¿Qué sucedió en la semana, eh?

"Si no creemos en la libertad de expresión de quien detestamos, no creemos en ella"

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"Si no creemos en la libertad de expresión de quien detestamos, no creemos en ella"
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Estas contundentes palabras de Noam Chomsky, lingüista, filósofo, politólogo y activista estadounidense de origen judío, son una de las mejores definiciones y defensas que conozco -y que repito muy a menudo- de la Libertad de Expresión.

Defender nuestra Libertad de Expresión y la de los que piensan como nosotros es muy fácil. Eso no es defender la Libertad de Expresión. Lo difícil es defender la Libertad de Expresión de aquéllos que no piensan como nosotros.

Es más, como dice Chomsky, sólo cree, de verdad, en la Libertad de Expresión quien defiende la Libertad de Expresión de aquéllos a los que detesta y cuyas ideas le repugnan.

Voltaire y Hall

La frase: "Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo", que se atribuye a Voltaire, en realidad no es suya, sino de su biógrafa, Evelyn Hall (está incluida en ‘Los amigos de Voltaire’).

Ha habido muchas paráfrasis, pero quizá la más popular o la que más me gusta es la que dice: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero dedicaré media vida a defender que lo puedas decir… y la otra media a combatirlo”.

Es decir, no hace falta estar de acuerdo con lo que dicen otros para defender su Libertad de Expresión. Por eso tampoco hace falta advertir que uno no comulga con ciertas ideas antes de defender la Libertad de expresarlas.

La censura de la cuenta de Vox en Twitter

Durante la campaña electoral catalana se ha producido un hecho a mi juicio muy grave: la suspensión de la cuenta de Vox en Twitter, a raíz de un mensaje que, según la plataforma, violaba sus normas internas sobre ‘incitación al odio’.

Sin entrar en el fondo del asunto, sobre el que puede haber opiniones para todos los gustos, la pregunta es: ¿quién es Twitter para determinar lo que puede decir o no un partido en campaña electoral? ¿para qué está la Junta Electoral Central?

Y si, realmente, es un contenido claramente delictivo, con el que se incita al odio, la violencia, la hostilidad o la discriminación hacia un colectivo (los inmigrantes), ¿acaso no hay juzgados de guardia para presentar la oportuna denuncia?

Hemos asumido como lo más normal que una red social norteamericana tenga sus propias normas internas y las imponga a los usuarios (y partidos) españoles, al margen de lo que digan nuestras leyes. Y eso es algo muy grave.

Y conste que no dudo de que Twitter lo hace de buena fe, porque, como empresa norteamericana que es, está imbuida de aquella doctrina del Buen Samaritano, de la que ya hemos hablado, y lo hace ‘por nuestro bien’.

La Ley Orgánica de Régimen Electoral General

Vox ha presentado contra Twitter una denuncia por vulneración de su Libertad de Expresión (veremos qué recorrido tiene) y también ha elevado una queja ante la Junta Electoral Central, que tendrá que pronunciarse sobre este asunto. Será interesante, porque todavía no se ha pronunciado sobre el papel de las redes sociales en las campañas electorales y constituirá un precedente importante.

La Ley Orgánica de Régimen Electoral General (LOREG) no dice nada sobre las redes sociales, pero dentro del CAPÍTULO VI. Procedimiento electoral, Sección 6.ª, Utilización de medios de comunicación para la campaña electoral, el Artículo sesenta y seis, sobre Garantía de pluralismo político y social, dice en su apartado 2 (referido a las televisiones privadas):

“Durante el periodo electoral las emisoras de titularidad privada deberán respetar los principios de pluralismo e igualdad. Asimismo, en dicho periodo, las televisiones privadas deberán respetar también los principios de proporcionalidad y neutralidad informativa en los debates y entrevistas electorales, así como en la información relativa a la campaña electoral” (…)

Y si esto se exige a las televisiones privadas, que son medios de comunicación con una línea editorial, parece que con mayor motivo cabe exigírselo a las redes sociales que NO son medios de comunicación y NO tienen una línea editorial, sino, como vimos, son meras plataformas de comunicaciones electrónicas entre sus usuarios, que, por su propia naturaleza y regulación, deberían ser neutrales.

No parece que tenga mucho sentido que mensajes de Vox muy parecidos al que fue censurado los hayamos visto en los periódicos o en las televisiones privadas e, incluso, en el propio Congreso, y, sin embargo, no se puedan ver en Twitter. Por no decir nada de la discriminación que puede suponer que otros mensajes, como los de Otegui, no hayan sido censurados en la red social.

Descriminalización de ciertos ‘delitos de opinión’

La misma semana en que el rapero Pablo Hasel tiene que ingresar en prisión por enaltecer el terrorismo, se ha sabido que Justicia eliminará las penas de prisión para los delitos de libertad de expresión.

No se sabe si el anuncio se ha hecho desde el Ministerio de Justicia para intentar contrarrestar los manifiestos y manifestaciones en favor de Pablo Hasel, o para adelantarse a la Proposición de Ley de Unidas-Podemos en el Congreso.

Habrá que ver en qué quedan las propuestas de modificación, porque se habla de que no tengan pena de cárcel, pero puede que se quede en una multa penal o, quizá, vayan más allá y se quede en una sanción administrativa… o en nada.

De todas formas, no deja de ser paradójico que el mismo grupo que propone la descriminalización de ciertos delitos de opinión, presentara hace poco denuncias por algunos de dicho delitos y propusiera criminalizar nuevos delitos de opinión.

Espero que la modificación del Código Penal proteja la Libertad de Expresión de todos y no se use para proteger la de los afines y perseguir la de los adversarios. Pero, sobre todo, que los límites los fijen las leyes y no las normas de Twitter.

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