Miércoles, 20.11.2019 - 04:44 h
Tras las nuevas sanciones a Teherán

De los petroleros a las refinerías: la crisis del crudo desata la 'Guerra Fría' del Golfo

El Brent sigue inestable, mientras EEUU culpa a Irán del ataque a dos refinerías saudíes, a pesar de que no aún no existen pruebas al respecto.

Refinería de Dumq en Omán.
De los petroleros a las refinerías: la crisis del crudo desata la Guerra Fría en el Golfo. / EFE

La reciente crisis diplomática en Oriente Medio derivó este miércoles en el anuncio de Donald Trump de nuevas sanciones al Gobierno de Irán por los ataques con drones contra dos refinerías de la petrolera saudí Aramco. La Casa Blanca apunta directamente a Teherán, a pesar de que Arabia Saudí aún no ha logrado reunir las pruebas que presuntamente implicarían a las autoridades iraníes. Una crisis del crudo que lleva todo el verano amenazando con estallar, tras los varios incidentes de petroleros atacados o retenidos.

En ese intercambio de acusaciones, el Gobierno iraní advertía este miércoles a Donald Trump de que dará una respuesta "aplastante e inmediata" a cualquier eventual agresión. Y es que, aunque no se haya producido una amenaza explícita por parte de EEUU, esta respuesta coincide con el desplazamiento del secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, a Arabia Saudí para coordinar una respuesta a los ataques. El problema es que las autoridades saudíes no han sido capaces de aportar pruebas de que Teherán esté detrás de los mismos.

Y eso a pesar de que Riad había anunciado que desvelaría pruebas concluyentes este miércoles de la implicación de Teherán en los ataques. Sin embargo, lo único que hizo el portavoz del Ministerio de Defensa saudí, Turki al Malki -también portavoz de la coalición militar liderada por Arabia Saudí- fue mostrar restos de los proyectiles presuntamente utilizados y asegurar que los ataques fueron efectuados con 18 drones y 7 misiles de crucero iraníes, reiterando que el ataque contra las plantas de Abqaiq y Khurais se produjo desde el norte y no desde el sur, a pesar de haber sido reivindicados por los rebeldes yemeníes hutíes.

"Estamos trabajando para conocer exactamente el punto de lanzamiento de los drones y misiles, tenemos varias formas para identificar este punto, pero no podemos dar más información sobre esto" de momento. Algo que, según el portavoz, demuestra que los ataques "incuestionablemente estaban respaldado por Irán", aunque evitó responder las reiteradas preguntas sobre si el ataque provenía de la nación de los ayatolás.

La situación es tan preocupante que Irán lleva días advirtiendo sobre su capacidad balística y la posibilidad de atacar a los barcos y portaaviones estadounidenses presentes en el Golfo Pérsico si se ve bajo ataque. De hecho, las autoridades han llegado a entregar una carta en la embajada suiza de Teherán (la encargada de los intereses estadounidenses en el país persa al no existir relaciones diplomáticas entre ambos), en la que se precisa que el alcance de la respuesta "no se limitará al origen de la amenaza".

EEUU y la coalición naval en el Golfo

En el conflicto, EEUU y Arabia Saudí acusan a Irán de financiar y armar a los insurgentes de Yemen, mientras que la coalición militar liderada por Arabia Saudí contra los hutíes informaba hace dos días de que el armamento empleado en los ataques a Aramco es iraní. Sin embargo, los hutíes reivindicaban (de manera exclusiva, sin ayuda de Irán) el sábado los ataques contra Aramco, que redujeron en un 50% la producción de la mayor petrolera del mundo, mientras que algunos informes de inteligencia estadounidenses apuntan a que los drones no procedían del Yemen y a que se emplearon también misiles de crucero.

De manera similar, EEUU también acusaba a Irán hace unos meses de varios sabotajes a petroleros y buques cisterna en el estratégico golfo Pérsico, por el que cruza una quinta parte del crudo mundial, de los que Teherán también se desvinculó. En cualquier caso, para garantizar la seguridad en esta zona, la Administración estadounidense trata de crear una coalición naval, a la que Arabia Saudí anunciaba este miércoles que se ha unido, un paso que solo puede incrementar las tensiones. El presidente iraní, Hasan Rohaní, respondía horas más tarde en un discurso, acusando a EEUU de basar su política en "crear guerra" y en traer "inseguridad" a la región.

"Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, EEUU, algunos países europeos y el régimen sionista fueron los que empezaron la guerra en la región y destruyeron el Yemen", denunciaba Rohaní. Sin embargo, tendiendo la mano a sus adversarios del Pérsico, en especial a Arabia Saudí, el presidente iraní también hacía hincapié en que Irán nunca ha sido el primero en cortar los lazos diplomáticos y está interesado en "tener buenas relaciones con todas las naciones de la región". Cabe recordar que Riad cortó relaciones diplomáticas con Teherán en 2016 y ambos países se disputan la influencia en Oriente Medio apoyando a bandos rivales en varios conflictos, como el de Yemen.

Sea como fuere, tras los ataques a las dos refinerías, el precio del crudo se disparó hasta un 14%. Y, aunque posteriormente ha combinado ascensos con descensos, el cierre de ambas instalaciones ha tenido un impacto en casi 5,7 millones de barriles de producción de crudo diarios, cerca del 5% de la producción diaria mundial y la mitad del suministro saudí, que ronda los 10 millones de barriles al día, según datos del Departamento de Energía de EEUU.

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