Viernes, 24.11.2017 - 21:30 h

Avales: Susana no tiene mayoría absoluta y Patxi gana en un PSOE dividido

En un periodo de tiempo relativamente corto los vascos son un factor de estabilidad. El PNV salvando los presupuestos. Patxi López ayudando a conformar un PSOE estable.

Si sale Susana, se integrará a Patxi en la organización ganadora, para trasmitir la imagen de reunificación del partido. Patxi podría muy bien ser la voz en el Congreso.

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Los avales recogidos por la candidatura a las primarias socialistas de Susana Díaz son 63.482. La suma de Pedro Sánchez y Patxi López es de 57.369 + 12.000 = 69.369; 5.887 más que la andaluza. Por tanto, si los avales representan la estructura de la militancia socialista, Susana ganará pero con más del 50% del PSOE en contra. Algo plausible, porque la enorme cantidad de avales aportados por los candidatos es una muestra significativa del colectivo socialista (sobre el 60%). Y esa posibilidad es una situación compleja. El primer reto de Susana en la Secretaría General.

¿Cómo resolver este reto? Lo primero es dar la imagen de unidad. Su oportunidad es incluir en la estructura orgánica del partido a un líder de una de sus candidaturas opuestas, aunque hayan fracasado. Su lealtad con la Gestora le impide hacerlo con Pedro Sánchez. En conclusión el candidato a integrar es Paxti López. En un periodo de tiempo relativamente corto los vascos son un factor de estabilidad. El PNV salvando los presupuestos. Patxi López ayudando a conformar un PSOE estable.

Se cumpliría la profecía, escrita por mí en este digital cuando se presentó la candidatura de Paxti, de que era una estrategia para debilitar la candidatura sanchista. Además, luego, si sale Susana, se integrará a Patxi en la organización ganadora, para trasmitir la imagen de reunificación del partido. Todo esto previsto desde que se convocaron las primarias. Y “se non è vero è ben trovato”. Aunque no fuera esta la intención de la candidatura del ex-lendakari parece muy verosímil. Un candidato que tanto si pierde, como si gana: gana. Porque su integración en los órganos de dirección socialista también sería obligatoria si ganase Pedro Sánchez.

Hábil jugada de ajedrez político. Además, ninguno de los dos posibles Secretario/a Generales son diputados. Patxi podría muy bien ser la voz en el Congreso de cada uno de ellos. Ahora se comprende muy bien su empeño en pedir la unidad a lo largo de toda la campaña. Él es esa unidad.

Listos estos vascos que sacan tajada de los presupuestos y de las primarias. Desde que han aprendido que más vale inteligencia que violencia (física o verbal) las cosas les van bien ¡Pero que muy bien! Van a tener la Y vasca de ferrocarril, reducir el cupo y entrar en la ejecutiva del principal partido de la oposición ¡A ver si aprenden los catalanes!

Por otra parte la entrada de Patxi en los órganos de dirección socialista no es nada raro. Ya se hizo un pacto Vasco-Andaluz dentro del socialismo en la transición. En el famoso Congreso de Suresnes de 1970 en la clandestinidad. Felipe González y Alfonso Guerra pactaron con Nicolás Redondo y José María Benegas para hacerse con el poder, desplazando a Llopis que representaba el socialismo de siempre en el exterior; sevillanos universitarios y obreros de la margen izquierda. La verdad es que también jugó la Federación Socialista Madrileña, pero ésta ahora no tiene la fuerza que tuvo en la transición.

Así que podemos ver cómo se repite la historia. Sin embargo, Susana no es Felipe y Patxi no es Nicolás, ni 1970 es el 2017. En dos semanas la solución.

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