Miércoles, 29.01.2020 - 08:42 h
Muere el líder del ISIS

Por qué Al Baghdadi y todos los líderes de la yihad acaban en el mar cuando mueren

La razón tiene que ver con el rito islámico, así como para evitar que el yihadismo pueda utilizar sus restos para fortalecerse.

Abu Bakr al-Baghdadi, en un fotograma del vídeo, grabado en una mezquita en Mosul. /L.I
Por qué Al Baghdadi y todos los líderes de la yihad acaban en el mar cuando mueren. /L.I

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciaba el pasado fin de semana que el líder de la organización yihadista Estado Islámico, Abú Bakr Al Baghdadi, había muerto durante una operación llevada a cabo el sábado por las fuerzas especiales del Ejército norteamericano en la localidad siria de Barisha, en la provincia de Idlib, cerca de la frontera con Turquía. "Anoche EEUU hizo justicia con el terrorista número uno del mundo", agregó Trump. Al Bagdadi se suicidó con un cinturón de explosivos al final de un túnel tras ser perseguido durante la acción de los comandos estadounidenses.

Al igual que sucedió con Osama Bin Laden, los restos de Abu Bakr al Baghdadi fueron lanzados al mar. En 2011, Bin Laden fue abatido por un grupo de marines durante una redada en Abbotabad, Pakistán, donde llevaba tiempo escondido. Entonces, su cuerpo fue retirado del lugar por las fuerzas estadounidenses y luego fue "enterrado en el mar", siendo lanzado al Mar Arábigo desde el portaaviones USS Carl Vinson. Pero, en ambos casos, ¿por qué se lanzó sus cadáveres al mar?

La razón tiene que ver con el rito islámico, así como para evitar que se pudiera erigir una tumba que terminara convirtiéndose en un santuario y lugar de peregrinación para sus seguidores, una práctica habitual entre el extremismo islámico. Por este motivo, lanzar al mar el cadáver de Al Baghdadi pretende que no exista un punto específico (y en tierra firme) que sus seguidores puedan glorificar.

La controversia de 2011 con Bin Laden

En cualquier caso, cuando el cuerpo de Bin Laden fue lanzado al mar en 2011, hubo bastante malestar entre la comunidad religiosa islámica. De hecho, algunas voces relevantes como la de Mahmoud Azab, consejero religioso de la institución Ahmad al Tayeb, defendían entonces que "el Islam es todo lo contrario. El cuerpo tiene una cierta dignidad, ya sea una persona asesinada o muerta de manera natural, se debe respetar el cuerpo del ser humano, sea creyente o no, sea un musulmán o no".

Pero para Trump, como en 2011 para Obama, haber dejado sus restos en tierra firme podría provocar una subversión más acusada, así como un lugar de peregrinación para los seguidores de Al Baghdadi. De todos modos, aunque EEUU hubiese decidido no lanzar al mar los restos del líder del ISIS, lo cierto es que escoger un lugar para depositarlos no hubiera sido precisamente fácil, especialmente por la ausencia de países dispuestos a alojar los restos de uno de los terroristas más buscados del planeta.

Desde la caída en 2017 de Mosul y Raqqa, las fortalezas del grupo terrorista en Irak y Siria, Al Baghdadi ha perdido buena parte de su poder y lo convirtió en un fugitivo. Los ataques aéreos llevados a cabo por Estados Unidos mataron a la mayoría de los principales lugartenientes de Estado Islámico y, antes de que publicara en abril un mensaje de vídeo en el que aparece el líder terrorista, hubo informes contradictorios sobre si estaba vivo o no. Ahora, a pesar de perder su último territorio significativo, se cree que el Estado Islámico tiene células durmientes en todo el mundo, y algunos combatientes operan desde las sombras en el desierto de Siria y en diversas ciudades iraquíes.

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