Jueves, 23.11.2017 - 12:39 h

¿Miedo en la Mesa del Parlament?

Más que una argucia para evitar una paralización de la tramitación parece que le preocupa su propia situación.

Por eso, no saben que hacer. Ya saben lo que pasa en política: rey muerto, rey puesto. Sobre todo en el PDCat (antigua CDC).

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Forcadell, la presidenta de la Mesa del Parlament, dice que no son inocentes. Por eso no tramita el Proyecto de ley del Referéndum. Es decir que sabe que no es un tema pacífico. Es un asunto de riesgo. Por eso intenta argucias para despistar al Gobierno. Sin embargo, hay en su actuación lo que un psicoanalista freudiano llamaría un “acto fallido”. Su decisión demuestra que por detrás de ello hay algo más que la táctica procesal.

Más que una argucia para evitar una paralización de la tramitación parece que le preocupa su propia situación o, como ella misma ha dicho: la de los cinco de JpSí en la mesa. Es decir su primera cautela es salvar su piel y la de sus compañeros de candidatura. Y tiene razón porque se juegan la inhabilitación. Hecho que supondría la imposibilidad de presentarse en las próximas, y probablemente cercanas, elecciones y, de paso, la pérdida de los salarios actuales.

Así que los cinco deben haberle dicho a Forcadell: prudencia, que nos jugamos nuestra supervivencia personal. Por eso, no saben qué hacer. Ya saben lo que pasa en política: rey muerto, rey puesto. Sobre todo en el PDCat (antigua CDC) en plena descomposición electoral. Nadie se preocupa de los heridos en un ejército en retirada en desbandada. Menos aún de los muertos.

O sea que probablemente hay miedo en la Mesa. Ninguno quiere ser el mártir de la independencia. Sobre todo un mártir inútil. Porque, además, de sufrir las consecuencias, el proyecto de ley del referéndum quedaría paralizado. Con lo cual nadie más que ellos serían inhabilitados.

En el fondo lo que ocurre en el independentismo es lo del soldado que recibe la orden del sargento de avanzar contra el enemigo, a lo que responde: usted primero mi sargento, que a mi me da risa.

Lo grave para el independentismo es que el miedo no está solo en la mesa, corre por toda la columna vertebral del JpSí. Y nunca se gana nada con miedosos, aunque con ellos se salvan los muebles ¿están los cinco de la Mesa en salvar sus muebles? Parece que sí.

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