Domingo, 19.01.2020 - 18:01 h
Telediaria

Así regresa 'Tu cara me suena': sus ideas para no oxidarse (que no deben pasarte desapercibidas)

Todo gran show de entretenimiento debe arrancar con un buen prolegómeno, que provoque la sensación de acontecimiento especial. El equipo de 'Tu cara me suena' lo sabe y, para dar el pistoletazo de salida de su nueva temporada, ha arrancado con una versión 'con altura' de Rosalía. María Villalón, Anabel Alonso y Jose Corbacho han perpetrado el número musical de apertura, que ya define por donde van los tiros del programa de Antena 3: el talent show no se queda en las canciones de siempre e incorpora con destreza también los éxitos de nuestro tiempo. Esos que enganchan a las nuevas generaciones y que no siempre capta la televisión estancada en dinámicas de principios de los años 2000. Rosalía tenía que estar, por supuesto.

Así, en la primera gala de 'Tu cara me suena 8' -que estrena Antena 3 esta noche, pero que ya está disponible para los suscriptores de 'Atresplayer Premium'-, el pulsador hace muy bien el equilibrio de intercalar éxitos clásicos con recientes. De esta forma, el formato de Gestmusic conecta con todos los públicos. Es más, propicia un efecto trasvase de curiosidad musical entre generaciones. Don Patricio, Daddy Yankee, Billie Eilish o Mahmood están presentes en un estreno en el que no faltan iconos como Madonna o Raffaella Carrá. El pasado y el presente se complementa muy bien en 'Tu cara me suena', ya que todo está tratado con un toque de modernidad.  

Pero, ¿cómo se logra modernidad con un 'remake' de canciones de otros desde un show con mucho humor? 'Tu cara me suena' ha calado porque nunca ha sido un karaoke, es un programa en el que sus protagonistas se lo deben tomar muy en serio. Aunque sean cómicos. Esa es la clave. No vale una imitación ridícula amateur, el formato es disfrutón por su calidad.  Eso requiere horas de ensayo y cuidado escénico. Es la única forma de seguir asombrando al resabiado espectador.

Y 'Tu cara me suena' brilla cuando logra sorprender al público por el carisma que contagia una imitación, sea rigurosa o paródica. También por la habilidad de recrear la realización y escenografía de la propuesta original desde un plató que irradia el confort de la luminosa amplitud. Si se pierden estos detalles, TCMS no sería TCMS y dejaría de funcionar.

Excepto con Mario Vaquerizo -que va a su bola y esta noche ni siquiera se quita las patillas para supuestamente imitar a Raffaella, pues hace de sí mismo con peluca-, en el retorno de esta noche el resto de las propuestas del programa mantienen esa esencia de siempre, que mima la sincronía entre caracterización, escenografía, interpretación, coreografía y una realización de cámaras que juega a casar con la versión auténtica. El espectador compara original y copia a través de una ventanita en emisión. 

A pesar de su veteranía, 'Tu cara me suena' sigue sigue siendo el gran show televisivo de nuestra televisión actual. Y hay que recalcar lo de show televisivo, pues no es una simple sucesión de canciones que luego se pueden consumir de manera independiente en Youtube o bajo demanda. Es un programa con un guion bien definido para dar la unidad necesaria a todo el contenido. Cuenta con un relato de principio a fin avispado para enganchar al espectador en el directo. De hecho, esta temporada, 'TCMS' ha fortalecido sus tramas transversales con una novedad en la dinámica: en la parte trasera del escenario, donde Manel Fuentes tradicionalmente entrevistaba al concursante a solas antes de entrar al clonador y transformarse, ahora está todo el casting presente al completo: María Isabel, Cristina Ramos, Jorge González, los Gemeliers, Belinda Washington, Nerea Rodríguez, Rocío Madrid, El Monaguillo y Mario Vaquerizo. 

-El programa potencia la energía del casting también entre bambalinas para atrapar mejor a un espectador más impaciente que nunca

Con este nuevo ritual, el espacio favorece el nervio de la coralidad. No sólo con los artistas que ya han actuado y observan como el jurado a los compañeros en los sofás del escenario, ahora también se muestra  a los que aún no han aparecido. A partir de esta etapa, el espectador puede ver haciendo de las suyas, juntos, a todo el elenco en unos sofás situados al otro lado del ascensor.  Una especie de gallinero incontrolable en la parte de atrás, en donde antes había una entrevista previa más previsible. Perfecta idea para ir sembrando más tramas. Por ejemplo, en el estreno, Rocío Madrid da un punto de suspense con un paquete que trae a Manel Fuentes de un pasado compartido. Por supuesto, la caja no se abre hasta el final.

-Tramas transversales que protegen el consumo en directo de la gala frente a los visionados fragmentados en diferido 'a la carta'

'Tu cara me suena 8' siembra tramas e incógnitas de guion delante y detrás del escenario. Detalle vital que se está olvidando en los talents shows actuales, que se fijan demasado en la emoción fácil, tan obvia como volátil, y no en la creatividad que traspasa, fortaleciendo vínculos de complicidad traviesa con el público. En este sentido, también la primera gala de 'Tu cara me suena' rompe con lo previsible con la aparición, de repente, sin necesidad de ser presentados, de Anabel Alonso y Jose Corbacho. En plena gala, los dos actores aparecen con unos sofás para ver desde primera fila las actuaciones y poder lanzar sus ironías. Más tramas.

El programa enriquece puntos de guion para desarrollar una historia completa más allá del asombro por una u otra actuación y más allá del contrapunto del veredicto de un jurado que, en este caso, está muy engrasado. Lolita, Àngel Llàcer, Chenoa y Carlos Latre se complementan a la perfección y no se quedan en la frase hecha: comparten sus vivencias, anécdotas y hasta locuras. 

Quizá, a priori, parece que el casting de este curso es más flojo que en otras ocasiones. Pero tiene una ventaja: todos vienen curtidos de tele y, encima, algunos con destreza para interpretar sorpresivos números dentro de un programa que entiende que para hacer un buen show hay que definir una historia sin medias tintas en cada actuación y, al mismo tiempo, sin descuidar la historia que narra el programa en su conjunto y que favorece la experiencia de vivir el show en directo por la tele tradicional. Porque los buenos programas son historias en su conjunto: con sus apoteosis, con sus giros, con su evolución de personajes y con sus colofones que hacen al público aguantar hasta el final, por tarde que sea.

Para traspasar, todo debe ir tejido con cierta valentía en decisiones de guion, selección musical que no se queda en lo obvio y libertad dialéctica y cómica de sus protagonistas. O Lolita no desprendería esa todopoderosa conchabanza con su público. Está cómoda, se deja llevar. Sus anécdotas son experiencias que hasta engrandecen y acercan al espectador a cada canción. No son batallitas, dan entidad a un programa estimulante a través del colorista divertimento que descubre artistas a la vanguardia de antes y ahora. Por eso y más'Tu cara me suena' es el programa de entretenimiento más creativamente completo de nuestra televisión.

Borja Terán.

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