Miércoles, 16.10.2019 - 22:37 h
El caso Navalni desata más protestas

Putin, bajo la lupa: opositores detenidos y un posible caso de envenenamiento

La detención de más de un millar de personas el fin de semana pasado ha dejado al presidente sin crédito en Rusia y en el exterior.

El presidente ruso, Vladimir Putin, asiste en San Petersburgo a la ceremonia para conmemorar a las víctimas del asedio, en el 75 aniversario de la liberación de Leningrado. (EFE/EPA/MIKHAIL KLIMENTYEV/SPUTNIK/KREMLIN)
Putin, en horas bajas: envenenamientos, opositores detenidos y presión de la UE. (EFE/EPA/MIKHAIL KLIMENTYEV/SPUTNIK/KREMLIN)

Todo comenzó el pasado sábado en Moscú, donde miles de personas se concentraron una masiva manifestación para exigir unas elecciones libres y democráticas, tras la negativa de las autoridades electorales a registrar a 57 candidatos opositores para los comicios municipales del próximo septiembre. Fue un desastre: la Policía detuvo a más de un millar de personas y el principal líder de la oposición extraparlamentaria, Alexéi Navalni, fue detenido preventivamente tres días antes de la concentración por hacer llamamientos a participar en la manifestación. Ahora, su presunto envenenamiento en la cárcel, donde permanecerá 30 días recluido, ha desatado una nueva oleada de protestas incluso fuera de Rusia, con la UE a la cabeza de entre quienes exigen la liberación de los detenidos.

A esta situación se suman la crisis abierta en el Mar Negro con Ucrania por el petrolero ruso que fue apresado la semana pasada, en represalia porque el buque estuvo implicado en el incidente naval ocurrido en noviembre pasado entre ambos países, en el que fueron detenidos los 24 tripulantes de tres buques de la Armada ucraniana; así como el acercamiento a Turquía para compensar el déficit comercial, provocado por la crisis en Venezuela; o la investigación abierta en EEUU sobre la injerencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016, en las que resultó vencedor Donald Trump... No es de extrañar, por tanto, que la valoración política de Vladimir Putin esté bajo mínimos, por mucho que se haya preocupado en modificar sus encuestas para que no lo parezca.

Pero la gota que ha colmado el vaso parece ser la manifestación del pasado sábado: que iba a ser reprimida por todos los medios quedó claro no solo por las duras advertencias de la Policía y el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, sino también por el intento de las autoridades en los días previos de descabezar la protesta con registros en las viviendas y sedes de campaña de varios opositores. Llegaron a ser detenidos varios candidatos a las elecciones locales, entre ellos Dmitri Gudkov, antiguo diputado; Iván Zhdanov, director del Fondo de Lucha contra la Corrupción de Navalni, y Liubov Sóbol, estrecha colaboradora de Navalni y actualmente en huelga de hambre por la decisión de las autoridades de no inscribirla como candidata a las elecciones municipales del próximo 8 de septiembre.

Algunos de los manifestantes fueron arrestados sin aparente motivo, como un hombre que practicaba deporte por la zona antes de que comenzara la protesta, un hombre mayor que quería regresar a su casa y se le fue impedido el paso, o una mujer sentada en un banco, tal y como contrastaba EFE el pasado sábado. Las fuerzas de seguridad cerraron los pasos subterráneos e impidieron con vallas y con cordones humanos el paso no solo a los manifestantes, turistas y transeúntes, sino también a periodistas. Y eso pese a que iban con chalecos identificativos y el Ministerio del Interior había prometido en la víspera garantizar el libre ejercicio de su trabajo durante la marcha, durante la cual la comunicación por redes sociales y aplicaciones de mensajería por Internet resultó prácticamente imposible.

Navalni, ingresado por un posible envenenamiento

Pero el caso ha traspasado al plano político cuando Navalni tuvo que ser trasladado este domingo al hospital después de sufrir una "reacción alérgica" en la cárcel, según las autoridades penitenciarias. Sin embargo, este lunes la oftalmóloga del líder opositor ruso anunciaba que se realizará un examen toxicológico independiente del cabello y la camiseta del político, ante la sospecha de que éste pudiera haber sufrido una intoxicación con un agente químico en la cárcel. "Tomamos muestras del cabello y la camiseta (de Navalni) para realizar un análisis independiente, y posiblemente serán enviadas a Europa", declaraba Anastasía Vasílieva en unas declaraciones al canal de televisión RainTV.

En su blog, la oftalmóloga indicaba que ni a ella ni a Yaroslov Ashijmin, otro médico que trata a Navalni, la administración del hospital 64 de Moscú les permitió examinar el domingo al líder opositor. "Alexéi nunca ha padecido alergias", subrayó la doctora, que solo pudo hablar con su paciente a través de la puerta y que, a juzgar por lo que éste le contó, sus síntomas corresponden a una "dermatitis y conjuntivitis queratósica tóxicas agudas". En 2017, Navalni estuvo a punto de perder un ojo después de ser atacado con un desinfectante mezclado con una sustancia tóxica, que le provocó una grave lesión en la córnea del ojo derecho. Algo que ha desatado las sospechas de su doctora.

"Como médica que trató la gravísima quemadura que sufrió Alexéi en el ojo hace dos años, puedo afirmar con seguridad que en 2017 y ahora (su estado) es resultado de la acción destructiva de sustancias químicas no determinadas", subrayó Vasílieva. Añadió que al frente del hospital en el que fue ingresado Navalni se encuentra una doctora que es diputada de la asamblea legislativa de Moscú por Rusia Unida, el partido del Kremlin, y que "controla cada paso del tratamiento". Según Vasílieva, el ingreso del líder opositor en ese hospital, así como la negativa a que sea examinado por los médicos que le tratan, "persigue por lo visto que nadie se entere de las causas de la 'enfermedad' de Alexéi Navalni".

La UE exige la liberación de los detenidos

En cuanto a la presión internacional, el Gobierno alemán criticaba este lunes la violencia "desproporcionada" empleada por la policía rusa contra los participantes en la protesta opositora en Moscú y exigió la "rápida liberación" de todos los detenidos. La viceportavoz del Ejecutivo alemán, Ulrike Demmer, aseguraba en un encuentro rutinario con medios de comunicación que Berlín sigue con "gran preocupación" lo sucedido este sábado en la capital rusa. Demmer subrayó que se trataba de una manifestación "pacífica" y agregó que Moscú debe respetar el derecho de reunión y de libre expresión de acuerdo con los compromisos internacionales que ha suscrito.

Una denuncia que se une a la de la Unión Europea (UE), que este fin de semana criticaba que la detención de esas más de mil personas "socava" las libertades de expresión, asociación y reunión. "Estas detenciones y el uso desproporcionado de la fuerza contra manifestantes pacíficos siguen a la preocupante serie de arrestos y redadas policiales contra políticos de la oposición llevados a cabo los últimos días, y una vez más socavan seriamente las libertades fundamentales de expresión, asociación y reunión", declaró en un comunicado la portavoz de la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini.

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