Descanse en paz

Adiós a la risa de Joan Eloi

Lo que significa una carcajada espontánea en un plató de televisión.

El músico Joan Eloi Vila junto a Buenafuente.
El músico Joan Eloi Vila junto a Buenafuente.
EL TERRAT.

“Hasta siempre, Joan Eloi. Escudero a la guitarra en tantos años de televisión. Gracias por las risas y por la música. Descansa en paz”. Así despedía Andreu Buenafuente al que fuera compañero de tantas horas de creatividad televisiva. 

El músico barcelonés Joan Eloi Vila fallecía este domingo. Su popularidad estuvo marcada por su participación durante prácticamente dos décadas en los programas de El Terrat, donde no sólo ponía la música: también servía de contrapunto cómico para el buen devenir de un late night. 

Porque Joan Eloi aportaba al programa el superpoder de la espontaneidad de la risa, que el público reconocía aunque no estuviera pinchado en plano. De esta forma, lograba quizá lo más complejo cuando estás en tensión siguiendo tu cometido en el guion durante un programa: estar escuchando lo que sucede en directo. Incluso permitiéndote reírte cuando, de verdad, las locuras del show te sorprenden. Como un espectador más.

La risa de Joan Eloi se fue transformando en otra banda sonora musical de los formatos de Andreu Buenafuente. Estamos ante la valiosa risa del 'todo está saliendo bien'. 

Algo parecido sucedía en 'Crónicas Marcianas' cuando el hombre de las músicas, Jorge Salvador, rompía el ritmo del show con el sonido de su propia carcajada. Entonces, Sardá miraba para arriba y respiraba. 

El propio Javier Sardá no podía controlar la sonrisa amplia, muy amplia, cuando veía que la imitación de Carlos Latre estaba saliendo incluso mejor de lo previsto. Esa sonrisa amplia era la expresión de felicidad que, al final, significaba que el propio director conseguía disfrutar del espectáculo. Tan difícil y tan importante... 

En tiempos de televisión altamente prefabricada y procesada, Joan Eloi puede representar muchas cosas, pero también simboliza la complicidad del secundario que arropa con esa seguridad que transmite el eco de la carcajada espontánea. La risa que no se puede forzar, que te está diciendo que todo está saliendo bien.

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