Domingo, 19.11.2017 - 19:21 h

Frente al terrorismo yihadista solo hay una respuesta eficaz: Unidad

Reforzar la unidad es prepararse para esa guerra. Sólo cuando los terroristas estén convencidos de a inutilidad de su esfuerzo, claudicarán.

 Ante ese ataque, la respuesta debe ser unánime de instituciones y población, catalanas y del resto de España: ¡Unidad!

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Otra vez nos han golpeado los terroristas. Buscan deshacer nuestra civilización y nuestras libertades. El terrorismo es la respuesta del impotente. Una acción cobarde cuyo único objetivo es llamar la atención a costa del sufrimiento de inocentes. Se trata de una llamada, de “un decir”: ¡Estamos aquí!

Muestra de la ira de quién sabe que no puede conseguir sus objetivos de manera directa, valiente y por lo derecho. Por eso los terroristas, conscientes de su impotencia, son taimados y escurridizos, actúan entre sombras ¿Cómo combatirlos?

La lucha contra estos fantasmas solo se puede hacer con inteligencia; introduciendo topos en su organización; creando un clima de desconfianza dentro de ellos; derrotando militarmente sus apoyos de origen; secando sus fuentes financieras; destrozando sus mecanismos de internet; intercambiando información nacional e internacionalmente entre todas las fuerzas de orden público; combatiendo las injusticias sociales que en sus bases fomentan el radicalismo; y reforzando una cultura de paz, libertad y convivencia.

Una guerra compleja. Mucho más sutil que las clásicas de siglos pasados. Una guerra con un enemigo común a toda la cultura occidental. Ese enemigo es un fanático que culpa de sus desgracias a todos los demás, sin autocrítica que le achaque su propia auto-responsabilidad.

Fanatismo que, además, aprovecha las divisiones entre los que no piensan como ellos para fortalecerse él y debilitar a los contrarios. Por tanto, es una guerra que exige unidad; olvido de las diferencias que debilitan la fortaleza de nuestra cultura común. Los romanos decían aquello de, si vis pacem, para bellum (“si quieres la paz, prepara la guerra”). El refuerzo la unidad es la respuesta más inteligente ante este fenómeno global.

Reforzar la unidad es prepararse para esa guerra. Sólo cuando los terroristas estén convencidos de a inutilidad de su esfuerzo, claudicarán. Barcelona en los últimos años estaba siendo un bastión turístico de primer orden. Era una ciudad atractiva, alegre y confiada.

No obstante, en los últimos tiempos parecía como si ella misma estuviera dispuesta a acabar con su buena estrella. Sus propios dirigentes han creado un caldo de cultivo contrario a la convivencia pacífica de oriundos y foráneos. Los terroristas, de manera vil acaban de añadir su gota de acíbar amargo a esa situación en las Ramblas. Ante ese ataque, la respuesta debe ser unánime de instituciones y población, catalanas y del resto de España: ¡Unidad!
De momento, lo urgente es rezar por las víctimas y trabajar para desmantelar a los malos.

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