas gais", defendió entonces.

En la celebración en Nueva York, Megan Rapinoe se convirtió en la auténtica estrella al volver a cargar contra Trump: "Tenemos que amar más y odiar menos". Además, quiso ser ejemplo para miles de niñas presentes entre los asistentes, especialmente al volver a defender públicamente su causa por conseguir una paga igual a la de la selección masculino. E, incluso, llegó a contagiar al alcalde de la ciudad, Bill de Blasio. "Este es el mejor equipo y el más ganador en la historia de nuestro país", dijo el alcalde, que pasó a corear el lema "USA, equal pay!" (Estados Unidos, salario equitativo).

Cabe recordar que las 28 jugadoras del combinado nacional estadounidense demandaron a la Federación el pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, por "discriminación de género institucionalizada" al permitir este desequilibrio salarial, pero también por las instalaciones en las que juegan, el escaso descanso entre partido y partido, los precarios entrenamientos, los tratamientos médicos e incluso el transporte a las convocatorias.

Por eso, no es de extrañar el apoyo que ha recibido para dar el salto a la política, aunque quizás lo que nadie esperaba era que una encuesta la diera como probable ganadora en unos comicios frente a Trump. "No hay otro puesto en el que me gustaría estar... Ni siquiera en la carrera presidencial. Lo siento, estoy ocupada", bromeaba Rapinoe durante la celebración en Nueva York con De Blasio, aspirante a la nominación presidencial por el Partido Demócrata, que estaba sentado junto a ella.

Sin embargo, la futbolista no quiso desaprovechar su momento de gloria para lanzar un mensaje político a favor de la unidad frente a la discriminación, al tiempo que apeló a que todos los que la estaban escuchando fuesen "mejores". "Tenemos que hacer las cosas mejor. Tenemos que amar más y odiar menos. Tenemos que escuchar más y hablar menos. Es nuestra responsabilidad hacer un mundo mejor", dijo, ante una multitud que veía ante sí a algo más que una jugadora de fútbol; una auténtica líder política.

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