Miércoles, 08.04.2020 - 01:51 h
Telediaria

Así Telecinco finiquita la verdad de 'La isla de las tentaciones'

En los últimos siete días Telecinco ha aplastado el cimiento del éxito de 'La isla de las tentaciones'. El reality terminó brillando en audiencias y Mediaset ha decidido esparcir a los personajes con más tirón conflictivo de este espacio por toda su programación, tanto de su canal principal como de Cuatro. Fani a 'Supervivientes', Rubén a 'Mujeres y hombres y viceversa' y todos en todos los espacios de la cadena, menos en informativos. De 'Viva la vida' a los corrillos habituales de la tele-realidad.

Pero el problema de fondo, del que quizá aún ni se están percatando en Mediaset, es que esta sobreexposición posterior de 'La isla de las tentaciones' ya está distorsionando la verdad que transmitía el formato. Y es que el fervor popular por este reality se sustenta en que lo grabado se ha narrado muy bien. Como una serie, el programa ha sabido armar la convivencia a través de unas tramas hiladas sin fisuras.

Nada que ver con esta semana, en la que Telecinco ha soltado a los personajes de 'La isla de las tentaciones' en diferentes programas. Y nadie parece que ha organizado el punto narrativo en el que están sus conflictos. Así, por ejemplo, en 'Viva la vida' intentaban disimular que 'El debate de las tentaciones' iba a ser en directo, cuando este debate estaba grabado antes de la emisión del programa de Emma García. Como consecuencia, los propios participantes se lían con la información que pueden soltar en plató o no.

Parece que nadie sabe en qué momento exacto está su historia personal y este galimatías hace que el espectador empiece a desconfiar. Con este modus operandi desordenado para exprimir 'la isla' en todos los canales, da la sensación de que tras finiquitarse el reality son los propios concursantes los que se están inventando tramas para perpetuarse en televisión. Tramas mal creadas porque, a veces, se contradicen entre sí.

Se abusa tanto del reality para arrastrar su audiencia al resto de contenidos de la cadena que ya se ha desdibujado por completo el relato que tan bien se cuidó en el formato original y que ha representado la clave de su éxito. Así se puede empujar a 'La isla de las tentaciones' al precipicio. Está perdiendo la espontaneidad y frescura que le distingue de la rutina de realities de Mediaset. Fatal, ya que el espectador masivo está inmune a estos teatrillos. Sólo el espectador masivo, ya que el público fiel de Telecinco ve lo que le pongan. Pero, claro, Telecinco no quiere quedarse sólo con sus creyentes que no fallan a la cita. Porque para ser una televisión generalista competitiva también se necesita cautivar a los espectadores críticos. Aunque sea indignándoles.  

Exprimir sin piedad un producto de éxito por ahora sale muy rentable a Telecinco, también porque sus rivales no cuentan con la astucia y valentía de programar ideas con autorías aplastante para competir con aire fresco. Todo imita a otros y cuando lo hacen se quedan a medio gas. Y la televisión es actuar sin miedo al qué dirán, atreviéndose a nuevos formatos y jugando hasta las últimas consecuencias. Por eso mismo Telecinco gana la batalla: se lanza hasta el fondo. Pero sólo lo hace en el género de la tele-realidad, el tipo de programa que mejor controla. Y en televisión hay muchos más géneros a los que atreverse sin complejos hasta atrapar a ese espectador que está harto de lo repetitivo de nuestra tele. Ese público que se siente huérfano de televisión. Que es mucho, y bueno. Pero en las cadenas hoy se adolece de demasiados complejos.

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