Lunes, 20.11.2017 - 08:36 h

Los aparatos de los partidos se equivocan, pero las primarias también

Emmanuel Macron será 'Monsieur le President' a partir del 7 de mayo. Los franceses no pueden defraudarnos, como lo hicieron los ingleses.

Las primarias, el sistema para elegir los candidatos Fillon y Hamon, han sido un desastre. Está claro, los militantes no opinan lo mismo que los votantes.

Fillon habría recibido 46.000 euros de un empresario por presentarle a Putin

Los franceses han votado y las cifras no dan lugar a dudas. Macron, independiente, y Le Pen, derechista, serán los candidatos a la segunda vuelta. Como el Balotage tiene la virtud de que en la primera vuelta se vota con el corazón y en la segunda con la razón, el resultado final no parece tener dudas. Macron será Monsieur le President a partir del 7 de mayo. Los franceses no pueden defraudarnos, como lo hicieron los ingleses. Aunque ya se sabe que las urnas las alimenta el diablo.

No obstante, los resultados si nos dan algunas lecciones:

a) Las primarias, el sistema para elegir los candidatos del centro-derecha (Fillon) y de los socialistas (Benoit Hamon), han sido un desastre. Está claro, los militantes no opinan lo mismo que los votantes. Al menos en este caso.

b) Los aparatos también se equivocan. Los dos ganadores no han sido elegidos por los aparatos. Primero, porque Marie Le Pen es ella sola el aparato del Frente Nacional. Segundo porque Macron salió del PSF porque el aparato socialista no lo apoyaba.

c) Los partidos tradicionales han fracasado. Macron se ha apoyado en una plataforma cívica ajena al partido socialista y el Frente Nacional no es un partido a la antigua usanza. Podríamos calificar a ambos de “movimientos”, agrupación de ciudadanos sobre una idea “distinta” y con gran participación militante.

d) Los franceses han votado con el corazón. Ahora se espera que los conciudadanos de Descartes voten con la razón. Aunque el mismo Pascal anunció que: “hay razones del corazón que la razón no entiende”. En esas razones del corazón están los temas relacionados con la corrupción, el gran problema de Fillon.

e) La Unión Europea no está herida, más bien está sana. Macron es un Reformista pero partidario de mantenerla.

Estas lecciones no pueden ser trasladadas automáticamente a España. La razón: la diferencia en el sistema político y, sobre todo, en la ley electoral. El sistema español es parlamentario y es el parlamento el que elige el Presidente de Gobierno, no el cuerpo de votantes. No hay segunda vuelta. El sistema aplicado en España para reparto de escaños, el D’Hont, favorece a los grandes partidos aunque permite una cierta dispersión del voto, como han demostrado las últimas elecciones.

Mañana las bolsas dirán cómo los inversores ven estos resultados. Probablemente subirán porque las probabilidades de que gane Macron son altas. En los próximos quince días, hasta el 7 de mayo, habrá vaivenes. Si hay atentados bajarán las cotizaciones, porque se interpretará que mejoran las expectativas de Le Pen. Pero las encuestas irán moderando esos temores. El riesgo es que los votantes de la moderación se confíen y suba su abstención. Macron tiene que evitarla.

En todo caso, los partidos tradicionales deben analizar aquello de: “cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”.

Ahora en portada

Comentarios