Azuzados por el magnate

"Parad el fraude": Trump 'convence' a sus seguidores para asaltar el Capitolio

Al grito de "Trump ganó", sus simpatizantes consiguieron irrumpir en el edificio en plena sesión de ambas cámaras del Congreso para certificar la victoria del demócrata. Hay cuatro muertos tras el colapso. 

EFE
Simpatizantes de Trump asaltan el Capitolio tras las protestas contra Biden
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Hacia el mediodía, Donald Trump se dirigió a las decenas de miles de manifestantes congregados en Washington. Hasta entonces, la marcha "Salvar a EEUU" para protestar contra la victoria del demócrata Joe Biden en las presidenciales de noviembre había sido pacífica. Pero el magnate garantizó a sus simpatizantes que "nunca concederemos la victoria (a Biden)", reiteró sus aseveraciones sobre el "robo electoral" y les animó a marchar hacia el Capitolio para detener el "fraude". Y la tensión estalló. 

Al grito de "Trump ganó", los seguidores del magnate lograron derribar las vallas de seguridad que rodean el Capitolio y, tras enfrentarse a la Policía, consiguieron irrumpir en el edificio en plena sesión de ambas cámaras del Congreso para certificar la victoria del candidato demócrata, victoria que el presidente saliente ha intentado impugnar en los tribunales desde el 3-N. La situación no tenía precedentes. Mientras se sucedían los enfrentamientos en el interior del Congreso entre seguidores de Trump y los agentes -a quienes los manifestantes llamaban "traidores"-, la Policía ordenó la evacuación de todos los legisladores al verse superada por los asaltantes, hizo sonar la alarma del edificio y emitió un mensaje en el que pedía a los senadores y periodistas que están dentro de las instalaciones que buscasen "refugio". 

Mientras la alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, declaraba el toque de queda en la ciudad ante el caos generado y se sucedían las informaciones sobre disparos dentro del Capitolio -hay al menos cuatro fallecidos-. La Policía pedía refuerzos y bloqueaba el paso a todas las personas que intentaban entrar desde el edificio de las oficinas del Senado a través de los túneles subterráneos que unen ambas instalaciones. 

Algunos de los manifestantes consiguieron acceder al pleno de la Cámara de Representantes e incluso uno de ellos llegó a sentarse en uno de los asientos destinados para los discursos oficiales al grito de "Trump ganó". Ante la espiral de caos, el magnate pidió a los manifestantes que actuaran sin violencia y "se fueran a casa", -con palabras de reconocimiento "sois muy especiales"- y, de nuevo, azuzó el fantasma del robo de las últimas elecciones, una tesis que hasta ahora no ha avalado ningún tribunal estadounidense.

"Un ataque sin precedentes que roza la sedición"

No obstante, Trump culpó a su vicepresidente, Mike Pence, que presidía la sesión en el Congreso, del caos generado en Washington por no haberse arrogado poderes que no le otorga la Constitución para revocar la victoria electoral de Biden. "Mike Pence no tuvo la valentía de hacer lo que debería haber hecho para proteger a nuestro país y a nuestra Constitución (...). ¡Estados Unidos exige la verdad!", escribió Trump en un primer tuit mientras sus seguidores entraban a la fuerza en el Capitolio. Poco después, Pence anunció que rompía con Trump y tachó de "antiético" que un vicepresidente pueda decidir el resultado electoral.

Mientras, las protestas se extendían por otras ciudades del país, con acciones parecidas a la que ha terminado con el histórico asalto al Capitolio -"Estados Unidos está bajo un ataque sin precedentes que roza la sedición", como lo definió el propio Joe Biden-. Las concentraciones se produjeron frente a los capitolios, sedes de los parlamentos estatales, de Salem (Oregón), Atlanta (Georgia), Denver (Colorado), Austin (Texas), Little Rock (Arkansas), Topeka (Kansas) y Salt Lake City (Utah).

En esta última, el personal del Capitolio de Utah recibió la orden de evacuar el edificio y en Georgia, estado protagonista por las elecciones que dieron el control del Senado al Partido Demócrata, la Policía tuvo que escoltar al secretario de Estado estatal, el republicano Brad Raffensperger, debido a la presencia de miembros de milicias armadas frente a la sede legislativa.

Poco después de que las fuerzas de seguridad consiguieran despejar el interior del Capitolio tras tres horas de asalto y lanzaran gases irritantes y granadas de aturdimiento para dispersar a las cientos de manifestantes aún congregadas en sus alrededores, el toque de queda comenzaba en Washington, la capital del país que los seguidores de Trump aseguraban querer "salvar".

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