Martes, 17.09.2019 - 01:59 h
Telediaria

Anabel Alonso: sus tres valores añadidos en un show de entretenimiento (y en Twitter)

Anabel Alonso es una actriz todoterreno. Desde sus inicios, ha complementado su trayectoria como actriz con la de presentadora. Y lo ha hecho sin prejuicios. Porque estas dos vertientes no son incompatibles, aunque alguna vez alguien creyera que sí. 

Si Carmen Maura impulsó su trayectoria en los ochenta gracias a su carismática labor como maestra de ceremonias del programa 'Esta Noche' en TVE, Anabel Alonso ha crecido con su capacidad de incorporar técnicas de la mejor experiencia como intérprete a los programas en los que participa, ya sea como presentadora -'Objetivo Indiscreto', 'Estoy por ti'...-, concursante -'MasterChef', 'Tu cara me suena'- o jurado -la pasada semana en 'La mejor canción jamás cantada'-.

La técnica de actriz es clave junto con una intuición incesante que se engrandece a través de las siguientes tres características a destacar, que no todos las saben fusionar con talento. Anabel Alonso, sí.

1. Las tablas para la improvisación

La mejor improvisación es la que está muy ensayada. La buena actriz cuenta con la cualidad de que sabe la importancia del estudio del guion y lo tiene claro en todo su desarrollo en la cabeza. Así, hila con una seguridad relajada el contenido del show y, a la vez, esa tranquilidad permite que no sólo "recite" lo que le toca. También escucha y mira a su alrededor, consiguiendo engrandecer el guion con 'morcillas', anécdotas o corrosiones. Es la habilidad para improvisar y hacer al texto más rico. En todos los programas en los que ha participado, Anabel Anabel está despierta, atenta e incorpora con habilidoso ingenio esa atinada ironía o idea que hace más grande, imprevisible y vivo el espectáculo.

2. El tono del show

Pero a la hora de incorporar esa ironía o idea también hay que entender el tono del programa al que asistes. Ese es un error habitual de la televisión de hoy. Los presentadores no suelen percatarse que cada espacio se sustenta en un universo y hay que amoldarse a ese contexto con destreza para que no pierda entidad cada formato.

No es lo mismo conducir un magacín de reporteros, que un matinal, que un talent show, que una gala de variedades. Al final, esa homogeneidad  termina chirriando en un espectador que siente que los programas se hacen con el 'automático', como una factoría en cadena sin demasiado tiempo para la preparación, cuidar las posiciones del presentador y marcar la narrativa diferenciada del show. Anabel, en cambio, capta rápido que, dentro de su personalidad, cada formato tiene unos códigos. Se amolda con inteligencia. No es lo mismo participar en 'Tu cara me suena' que ser jurado de 'La mejor canción jamás cantada', como tampoco es lo mismo participar en un show de prime time que estar en Twitter. Anabel logra hacer comedia inteligente en cada ventana -también en las redes sociales-, pero entendiendo la diferencias entre esas ventanas. Otro detalles que se está olvidando: prestar atención a las necesidades y las responsabilidades del formato que te cobija, especialmente las responsabilidades, aunque vayas como invitado o concursante.

3. No bajar la guardia, sin acaparar.

La presencia de Anabel Alonso gradúa el interés en el programa durante toda la emisión, pues no se relaja y sigue al quite hasta el último crédito del final. Está atenta, suelta la pulla y mete guasa a las fortalezas, debilidades, giros dramáticos o tosquedades del programa. Da la vuelta a los avatares con su cualidad para la comedia que va a disfrutarlo y no se acompleja por el rancio miedo al tradicionalista qué dirán. Pero, además, lo consigue sin restar protagonismo a nadie. Sabe cuál es su posición y cuál es su momento. No acapara. Al contrario, hace brillar a sus compañeros con su maña para sacar puntilla y perfilar aún más los caracteres de los personajes que componen cualquier show. La tele es trabajo en equipo y Anabel Alonso impulsa al show porque está atenta al trabajo de ese equipo. Y lo remata con su comedia sin trincheras.

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