Jueves, 20.06.2019 - 13:52 h
Telediaria

Así ha revolucionado RTVE su tradicional noche electoral con una novedad pionera en España

Tras la venta y demolición de los grandes Estudios Buñuel y mientras se producía la rehabilitación del mítico Estudio 1 de Prado del Rey, TVE se quedó sin un lugar con la amplitud necesaria para realizar un buen especial en las últimas noches electorales. Entonces, se optó por emitir tales citas desde la plaza situada frente al Congreso de los Diputados. Así la cámara baja de las Cortes Generales se convertía en la mejor fachada para proyectar los resultados de las urnas.

Sin embargo, este despliegue era demasiado encorsetado para tiempos en los que los ritmos televisivos necesitan un mayor dinamismo. No basta con un pequeño set en un plató-autobus con presentadores y analistas hacinados en un espacio muy reducido.

En estas elecciones generales de 2019, RTVE ha pegado el impulso que necesitaba la televisión pública. Con los 1.200 metros cuadrados del Estudio 1 reabiertos, La 1 ha protagonizado la emisión con más posibilidades escénicas de esta jornada electoral. Con una gran pantalla circular, con un set central listo para animaciones en realidad aumentada -que han simulado el Congreso de los Diputados, por fuera y por dentro- y una gran novedad: por primera vez, ha existido público en un especial informativo en la noche electoral. 

Esta grada, situada a modo de palco sobre las pantallas y que aún se podía aprovechar más, ha acogido a estudiantes universitarios. Una propuesta pionera en la tele nacional. De esta forma, se da más viveza a los fondos del decorado, además de otorgar más profundidad al plató al estructurarse en varias alturas que no están inertes: unas con alumnos asistiendo a la jornada electoral, otras con pantallas aportando datos. 

Especial elecciones RTVE
Público en el estudio.

Ana Blanco y Carlos Franganillo, presentadores de la primera y segunda edición del 'Telediario' respectivamente, han conducido este formato que no ha tenido complejos a la hora de jugar con la iluminación, las músicas de fondo y la realización. Lo que ha sido vital para hacer más atractiva la emisión a ojos de la audiencia generalista. 

Además, La 1 ha abierto su abanico de expertos. No se ha quedado sólo en los tertulianos habituales de uno u otro color, para introducir el prisma más analítico de entendidos en la materia electoral. Además de la verificación de datos junto al equipo de Maldito Bulo.  Pero aún faltan más edades y más diversidad en los expertos.

También es interesante la rotulación en pantalla que hasta ha variado el logotipo identificativo del canal. El uno de La 1 ha cambiado su ubicación y su color con el objetivo de ir ordenado en coherencia con el resto de grafismo, que busca la elegancia en tonalidades blancas y grises para dejar el protagonismo en exclusiva al color de las diferentes insignias de los partidos políticos. 

Realidad aumentada RTVE
Realidad aumentada en el especial elecciones generales.

De esta forma, las infografías sobreimpresionadas en pantallas de RTVE han sido prácticas, ordenadas y claras. Han logrado su meta: informar. El espectador ha visto en directo la evolución del escrutinio en la parte inferior de la pantalla. Mientras que la realización visual ha calculado variedad de tipos de planos y pluralidad de posiciones de presentadores e invitados en plató para las entrevistas. Algunos de los planos hasta artísticos, otorgando más dinamismo a la retransmisión.  A resaltar, además, que se han alimentando las grandes pantallas del estudio con imágenes de contexto que enriquecían la larga emisión. Si se hablaba de la España vaciada, aparecía de fondo una España rural.

Estudio 1, Prado del Rey
Jugando con la luminotecnia. 

Lejos quedan aquellos tiempos en los que las primeras noches electorales de RTVE se traducían en una extensa e intensa gala musical desde la sala de fiestas Florida Park. Allí cantaban y se reunían artistas. En directo. Y, eso sí, se intentaba hablar lo mínimo posible de política. Sólo el escrutinio se iba narrando con las pequeñas conexiones con los servicios informativos. El resto, era llevar la frase hecha de 'la fiesta de la democracia' hasta las últimas consecuencias. Jose María Íñigo era el maestro de ceremonias de tal varieté de música, baile, humor y mucho show. Ahora el show es la propia información.

TVE no es novata en estas artes, la cadena pública ya desarrolló una serie de especiales electorales que lideraron en audiencia desde los Estudios Buñuel. Entonces, la información, a cargo de Pepa Bueno y Ana Blanco, se proyectaba en una gran pantalla que se abría en dos para dar paso a una mesa de debate, moderada por Ana Pastor, que estaba detrás de esa puerta de led.  Este efectista cambio escénico, para distinguir entre tertulia e información pura y dura, era brillante en lo que a narrativas audiovisuales se refiere. 

Y es que ya llevan años introduciéndose los engranajes de la televisión de entretenimiento -haces de luz, efectistas puesta en escena, músicas heróicas...- al servicio del periodismo clásico. Con este cóctel, se hace más visual un trepidante recuento de votos que, ahora, se descubre casi en tiempo real ante un votante que quiere vivir la información en tiempo real. TVE debe dar ese servicio, pero con el valor añadido de la perspectiva periodística que no corre para no caer. Al contrario, tiene la capacidad de explicar lo que toca con una apasionada tranquilidad que, esta noche, ha ejemplificado Ana Blanco. Ahí es donde RTVE ha recuperado influencia con este despliegue de información en directo que no ha olvidado la importancia de reportajes con elaboración previa.

Tampoco ha descuidado la necesidad de dejar respirar la imagen y su sonido para que el público no se pierda detalles, como cuando se ha mantenido el turno de preguntas a Pablo Iglesias.

RTVE ha aprobado con nota hasta el último minuto de la emisión. En ese cierre, un vídeo de desenlace ha resumido con épica la noche informativa.

RTVE elecciones generales
RTVE ha tenido su propio pactómetro en directo en las pantallas.

Ahora la cadena pública necesita margen de tiempo para recuperar audiencia, arriesgar más en contenidos y, así, hacer más fuerte la industria audiovisual y cultural española. Margen de tiempo, justo lo que escasea en la sociedad de ópticas inestables que vivimos. 

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