Viernes, 20.10.2017 - 18:28 h

El esplendor económico al alcance de nuestra mano: España va bien ¿seguro?

Semana económica fantástica ¿del Corte Inglés? No, del Presidente Rajoy. La EPA le ha dado el respiro que necesitaba en su discurso de medio año. 

Mientras, Rajoy asegura que en economía España va bien (¿pagará royalties a Aznar?). La oposición le ataca en lo político por su punto más débil: la corrupción. 

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Semana económica fantástica ¿del Corte Inglés? No, del Presidente Rajoy. La EPA le ha dado el respiro que necesitaba en su discurso de medio año. La creación de trabajo en el primer semestre del año supera el medio millón; los desempleados bajan de cuatro millones. El crecimiento del PIB del segundo trimestre subió el 0,9% camino del 3,.. anual (de momento el 3,1 pero podría acercarse al 3,3/3,4). Con estas cifras se podrían crear otros cientos de miles de trabajos dejando el desempleo cerca del 16% a final de año. Perspectivas que permitirán aumentar los ingresos fiscales y, como anunció el Ministro de Economía, que España salga de la vigilancia de la Comisión Europea en materia fiscal al cumplir con los compromisos de déficit público.

Por si fuera poco, Sindicatos y Patronal rompen negociaciones y no llegan a un acuerdo en las subidas salariales. Un tema que pertenece a la herencia franquista en las relaciones laborales y que perturbaría el mercado de trabajo; herencia desactivada en la Reforma Laboral de 2012. Con la libertad para que cada empresa regularice esas subidas se asegura que respondan a la productividad, manteniendo la competitividad de las exportaciones españolas. Una competitividad que hace del sector exterior (incluido el turismo), junto con el consumo interno, el motor del crecimiento. Un cambio cualitativo en el modelo económico español que lo hace más sostenible porque el IPC crece pero muy moderadamente entre el 1 y el 2%. Cifras aconsejadas por todos los expertos para evitar la deflación, por falta de demanda, y la pérdida de competitividad por exceso de inflación.

La microeconomía corrobora estas sensaciones. El Banco de Santander supera la ampliación de capital para digerir la compra del Popular con éxito. Las inversiones en Iberoamérica arrojan beneficios a las empresas españolas. Pero las centradas en el territorio patrio también ganan (Caixabank, Bankia o el Sabadell,… ). Las constructoras remontan, con la excepción de OHL lastrada por su reestructuración. Incluso el Ayuntamiento de Madrid y un Consorcio privado retoman la Operación Chamartín, ahora Madrid Norte; supondrá un impulso para el sector y casi 200.000 puestos de trabajo adicionales. A este paso en 2019/20 habrá veinte millones de puestos de trabajo.

En economía ¿España va bien? Parece que sí. Sin embargo, los nubarrones económicos aunque lejanos en el horizonte, no permiten bajar la guardia. El Euro recupera fortaleza frente al dólar y eso dificulta nuestras exportaciones fuera de la UE. El BCE mantiene su política de estímulos, pero cada vez se acerca más el tiempo de regularizar la situación. Eso supone que los tipos de interés pueden subir. Es posible que en 2018; seguro en 2019. Con una finanzas públicas muy apalancadas (deuda igual al 100% del PIB) habrá que contar con un coste del servicio de la deuda mayor para los Presupuestos de los próximos años y, en consecuencia, buscar como reducir la deuda. Por contra el precio de la energía parece que se mantendrá estable. El petróleo difícilmente subirá de 60 dólares el barril, pero nunca se sabe.

La Bolsa, por otra parte, no acaba de arrancar. Mis previsiones es que el IBEX debiera estar en los 11.000 puntos, pero se sitúa en los 10.500 oscilando levemente. Es verdad que en este año ha habido ganancias. Pero se partía de cotas muy bajas. Si La Bolsa es un indicador adelantado de la economía ¿por qué no está en mejores niveles dadas las perspectivas? Además, no parece que a corto plazo los tipos de interés suban y, en consecuencia que la renta fija absorba capitales. Cuando descubra el misterio de por qué los inversores siguen reticentes a poner su dinero en la renta variable habré comprendido de verdad que pasa en la economía, por debajo de los espléndidos números actuales ¿será el miedo a la situación política? 

Hay, por otra parte, otro síntoma preocupante. Es el desastre en los controles en los aeropuertos, particularmente en el Prat y la turismofobia de destinos emblemáticos como Barcelona y Baleares. Los 75 millones de turistas que se esperan para 2017 puede que acaben ahogando nuestro sector puntero (13% del PIB). Aunque las infraestructuras españolas han crecido, ahora se ven presionadas por el éxito ¿podemos morir de él? 

Mientras, Rajoy asegura que en economía España va bien (¿pagará royalties a Aznar?). La oposición le ataca en lo político por su punto más débil: la corrupción. Pero ambos tienen un trabajo a acometer para que todo esto no se desmorone: resolver la cuestión catalana sin aspavientos, con rigor y fortaleza ¿Serán capaces? Tenemos un futuro de esplendor económico al alcance de la mano, de todos ellos depende.

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